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Deportes

30/04/2017 07:00

Elías Figueroa: “Hoy me cuesta mucho enfrentar mi realidad”

Por: Brahian Kuchman

“Los pases caídos me desgastaron. Hubieran cambiado mi carrera y mi vida”, comenta el futbolista que actualmente vive y juega en Salto.

Elías Figueroa: “Hoy me cuesta mucho enfrentar mi realidad”
Elías Ricardo Figueroa.
“Me cuesta mucho mirar fútbol por televisión, no miro. Trato de no recordar porque estuve muy cerca de haberlo logrado y constantemente me 'machaca' la cabeza pensar de que pude haber estado ahí”.

Tuvo experiencias que no le gustaría que le pasen a ningún colega. "Fue bastante chocante y hoy cuesta mucho enfrentar mi realidad”, afirmó Elías Ricardo Figueroa a ECOS.

Con 17 años debutó profesionalmente en la primera categoría de Liverpool de Montevideo, jugó dos mundiales juveniles y fue integrante de la generación de Edinson Cavani y Luis Suárez, a quién dejó en el banco cuando ambos jugaron en la Sub 20.

Lejos de querer retornar a la capital, Figueroa prefiere Salto, juega en un equipo de esa ciudad y vive una realidad totalmente diferente a la de su juventud. “Acá estoy feliz, es una nueva etapa de mi vida”, dijo el futbolista, y agregó: “a Montevideo no vuelvo más”.

El delantero, de 29 años, cuenta que decidió trasladarse al fútbol salteño por una invitación del entrenador del equipo dónde juega actualmente. “Rúben Bidondo me comentó que había un proyecto muy lindo en el club Salto Uruguay. Al principio dudé porque venía de una lesión y no sabía si iba a jugar este año. Pero hablé con él, me sedujo la posibilidad, me gustó el proyecto, vine a Salto y quedé encantado”, expresó.

De Paysandú a ponerse la Celeste

Figueroa nació en Casablanca, un pequeño pueblo de 350 habitantes ubicado en el departamento de Paysandú. Allí trabajó en un frigorífico siendo apenas un adolescente y jugó en el club Sportivo Independencia de esa ciudad. Cuando tenía 15 años, Gustavo Ferrín y Ángel Castelnoble lo invitaron a jugar en la sub 16 de la selección uruguaya. El juvenil no lo dudó, agarró sus cosas, viajó a Montevideo y se vistió antes de jugador de la Celeste que de un club profesional.

Tras notar las grandes condiciones de aquel goleador empedernido que llegaba desde el interior, los clubes capitalinos le pusieron el ojo. Varios equipos se interesaron en ficharlo hasta que finalmente arregló con Liverpool.

El juvenil comenzó su etapa como futbolista profesional haciendo goles de todo tipo y color en primera división. Deslumbró en el conjunto de Belvedere y su nombre comenzó a resonar en los equipos grandes del fútbol uruguayo y en el exterior.

Figueroa comentó que su etapa deportiva en la capital del país "fue muy buena" pero no esconde su mal recuerdo de su época juvenil viviendo allí. “A Montevideo le cerré las puertas. No me gusta. Nunca me acostumbré ni me adapté. Si bien están mi madre y mi familia, prefiero no jugar más en la capital y es una decisión personal”.
Elías Figueroa jugó dos Mundiales Juveniles defendiendo a Uruguay.
Elías Figueroa jugó dos Mundiales Juveniles defendiendo a Uruguay.

El futbolista explicó que no la pasó “nada bien” en lo sentimental pero su peor recuerdo hasta el día de hoy, son los pases que no se concretaron. “Pasaron muchas cosas. Me quedó una sensación fea de cuando jugué allí porque nunca pude despegar. Los pases caídos truncaron mi carrera, me desgastó y lo sufrí en silencio”, dijo tras las diversas frustraciones que vivió con cinco transferencias fallidas al exterior.

“Me ‘machacaron’ la cabeza, era una decepción tras otra”, manifestó.

Cuando Groningen de Holanda se llevó a Suárez, los dirigentes holandeses vinieron a Uruguay en busca de ambos: de Luis y Figueroa. El objetivo era que “Lucho” jugara por afuera y Elías de ‘9’. Sin embargo, su traspaso nunca prosperó.

“Nos reunimos junto con (José Luis) Palma y el presidente del Groningen. Ellos vinieron a buscarme a mí. Luis iba como complemento. En esa reunión me mostraron como querían que juguemos los dos”, explicó.

Finalmente no hubo acuerdo. El presidente holandés desistió de un préstamo porque exigió que el traspaso de Figueroa sea definitivo. El pase de Luis se concretó y el de Elías se trabó. “Hubiera cambiado mi carrera futbolística y mi vida”, reveló.

Pero esa no fue la única transferencia que quedó en la nada. Lo mismo le ocurrió en el Racing de Santander en España por no tener pasaporte comunitario.

Luego, viajó a Chelsea de Inglaterra dónde llegó a convivir un mes junto a figuras mundiales como Lampard, Robben, Crespo y Ricardo Carvalho. “Los empresarios ingleses me siguieron todos los campeonatos y me llevaron para aclimatarme. Querían ver cómo me sentía y me adaptaba al fútbol de allá”.
Defendió la camiseta de Liverpool por casi 10 años.
Defendió la camiseta de Liverpool por casi 10 años.

