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Deportes

3/12/2017 09:56

Aldo Díaz: “He resignado plata de por medio para jugar en Tacuarembó"

Por: Brahian Kuchman

El máximo ídolo y goleador histórico de Tacuarembó F.C. le dijo adiós al fútbol profesional, a sus 42 años. "Quería irme así, bien".

Aldo Díaz: “He resignado plata de por medio para jugar en Tacuarembó"
@TacuaremboFC1.
“Una noche me di cuenta que era hora del retiro, aunque no quería hacerlo. Y esa misma noche, escribí: ‘me despido sabiendo que no quiero irme’”, expresó Aldo Díaz a ECOS.

A los 42 años, el mayor ídolo y goleador histórico de Tacuarembó F.C se despidió del fútbol profesional el pasado domingo luego de convertirle dos goles a Progreso.

“La noche antes del último partido no podía dormirme, estábamos concentrados y yo sentía como miedo. No sé, sería la emoción”, comentó.

Luego de cuatro pasajes y 147 goles anotados en el club de sus amores, al isabelino le costó mucho y le dolió tomar la determinación. “Físicamente estaba muy bien, competitivo, estaba para jugar, pero las decisiones del nuevo técnico influyó en mi decisión”.

El delantero reveló que el nuevo entrenador no lo tuvo en cuenta en algunos partidos, lo relegó y ello lo hizo reflexionar. “Me dolió por todo lo que le di al club y porque aún me sentía activo. Pero si había una forma de irme, quería irme así, bien. Que la gente viera que aún podía aportar y no que algún día me señalaran y dijeran: ‘Aldo ya está, no levanta las patas’”, dijo.
"Me despido sabiendo que no quiero irme”.
"Me despido sabiendo que no quiero irme”.

“Cuando salí, recién me di cuenta que estaba terminando mi carrera. El afecto de la gente fue impagable. Se pararon para aplaudirme, algunos lloraban y me pedían que no me retirara”, enunció.

Fue arquero hasta los 17 años y recién a los 18 comenzó a jugar como delantero. Luego de ser rechazado por dos clubes de Montevideo, a los 22 se le cumplió el sueño: ser futbolista profesional. Tacuarembó F.C le abrió las puertas para jugar en la Primera División del fútbol uruguayo en 1999 y desde ese momento, se dedicó a lo que más le gusta.

-¿Cómo fueron sus inicios en el fútbol?

- Me crié en Paso de los Toros y allí jugué en Sportivo Tabaré hasta los 17 años, pero siempre como arquero. De ahí me fui a Defensor de esa ciudad, que es mi casa. Hice todas las inferiores y jugué en todas las categorías de selecciones. Incluso, debuté con 15 años en primera. Pero siempre como arquero.

-¿Y entonces? ¿A qué edad comienza a jugar en la cancha y cómo se dio?

-Recién a los 18 años comencé a jugar como delantero. Fue en un partido con la selección de San Gregorio, y por supuesto yo estaba en el arco. En un momento del encuentro se lesionó el número nueve, se me arrimó el técnico y me pidió para que lo sustituya. Hice dos goles y desde ahí no me movió nadie de esa posición.

-¿Pero había jugado antes como delantero?

-Si, jugaba. Pero nada más me revolvía, daba una mano. Hasta yo me sorprendí con los goles. Lo mío era el arco. Después, al siguiente partido, me volvieron a poner de nueve y convertí el único gol de nuestro equipo. A fin de año me citaron a la selección Sub 20 de Paso de los Toros, pero ya como delantero.

[b]- ¿A qué edad llegó al club Tacuarembó?

-Llegué un poco grande, con 22 años. Ese año (1998) fui goleador con Defensor de Paso de los Toros en la Copa “El País” y Tacuarembó me fichó para disputar su primer año en el profesionalismo, en 1999. Me fui con toda la ilusión.

-¿Qué pasó por su cabeza cuando recibió ese llamado?

-Se me estaba cumpliendo el sueño y la ilusión que tuve de chico. Era lo que siempre había soñado. Sabía que era la oportunidad de mi vida.

- ¿En su etapa de juveniles, nunca tuvo la oportunidad de probarse en un club de Montevideo?

-Sí, me probé como arquero en las inferiores de Peñarol cuando estaban Jorge Fossati y Gregorio Pérez en la conducción en Primera. Entrené durante seis meses pero por circunstancias de la vida no se dio el traspaso. Después, ya como delantero, fui a River Plate. Pero por diferentes razones tampoco quedé.
"Creo que yo tenía las condiciones como para poder jugar en un equipo grande"
"Creo que yo tenía las condiciones como para poder jugar en un equipo grande"

-¿Perdió las esperanzas en algún momento?

-Nunca. Sabía que si rendía en la selección de mi departamento me podían ver desde el profesionalismo, y así fue. Tuve una responsabilidad grande cuando llegué a Tacuarembó pero tenía el convencimiento de que iba a ser un jugador profesional. Me lo metí en la cabeza desde chico. Cuando tuve la chance, no la desaproveché.

-¿Cómo fue la adaptación al fútbol profesional?

