El Pacto Ético de APU y los políticos, ¿gesto valioso o tribunero?

Por: Leonel García

Actualidad

25/04/2019 08:14

El Pacto Ético de APU y los políticos, ¿gesto valioso o tribunero?

Dos analistas, un experto en sistemas de la información y un periodista opinan sobre la iniciativa que se firmará el viernes.

A iniciativa de la Asociación de la Prensa del Uruguay (APU), los principales dirigentes políticos del país firmarán este viernes, en los augustos salones del Palacio Legislativo, un “pacto ético” para la no difusión de las fake news en este período electoral. Esta es una iniciativa que ha sido elogiada y mirada de reojo por partes iguales. Todo el mundo aplaude la idea de una campaña limpia. Sin embargo, hay quien cuestiona que se quiera firmar algo de forma pública que no debería ser tema de discusión.

Ese sería el punto: ¿tiene sentido un pacto ético? ¿Es un gesto valioso o pour la galerie? Los expertos consultados por ECOS, dos analistas políticos –uno de los cuales está especializado en Internet-, un docente universitario de sistemas de la información y un periodista muy conocedor del ambiente político discrepan entre sí pero coinciden en algo central: por más pacto que se firme, las fake news llegaron para quedarse.

Daniel Chasquetti, profesor universitario y politólogo, es el que valoró mejor la iniciativa de todos los consultados. Sabe que no son el antídoto para las noticias falsas, “pero al menos establece un límite, un compromiso”. El político o militante que quiera romper este pacto, estará obligado no solo a hacerlo desde el anonimato sino que “deberá pagar un costo”, expresó.

El politólogo destacó que el excanciller y expresidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesia, promoviera este pacto. También señaló que esto se complementa con “Verificado.uy”, un proyecto de plataforma de verificación. “Se empieza a cerrar el círculo, esta iniciativa podría controlar que se cumpla el pacto ético”.

Lo importante, a su criterio, es la unión de los partidos y la notoriedad pública que adquirió esta movida.

El presidente Tabaré Vázquez y los tres exmandatarios vivos que aún quedan, Julio María Sanguinetti, José Mujica y Luis Alberto Lacalle han manifestado su adhesión a la misma.

Alain Mizrahi es el director de la consultora Radar, que elabora anualmente el perfil del internauta uruguayo. Él destaca las buenas intenciones de la iniciativa, así como subraya que está condenada al fracaso. “Ningún dirigente político te va a admitir que difunde noticias falsas, los que aparecen son personas que no figuran con su nombre, muy difíciles de rastrear. No han logrado detectarlos en Estados Unidos o Inglaterra, ¿lo van a lograr acá?”.

Siguiendo con las consideraciones en orden decreciente, el docente del postgrado en Sistemas de la Información de la Universidad de la República Diego Vallarino había dicho a ECOS en octubre del año pasado, cuando la campaña electoral estaba en pañales, que no dudaba en un desembarco en Uruguay de las fake news. Y para él, este pacto, al que no le augura demasiada trascendencia, apunta a la gente equivocada: ni los periodistas ni los dirigentes de primera (o aún segunda) línea son, a su criterio, las fuentes de la desinformación. “No van a ser ellos los que vayan a diseminar esto”.

El ejemplo del capítulo apócrifo de la biografía de Luis Lacalle Pou fue tan evidente que su vuelo abortó casi al despegar. Las presuntas bolsas biodegradables del exvicepresidente Raúl Sendic tuvieron más recorrido pero nunca salieron del ámbito de las redes sociales, no fue un tema tomado en serio.

“El tema para él sigue pasando porque los periodistas hagan un doble chequeo de la información y los candidatos no repliquen todo lo que les caiga”, concluyó.

El periodista Gerardo Sotelo, cuya larga trayectoria lo encuentra hoy en radio Carve, tuvo la voz más crítica contra el pacto. De por sí le parece “significativo” que los principales actores políticos se muestren celebrando un pacto “para comprometerse públicamente a hacer algo que es obvio: no mentir”.

Sotelo ni siquiera festeja la existencia de una iniciativa tal. “Es como que vos te comprometas a no robar en tu trabajo o a no rebajar la leche con agua, que un mecánico se comprometa públicamente a cambiar los repuestos o un doctor a que no te va a dar medicación que no precisás. ¿Pero, cómo? ¿No se suponer que era así? ¡Un psicólogo se hace un festival con esto!”

Aunque no considere negativo al pacto, sí subraya que hay detrás un cierto grado de hipocresía. “Se van a vulnerar de todas formas otras reglas de la ética. No tengo duda que los principales candidatos tienen sus granjas de bots, sus ejércitos de trolls y su manejo de la Big Data, para la manipulación de los datos. Estos sí viralizan fake news o materiales de dudosa procedencia, o manejan videítos, memes que denigran a sus competidores. Entonces, ¿hasta dónde llega ese pacto? ¿No será simplemente pour la galeríe?