Si bien Figueroa sostuvo haber tenido una experiencia espectacular en el club dirigido por Mourinho en ese entonces, hasta el día de hoy, no se explica por qué lo rechazaron. “Ese mes fue notable y me fue bárbaro en las prácticas. No me preguntes por qué no salió el pase, porque hasta el día de hoy me lo pregunto”, confesó.

Lo mismo le sucedió meses después con Sporting Braga de Portugal, dónde tampoco resultó su traspaso luego de estar prácticamente arriba del avión.
Pero el golpe más duro en su carrera fue en Atlético Mineiro. Elías viajó a San Pablo, pasó la revisación médica, fue presentado, pero nunca jugó ni se enteró en ese momento que sucedió.

“Cuando estábamos reunidos para acordar el vínculo, el presidente del Mineiro me llamó y me dijo que me tenía que volver por las buenas o las malas. Sin dudas, fue por un tema económico porque había una parte de mi pase que se tenía que pagar después. Ellos no accedieron y me tuve que volver”.

El futbolista cuenta que finalmente en 2015 pudo jugar en Europa, pero su única experiencia en el viejo continente “no fue buena” porque no pudo cobrar. Fue un breve pasaje por el Apollon Kalamarias de la Segunda División de Grecia. “Justo agarré la mayor crisis en el país y todavía estoy esperando”, dijo.

“Mala suerte”, desacuerdos y reflexión

“El haber ido al aeropuerto tres veces y tener que volver a entrenar al otro día en Liverpool, fue muy doloroso. Fue impresionante lo que me desgastó ese tema”, manifestó Elías, quién no encuentra explicación a las transferencias que, en su momento fueron casi un hecho, pero ninguna se concretó.

Figueroa admite haber tenido “mala suerte”, pero también aseguró que influyó la conflictiva relación entre su representante y los directivos del club negriazul, que nunca llegaron a un acuerdo en cada negociación. “Uno tiraba el pase para adelante y el otro lo hacía caer. Y yo en el medio pagando las consecuencias”, comentó.
Elías en el gimnasio de Salto Uruguay.
Elías en el gimnasio de Salto Uruguay.

“Me cuesta asimilarlo. Muchas veces pienso que si se concretaba cualquiera de esas posibilidades, de jugar en el exterior siendo joven y en mi mejor momento, mi futuro hubiera sido diferente en todo sentido. No solo en lo futbolístico sino también en la vida. Pienso que hubiera crecido muchísimo. Yo tenía mucho para dar y era cumplir un sueño”, reflexionó.

Bajón anímico, psicológico y ayuda clínica

El delantero recalcó que las transferencias fallidas "limitaron" su carrera" y lo llevaron a descuidarse en lo personal y en lo deportivo. Derrumbaron psicológicamente a Elías, quién cayó en un bajón anímico: subió de peso, empezó a consumir alcohol los fines de semana y su carrera se truncó.

Después de pasar momentos muy complicados, cuenta que se despertó un día muy triste y decidió que “era el momento de cambiar”. Se metió a un centro de rehabilitación (clínica Deportiva de Fútbol) para recuperarse anímicamente, y lo logró.

El futbolista aclaró que su asistencia a la clínica no fue para salir del alcohol, como se afirmó en la prensa en aquel entonces, sino para recuperarse psicológicamente.

“Ahí recobré mi ánimo y las ganas de seguir. Quería volver a levantarme física y mentalmente para volver a jugar”, señaló.
Figueroa defendiendo a Salto Uruguay en 2017.
Figueroa defendiendo a Salto Uruguay en 2017.

“Yo nunca tuve adicción al alcohol ni me asistí por ese tema. Luego de las frustraciones comencé a tomar los fines de semana, pero la misma cantidad que puede beber cualquier joven a esa edad cuando sale a un boliche”, expresó.

Figueroa comenta que se involucró "por el mal camino" a modo de salir del bajón anímico al que estaba sometido. “Si bien hice cosas indebidas que no corresponden a un futbolista profesional, como salir al boliche por la noche, mi decisión de acudir a la clínica no fue por el alcohol”, recalcó.

Nueva vida

Figueroa vivió momentos muy difíciles y hasta pensó en abandonar el fútbol. Sin embargo, en 2017 decidió darle un giro radical a su vida y volver a disfrutar de lo que más le gusta.

Actualmente vive “feliz” junto a su familia en el interior del país. “Estoy recuperado en lo anímico y en lo mental. Quiero responderle a la gente de Salto Uruguay que confío en mí”, señaló con respecto al nuevo club dónde milita actualmente.

El delantero dijo que aunque no quiere volver al fútbol capitalino, sueña con con poder retornar al fútbol profesional.

“Es muy probable que a mitad de año me vaya a Europa. Confío que esta vez sí se va a dar. Mi representante tiene todo arreglado y ya tenemos los pasajes marcados. En este tiempo tendré que ponerme a punto porque es lo que yo más quiero: un pase al exterior”.