Fake news en Uruguay: pactos, riesgos y una situación privilegiada

Por: Danilo Costas

Actualidad

2/02/2019 09:52

Fake news en Uruguay: pactos, riesgos y una situación privilegiada

EFE (Archivo)

Los especialista señalaron a Facebook y WhatsApp como plataformas predilectas para las fake-news.

Una iniciativa de la Asociación de la Prensa Uruguaya busca una campaña más limpia, sin material trucado y con políticos que se hagan cargo.

Fotos de libros extranjeros, imágenes trucadas que muestran -edición mediante- al presidente Tabaré Vázquez durante el gobierno de facto, rutas en mal estado de otros países que se usan para pegarle a un Ministerio, asados pantagruélicos para dejar mal parada a una organización de productores rurales, formularios truchos que circulan en redes sociales y hasta videos editados a conveniencia para dejar en ridículo a un candidato rival formaron parte del menú de errores que varios políticos y partidos publicaron en sus redes desde la última campaña electoral hasta hoy.

Una “fake new” (noticia falsa) es, directamente, una mentira deliberada. Así opina Julián Kanarek, máster en Comunicación y Cultura, consultor y director de Amén Comunicación Ciudadana. Su proliferación mundial, además, hizo que la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU) buscara generar un "pacto ético" para que combatir estas prácticas, para de tener una campaña electoral lo más limpia posible.

"Es una la fabricación deliberada de una mentira para sacar un rédito político o empresarial y las mentiras no son una novedad, existen desde el origen del ser humano. Lo que es nuevo es que se proliferan por nuevos canales con la intención de manipular a la opinión pública”, indica Kanarek. Se refiere a las redes sociales, donde ya interactúan 3.400.000.000 personas; ese número podría crecer, ya que hay 5.100.000.000 personas con un celular en la mano, dice.

“En ese contexto las redes son un canal muy fértil para dispersar estos contenidos", explicó el especialista, quien también coordinó la campaña electoral del actual presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado Quesada.

Fabián Cardozo, presidente de APU, se apura a aclarar a ECOS que su iniciativa no es un pacto entre periodistas y políticos, lo que ha llevado a confusiones. “Es un pacto a nivel de sistema político donde APU el único rol que tiene es el de ser un convocante articulador de la iniciativa. El pacto, repito, es dentro del sistema político y entre los candidatos, porque al periodista no le corresponde pactar con nadie y seguiremos dando la información que tengamos para dar”.

Sí se insistirá en la capacitación para detectar, chequear y no replicar un contenido “malicioso”, agrega.

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La iniciativa de APU, que aún está en etapa de elaboración, tuvo el visto bueno de varios precandidatos. Cardozo nombra a los frentistas Carolina Cosse, Oscar Andrade y Daniel Martínez, al colorado Ernesto Talvi, al líder del Partido de la Gente Edgardo Novick y al nacionalista Carlos Iafigliola. “Hasta José Mujica y Tabaré Vázquez están al tanto de esta idea porque les corresponde a los políticos, los periodistas no tenemos nada que ver", agrega.

Cardozo y Kanarek coinciden en que toda enfermedad tiene su antídoto y celebran la existencia de portales y plataformas que se dedican a la verificación de contenidos que circulan por las redes.

"Por suerte en Uruguay, como en otros lados del mundo, hay colectivos de verificación de noticias que desmenuzan los contenidos falsos paso por paso y permiten que los ciudadanos tengan herramientas para descartar lo real de la mentira. Hay una resistencia también a llamarlas fake-news, porque se les pone un estatus de noticia que no les corresponde, porque se trata de una mentira. Si una noticia parte de la base de la falsedad ya no es una noticia, es una mentira", indica el consultor. El presidente de APU señala que su iniciativa significará al gremio una inversión para solventar talleres, seminarios o instancias de formación para brindar a los periodistas más herramientas de verificación de contenidos.

Antecedentes

A la hora de compararse con el mundo, ambos sostienen que Uruguay está en una situación de privilegio si se tienen en cuenta los antecedentes ocurridos en Estados Unidos y Brasil, en las campañas que ganaron Donald Trump y Jair Bolsonaro.

"Estamos entrando en la campaña electoral y tenemos el antecedente de Brasil que fue tremendo con el entorno de Bolsonaro que fabricó y difundió cientos de noticias falsas. En Brasil los mecanismos de verificación y monitoreo fallaron pero hay experiencias positivas en América Latina como en Panamá, donde la gente se inscribía en un registro con todos sus datos y se comprometía a no difundir información falsa. En Uruguay la situación no es tan grave, pero de todas formas estamos en alerta", dijo Cardozo.

Para el periodista el avance tecnológico juega para los dos lados porque, si bien existen bots, trolls y otros mecanismos para ejercer presión en las redes y modificar encuestas de internet, hay mecanismos para desnudar esas prácticas.

"Lo bueno es que si un candidato utiliza esos recursos engañosos debe saber que hay otro que tiene herramientas al alcance de la mano para dejarlo en evidencia, porque se puede comprobar cuando hay seguidores comprados o audiencias ficticias. Por eso apuntamos a un pacto ético entre los políticos, para que se comprometan a competir sobre una base de honestidad", cerró.

Para Kanarek las situaciones tienen matices pero sostiene que Uruguay es un ejemplo y debería seguirlo siendo.

"En Estados Unidos hubo una manipulación total de Facebook en la campaña y en Brasil, que fue posterior, el canal preferido fue WhatsApp, que es una plataforma privada y encriptada, por lo que es mucho más difícil desactivar allí ciertas mentiras. Uruguay es una democracia plena elogiada en todo el continente por lo que la posibilidad de hacer un pacto a nivel de sistema político es, por lo menos, una iniciativa saludable", aseguró.

Kanarek dijo además que, si el pacto se aprueba entre todos los candidatos, el beneficio puede ser ganancioso para todos.

"Creo que en Uruguay no está enquistado el problema de las fake news como conducta consciente de manipulación a nivel de los candidatos o de los partidos. Lo que si hubo son errores de publicar fotos trucadas, videos que no corresponden a la fecha que dicen ser o afiches de otros países. Creo que si el sistema político se compromete sería muy positivo porque ese compromiso haría que un candidato cualquiera pueda salir al cruce de una información falsa o tergiversada, lo que entendemos como posverdad, que puede sembrar gente de su propia militancia y ataque a otro candidato. Si en el pacto dos rivales electorales se cuidan la espalda vamos a tener una campaña mucho más limpia y ganamos todos, los candidatos, los electores y la democracia", concluye.