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Deportes

13/02/2020 11:55

Así es imposible: acá sí hay excusas

Por: Brahian Kuchman

Para Cerro Largo era su primera participación histórica en la Copa Libertadores; para Progreso era su regreso al torneo después de 30 años.

Así es imposible: acá sí hay excusas

EFE

Tanto Cerro Largo como Progreso clasificaron a la Copa Libertadores 2020 luego de culminar una campaña implacable en el fútbol uruguayo en la temporada 2019. El arachán había finalizado tercero en la tabla Anual por detrás de Nacional y Peñarol, mientras que el gaucho del pantanoso lo hizo en la cuarta posición.

Una expectativa tremenda había. Sus hinchas estaban muy ilusionados. Para Cerro Largo era su primera participación histórica en la Copa Libertadores y para Progreso era su regreso al máximo torneo continental después de 30 años.

Sin embargo, el sueño de ambos en la Copa apenas duró dos partidos y de la manera menos deseada. Progreso fue eliminado ante Barcelona de Guayaquil tras un global en contra de 1-5 y Cerro Largo se despidió del torneo luego de recibir un global de 2-6 ante Palestino de Chile.

¿Pero hay cuatro goles de diferencia entre unos y otros? Hoy, puede ser y así quedó demostrado en el resultado. Sin embargo, con el equipo (base) que los llevó a la clasificación, -lo garantizo- ni de casualidad habría tanta desigualdad.

Acá no se trata de culpar al entrenador, a los jugadores, ni poner excusas sobre el rival. Ni Pep Guardiola ni Zinedine Zidane hubiesen podido cambiar la historia.

El resultado adverso para los equipos uruguayos de las dos series fue fiel reflejo del desmantelamiento de plantel que sufrieron ambos clubes; tanto Cerro Largo como Progreso disputaron la Copa con un equipo prácticamente a nuevo.

Del equipo base titular tanto de Cerro Largo como de Progreso, que disputó la temporada 2019 en el fútbol local y alcanzó la clasificación, se fueron siete por cada lado. Es decir, que los dos sufrieron un recambio de prácticamente un 70% de los once futbolistas que habían logrado el pasaje a la Copa.

Los siete habituales titulares que perdió Cerro Largo fueron Yeferson Quintana (Danubio), Juan Acosta (Peñarol), Sebastián Assis (Unión de Santa Fe, Argentina), Bruno Téliz (Guayaquil City, Ecuador), Jonathan Dos Santos (Universitario, Perú), Fabián Píriz (Plaza) y Adolfo Lima (Defensor Sporting).

Incluso, hubo otros que alternaban constantemente y también partieron como los casos de Carlos Fernández, Matías Tellechea (Deportivo Maldonado) y Facundo Rodríguez (Deportivo Maldonado).

Por el lado de Progreso se fueron Leandro Sosa (Perú), Federico Millacet, Gustavo Alles (Deportivo Cuenca, Ecuador), Emanuel Gularte (culminó su préstamo y además estaba con la selección preolímpica), Gonzalo Castillo (The Strongest, Bolivia), Emilio Zeballos (Defensor Sporting) y Agustín González (Nacional).

Incluso, otros que alternaban también se fueron, como son los casos de Julián Lalinde, Juan Martín Gonella y Jorge “Japo” Rodríguez.

El recambio fue demasiado grande para los dos equipos a nivel de plantel pero las excusas no solo quedan ahí, sino que a ello hay que agregarle el poco tiempo de trabajo que tuvo el cuerpo técnico; apenas 20 días.

Además de los factores mencionados, los dos equipos comenzaron a competir la Copa en el momento que recién emergen de una intensa pretemporada con respecto al resto de los clubes de América, que sí arrastran cierto rodaje competitivo.

Por si fuera poco, la eliminación directa (play-off) es una forma de disputa que tampoco beneficia a los clubes charrúas que recién están armando su plantel ya que ni siquiera les permite alcanzar una sucesión de partidos que podría generar la confianza necesaria para radicar y fortalecer a un grupo de futbolistas que intenta llegar lo más arriba posible.

La realidad de los clubes del fútbol uruguayo ya es conocida por todos; salvo Peñarol, Nacional y alguno más superan la prueba de admisión al profesionalismo. El resto, lamentablemente, intenta sobrevivir.

En una liga como la uruguaya, donde abunda la escasez económica y el endeudamiento es cosa de todos los días, donde muchos equipos deben afrontar los atrasos de sueldos de sus futbolistas, donde los equipos pierden dinero por cada partido que disputan, hay que usar el ingenio para sacar provecho desde dónde sea.

Claramente, Cerro Largo y Progreso entran en la escala de los más necesitados en el fútbol local y su proyecto prioriza -lamentablemente- lo económico sobre lo deportivo y los resultados están a la vista. La fugaz eliminación de ambos y de la forma en que se despidieron fue una verdadera lástima.

Ambos habían consolidado un gran equipo en 2019, con mucho tiempo de trabajo y con jugadores que se conocían a la perfección. Tanto así, que lo plasmaron en la cancha y en sus resultados en su formidable campaña en la temporada pasada donde, incluso, triunfaron ante los grandes.

Uno no es adivino para saber que hubiese pasado en la Copa si ambos se presentaban con el equipo que los llevó a la clasificación, pero tampoco hace falta ser un experto para conocer la realidad de estos dos equipos.

El desafío de Progreso y Cerro Largo a corto plazo tenía muchas trabas y se reflejó en el resultado final. Un equipo de fútbol profesional abarca un modelo de gestión más eficiente y no se trata solo de saber jugar a la pelota, eso es apenas una condición.