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Deportes

5/11/2016 08:03

Obelar: “El accidente me llevó a hacer algo que no tenía planeado”

A tres años del accidente que le truncó la carrera, el ex arquero cuenta la experiencia, como lo superó y a que se dedica actualmente.

Obelar: “El accidente me llevó a hacer algo que no tenía planeado”
Juan Ángel Obelar cuenta a Ecos la experiencia del accidente y a que se dedica en la actualidad.
Por Brahian Kuchman

En noviembre de 2013, la vida le dio un giro inesperado al ex arquero Juan Obelar quién se vio obligado a retirarse del fútbol con 34 años tras sufrir un accidente.

Estaba solo en el taller de la carpintería de su cuñado, preparando una mesa para la barbacoa de su casa, cuando en un descuido la máquina de cepillar madera le cortó los cuatro dedos de su mano izquierda.
Con amigos en el momento de la operación.
Con amigos en el momento de la operación.

Tras la cirugía, los médicos finalmente le dieron la noticia de que no podría volver a jugar profesionalmente.

“Al principio me sentí decepcionado y dolido. No era el retiro pensado ni soñado, pero Dios lo quiso así. Fue una señal que me motivó a hacer algo que no tenía planeado” relató Obelar a ECOS.

El ex futbolista expresó que su familia, amigos y conocidos fueron el motor que le dio la fortaleza necesaria para mirar hacia adelante y poder seguir vinculado al fútbol.

- ¿A qué se dedica actualmente?

- Estoy trabajando en la Mutual de Futbolistas Profesionales como asistente técnico y como entrenador de arqueros en el equipo de jugadores libres. También junto a Lorenzo Carrabs tenemos una escuelita en dónde trabajamos en un centro de formación y perfeccionamiento exclusivo para arqueros. A su vez, estoy terminando el curso de entrenador de fútbol.

- Por momentos, ¿piensa para atrás y en lo que le sucedió?

-Trato de no pensar en lo que pasó, intento de no mirar hacia atrás. Trato de mirar siempre adelante y en los proyectos a futuro.
Entrenando en la Mutual a jugadores libres.
Entrenando en la Mutual a jugadores libres.

- ¿Cuánto le cambió la vida el accidente?

-Tuve un retiro obligado por lo que me sucedió, no era el retiro pensado ni soñado pero soy consciente de que las cosas suceden por algo. En ciertos aspectos obviamente que mi vida cambió, el hecho de perder ciertas extremidades no fue nada fácil. De un día para el otro me vi ante una realidad diferente, pero hubo que adaptarse rápido a la situación. Hoy, ya estoy completamente adaptado, fue algo que pasó y quedó como un recuerdo. Pero lógicamente que por las secuelas que quedaron nunca fue lo mismo, pero la vida continúa.

-¿Y en lo económico?

- Quedé sin ingresos pero por muy poco tiempo. Ya en diciembre, un mes después del accidente, la Mutual se comunicó conmigo y me expresó que me quería ayudar de alguna manera. Me ofreció entrenar a los arqueros del equipo de futbolistas libres (de la Mutual) y obviamente no dudé en aceptar. Hasta el día de hoy mantengo este trabajo. En ese momento yo estaba en condición de libre, había terminado el contrato con Fénix en el mes de julio y la Mutual se portó bárbaro conmigo, a la cual le estoy muy agradecido. Después comencé a trabajar con la escuelita junto con Lorenzo (Carrabs).

-¿Qué tareas o costumbres fueron las que más se le imposibilitaron en la vida cotidiana?

-Al principio no tenía casi fuerzas, empecé a practicar con una pelotita para estimular la zona y de a poco tener sensibilidad. Hubo cosas que me costaron más que otras, como por ejemplo, tuve que volver a aprender a atarme los cordones, se me complicó mucho en los primeros días poder hacerlo.
Tuve que volver a aprender a atarme los cordones

También me costó acostumbrarme para cocinar, cuando tenía que agarrar o sostener alguna cosa, muchas veces perdía la dimensión de los objetos y se me escapaban o se me caían. Con el tiempo fui prestando más atención y calculando mejor. Al no tener la otra parte de la mano, todavía me cuesta hasta el día de hoy ciertas cosas que uno antes lo hacía en forma automática. Me quedó una mano más chica y tuve que aprender a vivir así. Al principio era todo raro, pero tuve que superarlo y en poco tiempo lo pude hacer. Ya pasaron tres años y estoy más que acostumbrado para las cosas cotidianas.Pero en otras, como por ejemplo para manejar el auto, no me dificultó en absoluto, lo seguí haciendo normalmente.

