Coronavirus en Uruguay
304

Confirmados

1

Fallecidos

Coronavirus en el mundo
665.025

Confirmados

30.946

Fallecidos

Se confirmó el primer muerto por coronavirus en Uruguay /// Avión trasladó desde Montevideo a 288 pasajeros europeos varados /// Hay 30 nuevos casos de coronavirus /// ¿Qué música escuchan los uruguayos en tiempos de pandemia? /// Alejandra Heredia, la profesora que no para sus clases pese al coronavirus
Actualidad

24/11/2016 18:07

Seba Enciso, el hincha baleado, recibió el alta: "No tengo bronca"

Por: Leonel García

Pasó dos meses en el hospital Maciel luego que fanáticos de Nacional le dieran cuatro tiros en Santa Lucía. Ganó el partido más importante.

Seba Enciso, el hincha baleado, recibió el alta: "No tengo bronca"

ECOS

Sebastián Enciso en los pasillos que fueron su casa desde fines de setiembre.
“Te vas, Enciso”, sonrió una enfermera. Enciso, Sebastián, un joven delgado de 19 años, le devolvió la sonrisa. Era el mediodía del jueves 24 y Sebastián, quizá el paciente más famoso del hospital Maciel, donde sobrevivió y vivió casi dos meses, estaba a horas de recibir el alta. A horas de volver a su casa en Santa Lucía.

Salvo la remera rosa y el short azul, todo en Sebastián tiene los colores de Peñarol: tobillera, reloj y un gorro que reza “Santa Lucía. Oro y carbón”. También tiene una pulsera que dice “Carbonero”.

“Me la dio un amigo hincha de Nacional la primera vez que entré al CTI. ‘Esto te va a dar suerte’, me dijo”, contó sin que la sonrisa se le fuera del rostro.

Y contó que quiere volver a abrazar a su padrastro y sus hermanas, volver a su pueblo, recuperarse, ir al cementerio a dejar flores a un “compañero” y ver el clásico del domingo por televisión. Dijo que quería volver a vivir, que por eso luchó.

Sebastián era uno de los hinchas de Peñarol que estaban festejando en Santa Lucía, Canelones, un nuevo aniversario de su club, el 28 de setiembre. Un grupo de hinchas de Nacional recorrió 60 kilómetros desde Montevideo para robarles banderas y atacarlos a balazos.

Recibió cuatro tiros: dos en los hombros y dos en la espalda. Perdió un riñón, sufrió una trombosis en una pierna y tuvo una lesión en el páncreas y otra en el hígado, entre otras heridas. Pasó un mes internado y luego de un fin de semana de alta, un sangrado interno lo devolvió al Maciel el 7 de noviembre.

A través de un tratamiento practicado dos días después en el sanatorio Impasa se logró salvarle la vida.
Un regalo de un hincha de Nacional, durante su primera internación.
Un regalo de un hincha de Nacional, durante su primera internación.

Ese fue el inicio de la recuperación lenta de un paciente que, al decir del director del Maciel, Álvaro Villar, estuvo "muy grave" y tuvo un "riesgo muy elevado" de vida.

Por ese mismo episodio, que dejó 15 personas procesadas, y luego de una agonía de más de un mes, murió Hernán Fioritto, un hincha de Peñarol de 20 años. Baleado en el mismo atentado, nunca se recuperó de sus heridas y falleció el viernes 4 de noviembre, en el sanatorio Americano.

“Cuando me enteré me bajoneé, mal, impresionante”. Sebastián cambió la sonrisa por los ojos humedecidos. “Yo estaba internado y tuve una recaída… me tuvieron que dar transfusiones. Lloré, terrible bajón… Era un tipo bárbaro, laburaba con el padre. No era amigo mío, pero sí compañero, macanudo. Ahora voy a ir a llevarle flores, a saludar a la familia”.

ECOS conversó con Sebastián en los pasillos de lo que fue su casa durante casi dos meses. Un lugar al que se dijo muy agradecido. Y al que espera no volver.

- ¿Te das cuenta que pasaste casi dos meses acá?

- Dos meses… Estuve un mes de corrido incluyendo CTI. Luego me dieron de alta un sábado (5 de noviembre). Pasé un fin de semana, vine a hacerme un control el lunes siguiente y ya me dejaron… volví al CTI de nuevo. Empecé con sangrados y bueno… descubrieron por suerte su origen, estaban en la vena cava y el páncreas. Me hicieron unos estudios y dieron con la solución. Hasta el día de hoy, todo fue mejorando.

- Más allá de la alegría de volver a tu casa, ¿tenés otro sentimiento? ¿Bronca, impotencia?

- No, no, no. Yo estoy contento. Bronca no tengo hacia nadie.

