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Deportes

27/06/2020 08:15

La imborrable historia del mundialista que vino a Central Español

Por: Brahian Kuchman

Después de jugar el Mundial de Italia 90' con Brasil, Paulo Silas llegó casi sin preparativos al club palermitano, donde jugó tres partidos.

La imborrable historia del mundialista que vino a Central Español

@Historia_CentralEspañol.

Los tres partidos que el brasileño Paulo Silas disputó con la camiseta de Central Español en la temporada 1990 quedaron marcados en la mejor historia del club palermitano y, por qué no, del fútbol uruguayo.

Es que la llegada de un futbolista de élite, que venía nada menos de disputar el Mundial de Italia 1990, llamó la atención y sin lugar a dudas la noticia revolucionó de alguna manera al fútbol charrúa.

Quizás en otros tiempos, durante las épocas doradas del fútbol uruguayo en los años 50', 60' e incluso 70', esta noticia hubiera formado parte del escenario natural cuando los mejores futbolistas del continente venían a jugar a Uruguay.

Sin embargo, la llegada de Silas a Central Español sorprendió a todos porque se originó más acá en el tiempo, en la época de los 90' y para jugar en un club menor, que no era ni Peñarol ni Nacional.

Más allá de la consagración de Nacional en aquella época como campeón de América y del mundo dos años antes de la llegada de Silas, la noticia causó revuelo en el ámbito local y fue novedad: ¡Un mundialista con Brasil llegaba a Uruguay para jugar en Central Español!

Ahora, la pregunta que quizás muchos se estén haciendo en este momento es la siguiente: ¿Cómo fue que Silas llegó a Central Español siendo un jugador de élite mundial? ¿Por qué jugó solo tres partidos?

En 1990, Silas era jugador de Sporting Lisboa y venía de disputar el Mundial de Italia 1990 con la selección de Brasil. Después de jugar por la Copa del Mundo, el brasileño tenía todo acordado para fichar por el Cesena del fútbol italiano.

En aquellos tiempos, tanto en Uruguay como en Chile, se estilaba los famosos pases puentes, que consistía en utilizar un club de menor rango económico para fichar a un jugador y que de allí fuera a otra institución con el fin de evadir impuestos o evitar que el negocio suponga un monto mayor para el club comprador.

Silas utilizó entonces a Central Español como pase puente -previo a su eventual partida a Italia- porque era representado por el empresario uruguayo Juan Figer, quien recomendó al club palermitano para la negociación.

El tema crucial fue que el pase de Silas al Cesena quedó en suspenso por un tiempo, luego se cayó, y entre tantas idas y vueltas, en Portugal lo acusaban de que estaba de vacaciones y le terminaron rescindiendo el contrato.

Tras la rescisión con Sporting Lisboa, el jugador iba a quedar dos meses sin jugar, a lo que, el presidente de turno de Central Español -muy astuto- convenció a Figer que durante ese tiempo juegue en el club palermitano argumentando que, para un jugador de la talla de Silas quedar dos meses parado lo perjudicaría a nivel deportivo y profesional.

Ya siendo jugador de Central Español y con el aval del representante y el propio futbolista, el club palermitano solicitó a la FIFA que se reclame el reintegro del jugador brasileño a sus filas.

Una vez que el organismo aprobó el pedido, aquella fantasía se hizo realidad: Paulo Silas se vistió con la camiseta de Central Español, lo que significó todo un acontecimiento para la época.

Con los palermitanos jugó apenas tres partidos y marcó tres goles dejando impresa su calidad impresionante en el campo de juego. Los hinchas del club, pese a su escaso tiempo, lo recuerdan hasta hoy con imágenes imborrables del "10" con la pelota.



El futbolista, que había jugado el Mundial de México 86 y acababa de disputar el de Italia 90 con Brasil, llegaba a Uruguay para exponer su calidad de nivel mundial en las menesterosas canchas del fútbol charrúa.

Marcelo Fracchia, quien fuera su compañero de plantel en aquel equipo de Central Español, contó tiempo después a una radio local una linda anécdota que vivió con el brasileño el día de su primera práctica.

Cuando Silas apareció por primera vez en los vestuarios de Central Español, Fracchia le dijo en tono de broma: "Paulo, me supongo que esto es igual a los vestuarios donde estuviste".

A lo que el brasileño le contestó: "Usted está equivocado, a los vestuarios no los hacen las paredes sino las personas. A mi me dijeron que acá hay un gran grupo humano y con eso me basta. No me voy a fijar en los detalles".

Fracchia, referente de aquel equipo palermitano, reveló que desde el primer día, Silas se los compró a todos por su fútbol pero sobre todo por ser una gran persona.