-La adaptación no me costó. Mi crianza de vida me enseñó a convivir con el esfuerzo, el sacrificio, las ganas y el temple para poder llegar. En ese momento, pensé en muchas cosas, de dónde venía y todo el esfuerzo que hice para estar ahí. Soy de familia pobre, humilde, salía a carpir para ganarme el pesito y cuando estás ahí, se te vienen todos esos recuerdos. Siempre tuve voluntad para ir a entrenar y estaba convencido que esto era lo mío.

-¿En qué jugadores más se apoyó y quiénes fueron sus referentes en aquel equipo de Tacuarembó?

-Había grandes jugadores como el arquero Gustavo Desirello, Rubén Alzueta, Darwin Quintana, Jorge Monchetti, Guillermo Almada y otros futbolistas locales que fueron muy importantes para mí y para el grupo en aquel momento. Éramos un equipo nuevo dentro del profesionalismo y la experiencia que transmitieron fue muy importante. Aprendí mucho de ellos, desde la parte futbolística hasta la humana.

-Cómo es sabido, la mayoría de los clubes menores del fútbol uruguayo no cuentan con las condiciones adecuadas de infraestructura y económicas de la que debería brindar una institución profesional para con sus futbolistas. ¿Cómo vivió esa experiencia en Tacuarembó en ese aspecto?

- Si bien Tacuarembó es un club chico dentro del fútbol uruguayo, mi sueño de jugar profesionalmente lo logré allí. Siempre fui consciente de las condiciones en la que trabajábamos pero a la hora de entrenar y entrar a la cancha, eso no cuenta. Nunca pensé en eso. Siempre trabajé a fuerza de rendimiento y goles para ganarme el cariño de la gente y del club. Muchas veces he resignado plata de por medio para jugar en Tacuarembó. Tuve la posibilidad de irme a otro club pero siempre quise quedarme. Quería defender a la institución en situaciones complicadas. El amor por el club, siempre tiró más. Entendía que tenía que quedarme a ayudar y aportar lo mío.

-Tuvo cuatro pasajes por Tacuarembó ¿Qué significa el club en su vida?


-Tacuarembó es mi segunda familia. Yo aprendí a quererlo, soy hincha, lo respeto mucho, soy muy agradecido al club y a la gente. Fue el que me dio la oportunidad de jugar profesionalmente, me abrió las puertas, me enseñó los valores de la vida y con esas cosas lo empecé a querer. Le tengo un cariño inmenso.

-¿Cuál fue el gol que recuerda con más sentimiento? ¿El más especial de todos los que marcó con esa camiseta?

-El que le convertí a Atenas de San Carlos en la final en 2014, que nos dio el ascenso a Primera. Con el estadio repleto, hice el gol que le dio la alegría al club que soy hincha y a mi pueblo. Ese gol no lo olvidaré jamás.

-¿Tomó algún delantero como espejo para su carrera como futbolista?
"Todo lo que hice fue con sacrificio, nadie me regaló nada, lo hice con esfuerzo a base de mi familia"
"Todo lo que hice fue con sacrificio, nadie me regaló nada, lo hice con esfuerzo a base de mi familia"

-Siempre me gustó el argentino Batistuta, por la forma de jugar y de definir. Era una bestia. Quería imitarlo en algunas cosas.

-¿Tuvo a alguien que lo represente en su carrera o siempre se manejó por su cuenta?

-Siempre me manejé yo. No tuve representante y eso quizás me jugó en contra. Uno queda con la espina de qué hubiera pasado en ese caso. Creo que yo tenía las condiciones como para poder jugar en un equipo grande, por los goles y por lo que demostraba dentro de la cancha. Pero al no tener un representante me jugó en contra, sin dudas.

-¿Se imaginaba de chico una carrera así?

-No me lo imaginaba, pero la verdad estoy sorprendido. Ahora, que tomé la decisión del retiro, me doy cuenta de lo que hice. Cuando la gente viene, me saluda, me da las gracias y el cariño, de a poco me hace ir cayendo en la realidad. A mí eso me llena de orgullo, porque todo lo que hice fue con sacrificio, nadie me regaló nada, lo hice con esfuerzo a base de mi familia, de mis hijos y mi señora.

-¿Tiene pensado seguir vinculado al fútbol?

-Tengo dos escuelitas de fútbol. "Los Molles", que es un proyecto por la Intendencia, y la otra se llama "Aldo Díaz", por la Fundación Celeste. Me gusta trabajar en la formación de futbolistas y además estoy haciendo el curso de entrenador. Mi idea es armar un proyecto y aplicar a los niños todo lo que uno aprendió.

-¿Le quedó algo en el debe como futbolista?

-Jugar en un equipo grande. Es el sueño de la gran mayoría de los futbolistas uruguayos. Pero me voy tranquilo porque he dejado algo, he dejado una marca dentro del fútbol uruguayo. Que mi nombre haya quedado sellado en la historia de Tacuarembó y de la Asociación Uruguaya de Fútbol para mí es muy importante. Pero lo que más me gratifica, es que todo lo que conseguí fue a base de esfuerzo, sacrificio, humildad y trabajo. Esa es la recompensa más linda que uno puede tener.