Hinchas defienden banderas en el clásico ¿matan o no?

Por: Patricia Vicente

Actualidad

4/04/2017 09:21

Hinchas defienden banderas en el clásico ¿matan o no?

Para unos son símbolo de amor por el equipo, para otros son trofeos de guerra. En algunos casos son el detonante de los actos de violencia.

La Asociación Uruguaya de Fútbol tomó el viernes una decisión sin precedentes: no se podrán ingresar banderas al clásico del próximo miércoles. El objetivo, según explicaron las autoridades, es permitir un mejor desarrollo del operativo de seguridad con las cámaras de reconocimiento visual y evitar que en su interior se ingresen "objetos prohibidos" al Estadio.

Pero para una parte de las hinchadas no hay explicación que valga y afirman que esta medida "mata la fiesta". Incluso parte de la hinchada aurinegra inició la protesta bajo el lema #lasbanderasnomatan.

En redes sociales se leen quejas de aficionados de Peñarol y también de Nacional, reclamando que no quiten el color de las tribunas. Argumentan que quienes solo llevan sus banderas para apoyar a su equipo serán perjudicados.

Pero en múltiples ocasiones las banderas han sido el detonante de muchos de los peores actos de violencia que ha vivido el fútbol uruguayo.

La familia de Hernán Fioritto ha sufrido eso. Este joven de 21 años murió el pasado 4 de noviembre a causa de los disparos que recibió de parte de hinchas de Nacional que llegaron a Santa Lucía, Canelones, a robar banderas. Fue en ocasión del aniversario de Peñarol, el 28 de setiembre. Ese día también hirieron a Sebastián Enciso, que sobrevivió, pero debió ser internado e intervenido quirúrgicamente varias veces. La última, este mes.

Por ese caso, el juez Luis Sobot envió a prisión a 16 personas que participaron del ataque y en conversación con ECOS el pasado mes de febrero señaló que mientras se desarrollaban las actuaciones a la Fiscalía le llamó la atención "que uno o dos de los indagados afirmaron que tener una bandera del equipo contrario daba ciertos privilegios, como conseguir entradas o (la financiación de) viajes al exterior".

Poco después de los procesamientos, en la previa del clásico de noviembre que fue suspendido por incidentes antes de empezar (y que será recordado como el del lanzamiento de la garrafa), hubo otra bandera polémica. "Vamo' los pibes del Skey", decía el estandarte desplegado por parte de la hinchada tricolor en homenaje a quienes están procesados por el caso de Santa Lucía. Ese mismo grupo tiene actividad en redes sociales.

También en noviembre del año pasado un joven de 27 años, hincha de Nacional, fue baleado por una bandera. En este caso, por una que no tenía. Al bajar del ómnibus y dirigirse a su casa en El Pinar fue abordado por un grupo de hombres armados que le exigieron que entregara el "trapo". El joven respondió que no lo llevaba consigo y por ello recibió un disparo en la rodilla. En total, dispararon diez veces en plena calle.

En 2015, en un control previo al partido entre Peñarol y Rentistas, la Policía encontró una pistola, un cargador y cinco balas dentro de una bandera que la hinchada aurinegra estaba ingresando al Centenario. El hecho ocurrió cuatro días después de la muerte de Wellington Rodríguez Segade, uno de los referentes de la barrabrava, que fue asesinado de ocho disparos en la cabeza en el barrio 40 Semanas.

Dos años antes, en diciembre de 2013, una bandera robada fue la génesis de graves incidentes en un clásico que se jugaba en el Estadio Centenario. Aquel día, un grupo de parciales tricolores desplegó un "trapo" que había quitado a sus rivales y que recordaba a Rodrigo Aguirre. Al verlo, en la tribuna aurinegra comenzaron los desmanes, con lanzamiento de vallas incluido. Por ese caso hubo varios procesados y policías heridos.

Uno de los procesados reconoció ante la jueza Julia Staricco que todo se había iniciado por la bandera. Le dijo que era cierto lo que mostraban las cámaras, que él había sido uno de los que lanzaron vallas de hierro hacia donde estaba la Policía. Pero acotó que luego de eso no hizo más nada y se defendió: "no soy un delincuente".

En 2012, un grupo de hinchas de Peñarol llegó a una plaza ubicada en San Martín y Enrique Martínez, en el barrio Reducto, para robar una bandera en la previa de un clásico. Balearon a un rival en una rodilla y antes de irse dejaron el mensaje: “Si quieren la bandera vayan a buscarla el domingo a la Ámsterdam… se la vamo’ a quemar”.

Más atrás en el tiempo, en 1996, ocurrió una muerte que quedó grabada a fuego en el ambiente del fútbol uruguayo. Daniel Tosquellas, de 31 años, salía de un partido en el Parque Central cuando vio que un grupo de hinchas de Cerro estaba robando la bandera a uno de Nacional y lo quiso ayudar. Recibió dos disparos y falleció.