-¿La lesión fue en su mano más hábil?

-No, por suerte fue en mi mano más débil, soy derecho.

-¿Oculta la mano mutilada ante la sociedad o la expone sin problemas?

- Sí, uso una protección que me tapa la mano porque al trabajar con niños en la escuelita no quiero impresionarlos. Me tapo con una venda "tipo guante" pero fuera del trabajo no hay vergüenza en ese sentido, la expongo ante la sociedad sin problemas.

- ¿Cuánto tiempo le costó superar lo que le pasó, sobre todo en la parte psicológica?

- Fue rápido. El apoyo que tuve de mi familia, amigos y conocidos fue fundamental. En la clínica me ofrecieron apoyo psicológico con profesionales, pero la realidad es que no lo necesité. Apenas tuve una sola charla con el psicólogo que fue al segundo día después de estar internado.
Gregorio también me motivó a hacer el curso de entrenador

Hay una persona dentro del fútbol que me ayudó mucho y siempre la recalco: Gregorio Pérez. Él fue clave para mi recuperación sobre todo para tomar nuevos rumbos dentro del deporte y seguir vinculado. Gregorio fue quién me subió a primera división en Peñarol en 2002. Sus palabras en esos momentos difíciles me quedaron guardadas, me jugó de psicólogo, siempre con la frase justa y motivadora. Me decía que lo que pasó ya está, ya pasó, que intentara mirar solo para adelante y en lo que tenía para recorrer. Me hacía saber que lo que quedó para atrás era solo un recuerdo, que había muchas cosas para hacer fuera de las canchas. Él también fue quién me motivó a hacer el curso de entrenador. Yo en ese momento no lo tenía pensado, no se me había ocurrido, y ahora lo estoy por terminar gracias a su incentivo.

- ¿Qué fue lo primero que se le vino a la mente al momento del accidente?

- Siempre me pregunté: ¿por qué esto a mí? Pero sin buscar demasiada explicación. En aquel momento me dolió la forma en que me pasó porque tuve que dejar de lado lo que esperaba para mi futuro, todos los proyectos y objetivos de mi carrera deportiva. Tuve que modificarlos por otras metas.

- ¿Cree en Dios?

- Sí, soy muy creyente.

- ¿El accidente le hizo cuestionarse la fe?

- Fortaleció mi fe aún más. Me hizo pensar diferente sobre lo que me sucedió. Quizás otra persona lo podría haber tomado con algún tipo de remordimiento o verlo de otra manera, sin embargo yo, me aferré más a la fe de Dios y lo miré desde esa perspectiva. Fue como una señal.

-¿Que tipo de señal?

-En mi caso, yo no quería ser entrenador. Ni se me pasaba por la cabeza, ni siquiera en los últimos años de mi carrera. Siempre pensé que el cargo de entrenador requiere de mucha responsabilidad. Sin embargo, hoy es lo que más deseo hacer. Es mi gran anhelo poder terminar el curso para recibirme y empezar a trabajar como director técnico. Una vez que comencé las clases del curso, me entusiasmé más aún. Y a eso lo considero como una señal, porque quizás si no me hubiera pasado lo que me pasó, nunca hubiera estudiado para ser entrenador.

- ¿Siente que le quedó algo en el debe como futbolista?

- No, para nada. Tuve la suerte de ser varias veces campeón en Centro América y estoy muy agradecido por lo que me dio el fútbol. No me reprocho nada tampoco. Lo único quizás, es que en ese momento tenía todo arreglado para retornar al mismo equipo con el que fui campeón en Honduras, me hubiese gustado cumplir esa etapa. El accidente fue en el mes de noviembre y en enero de aquel año ya tenía todo para volver al club, pero son cosas que pasan y que hay que aceptarlas porque son irreversibles.

-¿Cómo califica su etapa en Peñarol?