- ¿Ni siquiera contra quienes fueron desde Montevideo a Santa Lucía, a robar y matar?

-Me causa... tristeza la pérdida de un compañero, a quién conocía. Le quiero dar un abrazo apretado a la familia. Todavía no tuve la chance de hablar con ellos. Pero por suerte se hizo justicia, hay gente que está pagando.

- Ahora se viene el clásico y todo el mundo habla de la seguridad, de las amenazas, de la tribuna Olímpica, ¿cómo se llegó a esto?

- La cosa está jodida, complicada. Tendría que haber más seguridad. La violencia se tendría que haber terminado, pero la gente no entiende… Tendría que meter mano el Ministerio (del Interior), me parece.

El ataque ocurrió en Rivera y Argentina, una de las cuatro esquinas de la céntrica plaza Tomás Berreta. Ese solía ser el punto de festejos de los hinchas de Peñarol en Santa Lucía. La de Nacional era la opuesta, en Roosevelt y Legnani. Hasta el 28 de setiembre pasado, nunca se había vivido nada parecido en una ciudad futbolera y bullanguera como pocas en el Interior. Hasta entonces, la fiesta era en paz.

- Se dijo que tú no quisiste entregar una bandera de Peñarol que querían robar.

- Yo fui a defender una bandera de Peñarol, de los muchachos de ahí. Ellos aparecieron por atrás y se la quisieron llevar. Yo me acerqué, agarré la bandera y me puse a cinchar. Ahí uno sacó al arma. Yo no solté la bandera. Incluso con el tipo disparando no la solté.

- ¿Lo viste armado?

- No hasta que tiró. Estaban encapuchados, con camperones de Nacional. Si hubiera visto el arma… creo que nadie va a exponer su vida así. Cuando me doy vuelta e intento salir corriendo me encajó dos tiros. Crucé la calle, me tiré al piso y caí en la vereda. Él disparó de nuevo y dio en el cordón. No me acuerdo para donde disparó la gente, sé que de pronto no quedó nadie al lado mío. Un muchacho de Santa Lucía me llevó a un centro de atención.

Hasta el momento del ataque, Sebastián trabajaba haciendo changas, sobre todo en la construcción. Eso quedó en suspenso. “Por ahora no puedo hacer fuerza. Por bastante tiempo… Recién luego, según me dijeron los doctores, podré hacer una vida normal”. Por ahora solo piensa en recuperarse, volver con su familia a la casa del barrio El Abrojal. “Salir de acá”, suspiró.

- ¿Cómo está integrada tu familia?

- Están mi padrastro, que es mi papá porque me crió de toda la vida, está mi madre, una fiera la vieja… Y también mis dos hermanas, una de 14 años y otra de dos y medio. A ella no la dejaron subir a verme. Tenía por quién luchar… Se extraña todo, se extraña el pueblo.

- ¿Y qué noticias tenés de tu ciudad? ¿Te preparan un recibimiento?

-Cuando me fui de alta la otra vez, me recibieron muy bien. Pero fue mucha emoción para un día solo. Y eso me terminó complicándome, porque al otro día tenía controles. Así que ahora será todo muy tranquilo.

- ¿Alguna vez pensaste que no salías?

- No. Luego de que me dispararon fue todo muy complicado. Me acuerdo de haber llegado al Maciel, de entrar al block quirúrgico de la mano de mi madre… y de ahí no me acuerdo de más nada. Me desperté tres días después, todo con caños y cables alrededor. Cuando me vi me sorprendí, pero me quedé tranquilo. Eso fue clave: tenía por qué luchar y siempre pensé que iba a salir. Soñaba que iba a salir.
Me acuerdo de haber llegado al Maciel, de entrar al block quirúrgico de la mano de mi madre… y de ahí no me acuerdo de más nada.

- ¿Qué visitas tuviste?

- Vino parte del plantel de Peñarol (Carlos Valdez, Hernán Novick, Damián Frascarelli), vino el Tony Pacheco, vino (el presidente, Juan Pedro) Damiani. Hay doctores que me dicen que hablé con él, pero yo no lo recuerdo. Se ve que estaba inconsciente todavía.

- ¿Y de Nacional se acercó alguien?

- No, conmigo no. No sé si con alguien de mi familia.

- ¿Vas a seguir yendo al estadio?

- ¡Sin duda! A este clásico no. Lo voy a mirar en casa, tranquilo. Pero ya vamos a volver. Contra Defensor (el 3 de diciembre) pienso estar. Yo no tengo miedo. Los violentos generan miedo, pero yo… ¡después de esto que me pasó! La gente sabe que soy tranquilo, la gente que me conoce sabe que no armo problemas ni me peleo por ninguna estupidez. Pero no iba a dejar que robaran lo que era nuestro, ni me iba a dejar robar.