La semblanza Forlán, un ícono que deja un legado en el fútbol uruguayo

Por: Brahian Kuchman

Deportes

7/08/2019 10:18

La semblanza Forlán, un ícono que deja un legado en el fútbol uruguayo

@uruguay.

Diego defendió la camiseta celeste desde 2002 hasta 2014 y tuvo una carrera implacable en Europa, la que sueña cada niño futbolista.

Diego Forlán tuvo una carrera implacable, la que cada niño del Baby fútbol sueña hacer cuando sea grande.

El mejor jugador del Mundial de Sudáfrica 2010 le dijo adiós al fútbol profesional y sin dudas, dejó un legado para el fútbol uruguayo. Es que Diego no solo es un referente histórico para el fútbol charrúa sino que es un inspirador y modelo para las nuevas generaciones.

El nombre de Diego Forlán se ha metido en la historia del fútbol uruguayo, de la selección celeste y es ejemplo y leyenda. Gracias a sus goles, a sus grandes actuaciones, condiciones técnicas y por supuesto, su profesionalidad y presteza, ha dejado impresa su huella y es considerado por muchos como el mejor jugador uruguayo del fútbol moderno.

Su periplo por los clubes

Diego comenzó a escribir su historia en el fútbol profesional en Independiente de Avellanada, club con el que debutó en 1998. Allí estuvo hasta 2001. Marcó 40 goles en 91 partidos y dio el salto al fútbol de élite: a la Premier League.

En 2002, Forlán fue transferido nada menos que al Manchester United, dirigido por el histórico Alex Fergusson, y su traspaso sorprendió a más de uno porque llegaba a uno de los clubes más prestigiosos del mundo. Diego vistió la camiseta de los "Diablos Rojos" desde 2002 hasta 2004, convirtió 17 goles en 96 partidos y partió a España.

Hasta el día de hoy, Fergusson se arrepiente de haber dejado ir a Forlán porque de ahí pasó al Villarreal donde comenzó a explotar sus condiciones de goleador implacable.

En 2004, fue fichado por el Submarino amarillo, club con el que se consagró leyenda. Allí obtuvo su primer trofeo Pichichi al anotar 25 goles en la temporada 2004-2005. En 2004 también ganó la Bota de Oro de Europa y por si fuera poco, es recordado por hacerle tres goles en 2005 al Barcelona en el mismísimo Camp Nou. Además, alcanzó una histórica semifinal de Champions League en aquel recordado equipo dirigido por Manuel Pellegrini y comandado por el propio Forlán y Juan Román Riquelme. Allí marcó 59 goles en 128 partidos.

Sus goles abrieron los ojos del Atlético Madrid donde llegó en 2007 por 23 millones de euros. El uruguayo jugó allí hasta 2011 y en el club ganó su segundo Pichichi después de marcar 32 goles en la Liga en 2008/09. Con el Atlético ganó una Europa League y una Supercopa de Europa. En total, marcó 96 goles en 198 partidos y al igual que en Villarreal, su nombre quedó impreso en la mejor historia del club.

En la temporada 2011/12, Forlán pasó al Inter de Italia para jugar por primera vez en el Calcio. Tras su espectacular actuación en el Mundial 2010, el delantero tuvo múltiples ofertas de los mejores equipos del mundo pero finalmente pasó al Neriazzurro donde no despegó. Apenas marcó 2 goles en 20 partidos y puso punto final a su periplo en Europa.

En 2012, Forlán regresó a Sudamérica al ser adquirido por el Inter de Porto Alegre. Ya con 33 años, el delantero volvía al continente que lo vio nacer futbolísticamente. Allí marcó 22 goles en 55 partidos.

En 2014, firmó con el Cerezo Osaka convirtiéndose en el jugador mejor pago en la historia del fútbol en Japón. Marcó 19 goles en 51 partidos.

En 2015, Forlán cumplió su sueño y el de toda su familia: jugar en Peñarol. Su llegada al aurinegro rompió el molde y sacudió el mercado de pases. Llegaba a Uruguay uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol charrúa y el respeto hacia su persona se hizo sentir desde el primer día hasta de sus propios rivales.

El 10 de julio de aquel año y luego de 18 en el exterior, Forlán volvía a Uruguay y era presentado oficialmente en el equipo donde su padre fue ídolo y lo ganó todo. En Peñarol, Diego cumplió el sueño de ser campeón uruguayo en la temporada 2015/16 marcando 8 goles en 34 partidos. Tras un año en el club de sus amores, partió a India.

En 2016 y ya con 37 años firmó con el Mumbai City de la India y al año siguiente defendió a Kitchee de Hong Kong, donde cerró su carrera profesional. El último partido lo disputó el 13 de mayo de 2018, con 38 años.

Con la celeste

Forlán debutó con la selección mayor de Uruguay en 2002 en un amistoso ante Arabia Saudita en el que cayó 3-2, pero Diego aquel día anotó su primer gol con la celeste.

Desde ese momento, Diego se convirtió en un símbolo dentro de la selección con 112 partidos jugados y 36 goles anotados. Disputó con la celeste tres Copas del Mundo, tres Copas Américas -ganó una- y una Copa Confederaciones.

Pasaron amistosos, eliminatorias y varios torneos oficiales para que Forlán se convierta en un ícono de la celeste considerado por la FIFA el mejor jugador del Mundial 2010 consiguiendo así el Balón de Oro.

Ese día, Diego transmitió un orgullo inmenso a todo Uruguay porque ese Mundial marcó un antes y un después en la selección dirigida por Óscar Washington Tabárez.

Por el galardón de Forlán, por el cuarto puesto logrado y por el milagro celeste que volvía a aparecer en los podios más prestigiosos a nivel mundial.

Símbolo de una generación que reflotó a la selección

Forlán ha entrado en la gran historia de una generación que dejó su huella con la camiseta celeste y la colocó en los primeros planos. Diego fue un pilar clave en la mejor etapa del equipo comandado por Tabárez.

Con Tabárez como ideólogo y Forlán como estandarte, Uruguay pasó ha codearse entre los más grandes equipos del mundo.

El 'Maestro' impuso su nueva ideología desde que tomo el cargo en 2006 y con los años consiguió darle forma a su proyecto y sus ideas se vieron reflejadas en los resultados con algunos futbolistas como Forlán que transmitieron ese ideal.

Nombres que llegaron y otros que se fueron, alineaciones diferentes, pero con una identidad propia y con sus ideales muy claros.

Casi que con la misma forma de entender el fútbol, Forlán ha sido parte de la columna vertebral de aquella selección de Tabárez, que sin dudas, logró algo que hasta el día se mantiene: el respeto del mundo del fútbol.

Se retiró un referente. El hombre más influyente del fútbol uruguayo de los últimos tiempos. Su paso por la celeste será recordado para siempre y sus goles permanecerán en la memoria de aquel Mundial de Sudáfrica, que marcó un antes y un después.