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Opinión

8/04/2020 18:00

"Caudillo siempre, Luis Alberto de Herrera"

Por: Pablo Viana

Un 8 de abril de 1959 fallecía en Montevideo este irrepetible líder, pasando a la inmortalidad como figura histórica del Partido Nacional.

"Caudillo siempre, Luis Alberto de Herrera"

Publicado: 8/04/2020 18:00

Un 8 de abril de 1959 fallecía en Montevideo el caudillo blanco Luis Alberto de Herrera, pasando a la inmortalidad como figura histórica del Partido Nacional.

Este irrepetible líder, que en sus inicios participó como soldado en las gestas saravistas, fue sin duda de los políticos más destacados de la primera mitad del siglo XX.

Su magnitud tal vez no haya sido ponderada a cabalidad, dado que la historia oficial que prevaleció a lo largo del Siglo XX no le dio la entidad que corresponde a sus innumerables aportes a la construcción del Uruguay.

Sería imposible resumir tan rica trayectoria vital en pocas líneas, pero cabe destacar algunas de sus mayores contribuciones a la Nación. En su faceta periodística, fundó en 1900 el diario La Democracia, junto a su correligionario Carlos Roxlo.

Desde dicho medio periodístico hizo trinchera para la difusión del pensamiento nacionalista, ejercicio de libertad de expresión que le valió varios disgustos y enfrentamientos con el poder de la época (poco contemplativo con la pluralidad de opiniones).

Para ejemplificar su compromiso con la libertad de prensa, cabe recordar un episodio ocurrido en 1906, relatado por el historiador Lincoln Maiztegui en su obra “Orientales 2: Una historia política del Uruguay. De 1865 a 1938”.

En ese año, Herrera fue detenido ilegítimamente, siendo legislador y por tanto teniendo inmunidad de arresto, por orden del presidente Batlle y Ordóñez, quien no toleró las críticas a su gobierno vertidas en el diario La Democracia.

En su rol de dirigente político, se destacó por su particular estilo de congeniar los caracteres de intelectual y popular al mismo tiempo, atributos personales que junto con su carisma lograron captar gran adhesión de la gente.

Asimismo, con su labor parlamentaria y su férrea oposición al batllismo, fue consolidando una figura de peso en la escena nacional, conformando el sector político que se convertiría luego en uno de los pilares del Partido Nacional, y se conocería más adelante como “herrerismo”.

Fueron largos años de trayectoria política en la que Herrera ocupó no sólo cargos legislativos, sino también ejecutivos, integrando el Poder Ejecutivo en dos oportunidades, con diferentes Constituciones vigentes en cada caso. En el primer caso (1925-1927), fue presidente del Consejo Nacional de Administración, y más adelante (1955-1959) integró el Consejo Nacional de Gobierno.

Desde el plano intelectual, en su rol de escritor, contribuyó con la producción de decenas de obras de gran profundidad conceptual y análisis histórico para la mejor interpretación de la realidad nacional y comprensión de las características fundamentales del Uruguay desde sus orígenes.

Una de sus grandes contribuciones que merece ser señalada especialmente es su obra “La Revolución Francesa y Sudamérica”, en la que se opuso a la tesis que sostenía que las revoluciones latinoamericanas estuvieron inspiradas por los preceptos de la Revolución Francesa. En cambio reivindicó la influencia positiva de la Revolución Americana, resaltando la importancia de los aportes intelectuales de los padres fundadores de Estados Unidos.

En el plano ideológico, el pensamiento herrerista se caracterizó por su enfática defensa de la iniciativa privada como motor de la economía. Herrera defendía a los sectores productivos del país como generadores de riqueza genuina, oponiéndose a los intentos de industrialización forzados por considerarlos artificiales.

Asimismo, fue un acérrimo defensor del rol del mercado, por oposición al dirigismo llevado adelante por el batllismo. En materia de comercio internacional, Herrera consideraba que la apertura económica era beneficiosa para las naciones, sin dejar de defender la soberanía nacional en el plano político.

Indudablemente habría muchos más datos para enumerar en ocasión del aniversario del fallecimiento de este caudillo, pero lo antes mencionado contiene los aspectos sustanciales para lograr comprender la dimensión de la figura de Herrera y su importancia en la historia uruguaya.

El Partido Nacional tiene en el legado de Herrera una fuente de inspiración para llevar a cabo la importante tarea de gobernar, en especial en tiempos turbulentos, como el mismo caudillo de multitudes decía: “La quilla de nuestro barco hiende mejor en aguas embravecidas”.