"Ajustes de cuentas", la modalidad criminal con la que arrancó 2019

Por: Danilo Costas

Sociedad

8/01/2019 13:54

"Ajustes de cuentas", la modalidad criminal con la que arrancó 2019

En los primeros siete días del año hubo siete asesinatos y solo uno fue aclarado: para los expertos se trata de una "etiqueta residual".

El 2018 fue un año récord de homicidios con 382 asesinatos en 365 días, lo que dejó una marca de un crimen cada 23 horas y el 2019 arrancó fuerte en la misma materia. En la primera semana del año la Policía ya trabajó en siete homicidios, uno por día, de los cuales cuatro tuvieron lugar en Montevideo y tres en el Interior del país, con hombres como víctimas en todos los casos.

Sin embargo el punto clave de esta serie de delitos es que, salvo el caso aclarado, los restantes seis comparten características y son catalogados en las investigaciones primarias de la Policía como ajustes de cuentas.

Pero, ¿qué son los ajustes de cuentas? ¿Cómo se clasifican? ¿Cómo se definen? ¿Son solo entre criminales?

"Los ajustes de cuentas como categoría comenzaron en Colombia, con los delitos vinculados al narcotráfico y, como muchos de estos asesinatos no se podían justificar, la Policía lo registró de esa manera. Nadie sabe a ciencia exacta lo que significa esa denominación y los criterios que se utilizan para ubicar a un crimen en esa categoría. Lo cierto es que la Policía de Colombia bautizó así a los crímenes que no podía cerrar y ese término fue adoptado acá", le dijo a ECOS el especialista y consultor en seguridad, Edward Holfman.

El mismo concepto lo comparte Robert Parrado, Licenciado en Seguridad Pública y Comisario Mayor Retirado.

"El ajuste de cuentas es un término muy vago y que no profundiza la relación entre las bandas criminales o los miembros de las pandillas. Con el sociólogo Leonardo Mendiondo investigamos el fenómenos de las pandillas o maras centroamericanas pero en su versión uruguaya, ya que comparten un código delictivo, criminal y de comunicación. Hay aspectos en común y diferencias, pero lo cierto es que en Uruguay nunca se hizo un estudio a fondo de lo que significan los ajustes de cuentas y en esa categoría se licuan un montón de variables. Suele decirse que son homicidios vinculados al narcotráfico o al micro-narcotráfico pero hay muchos conceptos que faltan afinarse ahí", dijo Parrado consultado por este portal.

Para el especialista, vinculado políticamente al Partido de la Gente, los ajustes de cuentas son, aparentemente, "problemas entre los malos" pero "siguen siendo homicidios que hay aclarar".

Mendiondo, que participó junto a la investigación con Parrado, consultado por ECOS, dijo: "Uruguay tiene un problema de conceptualización criminal porque ya desde el inicio se pueden catalogar delitos como ajustes de cuentas sin saber bien de qué se trata. Puede ser ajustes de cuentas una discusión entre vecinos que termina a los balazos como un negocio fallido entre narcos. Hoy para el Ministerio del Interior los ajustes de cuentas son una categoría y una etiqueta residual donde se vuelcan un montón de crímenes pero sin diferenciación ni identificación de diferencias. Incluso los estudios del Ministerio del Interior tienen algunas características muy explícitas y otras bastante más difusas. Así como uno sabe lo que quiere decir violencia doméstica o un homicidio, eso no pasa con los ajustes de cuentas. Es una categoría de no sabe-no contesta y sirve como una bolsa donde se tira todo junto", explicó el sociólogo.

Para Mendiondo, el fenómeno tiene una explicación a partir de la aparición de otra forma delictiva: el sicariato.

"Hoy por 100 dólares hay gente que está dispuesta a matar a otro. Y no es una cuestión política, sino de degradación cultural. Desde 1989 para acá subieron todos los delitos de forma exponencial. Los tres grandes delitos tuvieron y tienen una trayectoria al alza: hurtos, rapiñas y homicidios. En medio de esos tres grandes bloques, los ajustes de cuentas también se multiplicaron", sentenció.

Para Mendiondo las bajas anunciadas en distintos delitos se deben a "manipulaciones de cifras espurias".

