Militares retirados escuchan ofertas y apuntan a banca en el Senado

Actualidad

16/10/2018 06:20

Militares retirados escuchan ofertas y apuntan a banca en el Senado

MUP

Están más cerca del Partido Colorado, se contactaron con Lacalle Pou y esta semana se reunirán con allegados a Edgardo Novick.

Decididos a participar en el proceso electoral, los militares retirados nucleados en el Movimiento Unidos Podemos definirán el lunes 29 en qué partido tendrán su expresión política.

Así lo definieron este lunes unos 30 integrantes del grupo que, reunidos en asamblea en un local de Bulevar Artigas y Guaviyú, analizaron los pasos a seguir. Sobre todo a la hora de decidir el camino que les permita mayores chances de conseguir su gran objetivo: tener representación parlamentaria y poder así, incidir, en los temas del país.

Según explicó a ECOS el dirigente Héctor Rovira, el movimiento cuenta con más de 500 militantes en todo el país.

La meta es clara: contar, al menos, con un senador a partir de 2020. Para ello apuestan, en primer término, a captar a los casi 50 mil retirados militares que existen hoy en todo el país.

Calcularon que para lograr esa banca necesitarán al menos 76 mil votos. Y por eso la asamblea de este lunes, que duró casi tres horas, transcurrió en su mayor parte en un complejo análisis de sumas y restas para descubrir la mejor ingeniería electoral que los acerque a la Cámara Alta y así poder “incidir en la agenda política”.

Las alternativas que se les presentan son tres.

También deberán definir en qué lema se integran, para lo cual ya mantuvieron negociaciones y recibieron varias ofertas. A esta hora lo que está claro es que será un partido que “se oponga a la actual fuerza de gobierno nacional”.

En ese marco los mayores avances se produjeron con el Partido Colorado. El ex dirigente pachequista Alberto Iglesias les ofreció respaldarlos y sumarse con su grupo.

Cuentan además con el concurso de varias agrupaciones que integraban Vamos Uruguay y que quedaron a la intemperie, que les permitía contar con una estructura en varios puntos del país de la que carecen.

A través de “terceros” el movimiento mantuvo contactos con Luis Lacalle Pou, pero las conversaciones no tuvieron grandes avances.

Este viernes, en tanto tendrán una reunión en el Expreso Pocitos con dirigentes cercanos al empresario Edgardo Novick, líder del Partido de la Gente.

Más allá de a qué opción recurran, varios militantes afirmaron la postura de “mantener su esencia”.

Los retirados también se permiten soñar con una banca en Diputados y así transformarse, según Rovira, en el “voto 50”.

Republicanos

Los integrantes del movimiento dejaron en claro que la agrupación respeta la tolerancia y la pluralidad de ideas.

Como grupo político que pretende ser, declara ser “republicano” y “respetuoso” de la Constitución y la ley. “Eso debe quedar bien claro”, señalaron.

Sin embargo, hubo quienes pusieron en duda que los políticos profesionales pudieran estar en condiciones de interpretar el sentir de los militares.

Uno de los participantes en la asamblea cuestionó la creación del Juzgado que indaga los casos de delitos de Lesa Humanidad.

Según recordó , se trata de una sede judicial surgida con el apoyo de “todos los partidos” cuyo propósito es “meter presos a los militares”.

Uno de sus camaradas marcaba la necesidad de involucrar en los temas de Defensa a los civiles. “Que sea un tema más importante , como la Salud o la Educación, como en Israel”, pidió.

Esperando un líder

El movimiento sufrió recientemente un cimbronazo, con el paso al costado del que fue hasta ahora su líder natural y figura visible.

El general retirado Hebert Fígoli decidió apartarse a principios de este mes de la agrupación, por discrepar con la estrategia planteada.

Pese a la carencia provisoria de un referente, la conclusión fue que el nuevo líder “surgirá solo”.

Según se comentó en la asamblea, a Fígoli le habrían ofrecido ser candidato por el Partido Nacional.

Si pusieran

Con presencia en varias ciudades del interior, los integrantes del movimiento reconocen que su gran falencia es su escasa visibilidad en Montevideo y Canelones.

Para ganar terreno, decidieron abrir una sede en el lugar donde puedan captar el mayor interés posible y donde ven seguro obtener votos.

Es por eso que alquilarán un local “frente” al Hospital Militar.

El problema es el financiamiento. Hasta ahora los recursos salen de los aportes que casa dirigente hace, siendo escasa y espaciada la colaboración de otros que se declaran adherentes al grupo.

“Hay más civiles que militares aportando”, fue una de las quejas escuchadas.

Por eso, la próxima asamblea deberá establecer el compromiso de que cada militante aporte un mínimo de 50 pesos mensuales que permita garantizar el alquiler de la sede.

“Si todos los retirados pusieran el cinco por ciento del impuesto que les iban a a cobrar, estamos hechos”, se afirmó.

Justamente, la resistencia a la contribución pecuniaria que el gobierno pretendía crear sobre las altas jubilaciones militares para paliar parte del déficit de su sistema de pensiones fue uno de los motivos del surgimiento de este movimiento.