-Hice todas las juveniles, de octava división hasta primera. En 2002 ascendí y debuté en primera dónde tuve poca participación, y en 2003, cuando viene Chilavert, voy a préstamo a Villa Española. Luego volví en 2004, que fue el año que tuve más minutos en cancha. Estuve en el plantel hasta 2006.
Hizo todas las inferiores y debutó en primera en Peñarol.
Hizo todas las inferiores y debutó en primera en Peñarol.

Si bien en Peñarol estuve muchos años, no tuve los minutos que yo hubiese querido, quizás podría haber jugado un poco más. Entendía las circunstancias. Un equipo grande siempre está en constante exigencia por lo que implica reforzarse con jugadores de afuera. En aquel momento yo era joven en el club, y quizás por ello, quedé relegado.

-¿Le hubiese gustado volver?

-No. Nunca se me pasó por la cabeza volver a Peñarol. Porque ya en 2006 me fui a Tacuarembó, estuve seis meses ahí, y después me fui a Centro América en donde me fue muy bien gracias a Dios. Allí tuve la oportunidad de ganar tres campeonatos nacionales con el Marathón de Honduras. Luego tuve la posibilidad de jugar en Millonarios de Colombia, y por último, regresé a Uruguay pero para jugar en Fénix.

-¿Le fue mejor en el exterior que en Uruguay?

- Sí, por el hecho de ser tri-campeón en Centro América y por mis rendimientos personales. Tanto es así, que tuve la posibilidad de nacionalizarme en Honduras para jugar en la selección aunque no era lo que yo quería en ese momento.
En Honduras tuve la posibilidad de nacionalizarme para jugar en la selección

-¿Por qué motivo no aceptó?

-En ese momento mi cabeza estaba metida de lleno en el club en dónde yo jugaba en Honduras (Marathón) y en la definición del torneo local. Se dio que justo estábamos disputando las finales y solo pensaba en querer ganar el campeonato. Al mismo tiempo, estábamos jugando la Copa de Campeones de Centro América (lo que sería una Copa Libertadores en Sudamérica) que permitía representar en el Mundial de Clubes. Estaba muy comprometido con mi club y no quería distraer mi atención en la selección. Tampoco mostré mucho interés en lo personal.

-¿El puesto de arquero es el más difícil en el fútbol?

-Para mí es un puesto lindo pero es muy ingrato. Un error te puede costar un gol en contra o el partido. Es el puesto que pasas de héroe a villano, podés hacer un partido genial durante los 90 minutos pero un error puede ser imperdonable. Implica mucha responsabilidad y no desatender detalles que pueden determinar resultados.

-¿A qué arquero del fútbol uruguayo le ve condiciones y buen futuro?

- Me gusta mucho Guillermo de Amores (Liverpool), tiene todo para ser un gran arquero, lo veo con un futuro bárbaro y ya lo demostró en el campeonato mundial sub 20. Quizás ya con un poco más de recorrido, me gusta Esteban Conde (Nacional) quién demostró por qué está en un equipo grande, por su gran trayectoria y lo demuestra partido a partido. Ellos dos son los que más me gustan del fútbol local.

- Una vez que termine el curso de entrenador, ¿dónde le gustaría dirigir?

-El curso lo termino en junio del año que viene.
Fue tri-campeón en el Marathón de Honduras.
Fue tri-campeón en el Marathón de Honduras.

Hay que ver y analizar las circunstancias y el momento. Ya recibí llamados de clubes de Centroamérica preguntando cómo iba con la carrera y cuando la terminaba. La relación con el fútbol de allá quedó muy bien, hay mucho aprecio de ellos hacia mí y me lo hacen saber. Pero en principio el primer objetivo es recibirme, después Dios dirá.

-¿Qué mensaje le daría a alguien que sufre un accidente que le cambia la vida?

- Las cosas siempre suceden por algo y hay que aceptarlas. De lo adverso hay que sacar lo positivo. La vida es muy cambiante, tiene momentos buenos y otros no tan buenos como el que me pasó a mí, que te pueden cambiar proyectos, objetivos o el ánimo. Pero no quiere decir que, porque se haya retrocedido un paso, se termina todo y no habrá salida. Siempre hay que buscar nuevas alternativas para salir adelante.