"Con el gobierno de Luis Alberto Lacalle las rapiñas aumentaron un 100% y Julio María Sanguinetti decía que Uruguay había tocado fondo en materia de seguridad pública. Están los recortes de los diarios y las declaraciones en la prensa de la época. Hoy estamos en un nivel altísimo de rapiñas que está muy lejos, pero muy lejos, de la promesa del gobierno de bajarlas un 30%. No solo no bajamos nada, sino que esas cifras subieron. La administración Bonomi invirtió dinero como nunca y los delitos están por el aire. Hoy te matan por dos pesos porque la vida humana no vale un carajo", dijo Mendiondo.

Para Holfman la modalidad de los delitos vinculados a los ajustes de cuentas cambiaron con el paso de los años.

"Diez años atrás se daba que una gran parte de la gente que tenía antecedentes por estos delitos disparaba de las piernas hacia abajo. Se buscaba recuperar el territorio y el dinero pero no matar al rival. Hoy como la vida no vale nada cambió la modalidad y te disparan al pecho o a la cabeza. Son códigos que empiezan en la cárcel. El mercado de los grandes delitos está saturado y por cualquier competencia te mandan ejecutar. La Policía los mete en esa categoría y la gente cree que es un problema entre delincuentes y no se preocupa. Sin embargo el espiral de violencia es mucho más grande. Además, ¿cómo saben que es ajuste de cuentas si no hay testigos, no hay cámaras de seguridad ni material para hacer una sentencia?", se preguntó el consultor.

Sobre los ajustes de cuentas el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, dijo en 2015 que "se tendrían que aclarar".

"El aumento en los homicidios sin aclarar está directamente relacionado con los homicidios por ajustes de cuentas porque esos son los que no se aclaran. Los altercados entre vecinos, en el trabajo son muy difíciles que la Policía los pueda controlar. Los ajustes de cuentas se tendrían que aclarar, pero los homicidios se aclaran fundamentalmente por la declaración de testigos", afirmó el jerarca en una entrevista con En Perspectiva.

Dos años después, en diálogo con el mismo programa, dijo que algunos de esos casos ya no pueden ser denominados ajustes de cuentas: "Ajuste de cuentas es que usted no pagó y le toman represalias, ahora están en una guerra por territorio, por mercado y eso produce un alto porcentaje de homicidios".

Cronología de una semana fatal: un homicidio por día.

El martes 1º de enero un hombre de 21 años, identificado como Carlos González, de 21 años, murió apuñalado en el cuello en Dolores. Fue el único caso de los cinco que fue cerrado por la Policía, ya que una persona fue formalizada. González fue atacado mientras participaba de una fiesta de año nuevo.

Los otros seis casos son más complejos por las características y el contexto donde ocurrieron. El viernes 4 tres asesinatos sacudieron a las autoridades policiales en Montevideo.

Axel Tellechea, de 25 años, fue apuñalado en el Cerro mientras que un hombre de 36 años fue asesinado por la espalda mientras esperaba en un quiosco para comprar cigarrillos en el barrio Conciliación.

Esa misma noche la Policía encontró el cuerpo de un joven de 17 años en Casabó. Los tres crímenes responden, en primera instancia y con las investigaciones en desarrollo, a posibles casos de ajustes de cuentas ya que no hubo móviles de robo y se trató de golpes -en apariencia- planificados.

El sábado 5 en Nuevo Lecocq fue asesinado un hombre identificado como Ramón Vieira, quien fue hallado con varios impactos de bala en una escena que no tuvo testigos.

En la noche del domingo 6 ocurrieron otros dos crímenes. En el asentamiento Los Eucaliptus de Maldonado un hombre de 35 años fue apuñalado en el abdomen. El hombre, que había salido de su casa para hacer compras, fue apuñalado por extraños sin mediar palabra. Según información brindada a este portal, la víctima llegó con vida a un centro asistencial de la zona pero falleció horas después a consecuencias de las heridas.

Horas después en Paso Carrasco un joven fue asesinado en la calle Federico García Lorca y motivó la intervención policial de los efectivos de la seccional 26. La víctima tenía una herida de bala en el pecho y pidió asistencia a los vecinos, quienes llamaron a la Policía.

Ninguno de los seis casos llegó aún a la división de delitos complejos de la Jefatura de Policía de Montevideo -encargada de investigar los homicidios que por dificultad y entramado no pueden resolver las comisarías- por lo que cada uno será investigado en su Zona Operacional correspondiente con el apoyo de Policía Científica.