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Deportes

26/04/2020 10:00

Cifras y nombres del cortocircuito en Peñarol

Por: Jorge Savia

Directivos ofrecieron pagar $ 129.000 a los sueldos más bajos y $ 280.000 a los más altos, como complemento de los $ 44.606 del tope del seguro de paro.

Cifras y nombres del cortocircuito en Peñarol

Foco Uy

Está cortado, o al menos en un frío “stand by”, el diálogo entre el Consejo Directivo y los jugadores de Peñarol por el régimen de pago de los salarios del plantel mientras se extienda la paralización de actividades en el fútbol uruguayo.

En ese contexto, entonces, ECOS pudo acceder a las cifras y los nombres en torno a los cuales ha girado hasta el momento una negociación que, al parecer, no se ha vuelto a retomar después de las declaraciones vertidas por Walter Gargano el jueves 23 en el programa “Las voces del Fútbol” de 1010 AM, donde el volante desmintió que el plantel pretenda percibir el 100% de sus salarios, lo que implicaría que el club debería el complemento del monto que los futbolistas cobran a través del Estado por haber sido enviados al seguro de paro.

En tal sentido, cabe establecer que quienes han llevado adelante las conversaciones en representación del Consejo Directivo han sido el vicepresidente Rodolfo Catino y los consejeros Carlos Scherschener y Álvaro Queijo, mientras que “la voz cantante” del plantel la han tenido Cristian “Cebolla” Rodríguez, Fabián “Lolo” Estoyanoff, Guzmán Pereira y el propio Gargano.

Ahora bien, ¿dónde están y por cuánto son las diferencias entre esas dos partes, a partir de la decisión adoptada por el club, que desde el pasado 1° de abril envió al seguro de desempleo a sus futbolistas, integrantes de los cuerpos técnicos y todos los funcionarios?

Quienes se encuentran en dicho régimen cobran, de acuerdo a las normas vigentes, “el 50% del promedio mensual de las remuneraciones nominales computables percibidas en los seis meses anteriores a configurarse la causal”, con “un tope máximo de $ 44.606”, que rige para el caso de “suspensión de actividades”, y no de despido, que es la situación en la cual se encuentran hoy los jugadores, técnicos y funcionarios de los clubes del fútbol uruguayo.

La fórmula inicial que los dirigentes encomendados por el Consejo Directivo de Peñarol trasladaron a los representantes del plantel implicaba que el club se haría cargo del pago de una suma mensual complementaria a los $ 44.606 que cada futbolista percibirá por estar en seguro de paro, sobre la base de dos franjas: $ 129.000 para los salarios más bajos, y $ 280.000 para los más altos.

Esa propuesta no fue aceptada por los jugadores que, a su vez, hicieron una contrapropuesta en torno a la cual hubo una última coincidencia entre las partes: un comunicado emitido por el plantel el pasado miércoles 22, indicó que la contraoferta que hicieron los futbolistas contemplaba “con ciertas diferencias” la solución planteada por los dirigentes, y que aquella sugería que las diferencias salariales que se originaran durante el lapso por el cual se extenderá el seguro de paro pasarán a ser tenidas en cuenta como premios por los resultados deportivos que se puedan conseguir de acá en adelante; y un día más tarde, al hablar en el programa “100% Deporte” de Sport 890, Álvaro Queijo reconoció que “lo que Peñarol puede ofrecer hoy está lejos de lo que los jugadores pretenden”, aclarando que “no me cayó mal” el comunicado del plantel pues “lo que dicen es un poco lo que ha pasado”, al tiempo que precisó al respecto que “entiendo la posición de ellos y ellos entienden y saben que lo que el club está ofreciendo es lo máximo que puede manejar en estas circunstancias”.

Sin embargo, más allá de esos paños tibios, la respuesta del Consejo Directivo a la contraoferta del plantel no se produjo, tal vez por dos razones: una de ellas, tangible, como resulta lo dicho por Queijo el jueves 23 por la mañana; mientras que la otra es la conclusión a la que quizá es posible arribar tras lo dicho por Gargano en la tarde aquella misma jornada.

El consejero aurinegro dijo en dicha oportunidad que “no podemos vender espejos de colores, la propuesta que hizo Peñarol es la viable”, agregando que “en el presupuesto que manejamos no tenemos ingreso si se avanza en las copas, capaz que de esa manera podemos acercarnos un poco en cuanto a los porcentajes”, a la vez que enfatizó que “el Campeonato Uruguayo ya de por sí tiene un premio; para dirigentes y jugadores debe ser una obligación salir campeón uruguayo porque la historia así lo manda, y no serlo sería un fracaso muy grande”.

Gargano, por su parte, horas después no sólo desmintió que el plantel quisiera cobrar el 100% del salario mientras se encuentre en el seguro de paro”, sino que además sostuvo que “hay gente en la dirigencia que no quiere lo mejor para Peñarol, sino lo mejor para cada uno”, agregando -en alusión implícita a parte de la dirigencia- que “hay gente que está queriendo jugar sucio y así no es, si hablamos entre nosotros no es para salir a quemarnos y sacarnos las caretas, cada uno sabe cómo es esto es chiquito y todo se sabe”.

El volante fue, pues, muy duro y tajante; pero, además, en sus declaraciones apretó el botón de un aspecto que resulta hipersensible en el ámbito de cualquiera de los dos clubes de maye convocatoria del fútbol uruguayo: la referencia a aspectos vinculados al tradicional adversario.

“Todo el mundo sabe que Nacional negoció el 50% y nosotros queremos lo mismo, no queremos el 100%”, dijo Gargano, quien agregó acerca del tema: “Nacional negoció el 50% y está entrenando, a nosotros nos mandaron a seguro de paro, pero también nos mandaron a entrenar; entonces, (los jugadores de Peñarol) tendríamos que volver todos redondos, para ser coherentes con lo que hay que hacer cuando te mandan al seguro de paro, que es no entrenar”.

Esa comparación, obviamente, a nivel de la dirigencia aurinegra quedó como una piedra adentro del zapato, y en alguna medida ha contribuido también para que aún no haya habido respuesta del Consejo Directivo a la contraoferta realizada por el plantel, lo que hace que por estas horas el diálogo de las negociaciones se encuentre cuando menos “stand by”, sino cortado.

Posteriormente, además, hubo algo que -también en parte- podría decirse blindó o galvanizó la postura de la dirigencia aurinegra: Alejandro Irastorza, viceministro de Economía y Finanzas ,y a la vez tesorero de Nacional, dijo en el programa “Último al arco” de Sport 890 que “este mes Nacional va a pagar el complemento (de lo que sus jugadores cobran por estar en seguro de paro), pero el mes que viene no se sabe si podrá pagarlo”.

La diferencia con Peñarol es que Nacional, como lo dijo Gargano, envió a sus futbolistas al régimen de seguro de desempleo parcial, que establece que el beneficiario del mismo cumplirá el 50% del horario de trabajo habitual y percibirá “el 25% del promedio mensual de las remuneraciones nominales percibidas en los seis meses anteriores a configurarse la causal” con el tope de $ 44.606 ya mencionado, pero el club se hace cargo del pago del complemento correspondiente al 50% restante de sus salarios.