Coronavirus en Uruguay
947

Confirmados

28

Fallecidos

828

Recuperados

Coronavirus en el mundo
11.006.274

Confirmados

524.895

Fallecidos

6.151.336

Recuperados

Editorial:¿Campaña electoral o cinismo virtual?
Ver editoriales anteriores
93 años: las mujeres votan por primera vez en América en Cerro Chato /// ¿Quién fue Pepe Botella y por qué le decían así? /// Adriana Peña dijo que Lavalleja volvió al superávit bajo su gestión /// Fray Bentos recupera un edificio emblemático de su patrimonio /// Privacidad: Cómo configurar Instagram y Tik Tok
Cultura y Espectáculos

29/07/2017 09:00

Claudia: "Tendemos a encasillar, si tenés curvas no podés hacer reír"

Por: Tessa García

La vedette se convirtió en una de las influencers que mejor se maneja comercialmente. Además prepara monólogo teatral sobre su niñez.

Claudia: "Tendemos a encasillar, si tenés curvas no podés hacer reír"
-¿De qué va a tratar el monólogo teatral que estás preparando con Alfredo Leiros?

-Va a tratar sobre mi niñez. Crecí en un barrio, cosa que mis hijos no. Si bien Malvín, donde vivo ahora, es un barrio, no es una cuadra con casas. Yo entraba para tomar la leche, iba al colegio medio horario, solo de mañana. Entonces después de almorzar estaba libre para jugar toda la tarde. Y en verano ni hablar, mis abuelos sacaban las sillas a la vereda, típico de barrio y patinábamos con mis amigas hasta la madrugada. Esas cosas hoy no existen. Tuve una niñez muy divertida porque al no tener tecnología teníamos que crear mucho. Las guerrillas de carnaval: en mi cuadra todos los vecinos estábamos con la manguera, baldazos, bombitas, era todo válido. La quema del Judas, se lo armaba, se lo llenaban de bombas. Y voy a hablar de que cuando fui a un colegio de monjas. Cuando ya desde chica gracias a las revistas Radiolandia de mi abuela veía a las vedettes, a Nélida Lovato, Nélida Roca, Claudia Lapacó, yo veía eso y tenía siete años y tenía claro que quería eso, entonces con las monjas no encajaba.
Tenemos la filosofía de que lo que entra, se va. Acumular no

-En estos últimos tiempos, en tus monólogos desde el auto ‘Un minuto con Claudia’ que subís en Instagram te estás tirando más al humor.

-A mí siempre me gustó el humor, lo que pasa es que acá tendemos mucho a encasillar. Es como que ‘si tenés curvas no me podés hacer reír’. Como que la que te hace reír tiene que ser fea. Yo creo que las mujeres que tienen humor son más lindas, más allá de su aspecto físico, son las más copadas. Como dice mi amiga Moria: ‘hay que desdramatizar todo’.

-¿Seguís vinculada con artistas y farándula porteña?

-Cuando voy a Buenos Aires me voy a comer con Moria, con Flor de la V, con Gladys Florimonte, Virginia Gallardo. Yo viajo, me gusta ir a ver teatro, salir a comer con ellos, a veces vamos a bailar. Los abuelos de mis hijos viven allá, entonces ellos quedan con ellos y nosotros salimos a divertirnos.

-¿Te gustaría o tendrías posibilidades de volver a trabajar allá?

- Siempre me hacen propuestas pero es muy difícil. Antes estaba instalada allá, iba y venía con Mia todo el tiempo. Pero cuando quedé embarazada de Renzo decidimos con Leonel (Delménico) mudarnos de forma definitiva. Con dos niños que van al colegio, que tienen horarios es imposible ir y venir. Tampoco me cabe dejarlos con un tercero para yo ir y venir. Hoy no lo necesito, creo que hay un momento para cada cosa.

Viví nueve años en Argentina y trabajé ininterrumpidamente en cosas donde fui creciendo y aprendiendo de los grandes. Hice revista con Antonio Gasalla que para mí es el número uno del humor, estuve en el living de Susana. A mi hija la presenté en el living de Susana, estuve en la mesa de Mirta. Hice absolutamente todo lo que tenía ganas de hacer, hasta Playboy hice. Yo hoy no volvería a ‘Bailando por un sueño’, pero no puedo negar que me dio una popularidad exagerada en Buenos Aires. Estuve en ‘Animales sueltos’ durante dos años, todos los días metiéndome en la casa de la gente y en Argentina son millones. Lo disfruté muchísimo. Estoy en el libro del Maipo, formo parte de la revista porteña. Para mí, que siempre soñé con ser vedette, fue la consagración. Entonces no tengo pendientes, me encanta estar acá y hacer cosas diferentes.

-Sos quizás la ‘influencer’ que se maneja mejor comercialmente hablando. ¿A qué atribuís que en Instagram las uruguayas te sigan en tropel?

-Al ser un país tan chico el que hace primero es el que marca y eso es lo que me está pasando últimamente. Estoy innovando muchas cosas y me gusta ser modelo de inspiración para muchas mujeres, tener ese ida y vuelta en las redes. A veces me dicen ‘hoy estaba re cansada, estaba lloviendo, pero vi tu video y me fui al gimnasio’. De eso se trata, a mí me incentiva saber que lo estoy haciendo para incentivar a alguien.

En realidad yo solo muestro una cuarta parte de lo que hago durante el día. Creo que me siguen porque soy natural, ellas vieron que en el primer video que subí haciendo gimnasia tenía once quilos de más porque acababa de tener a Renzo. Entonces empecé a subir día a día mi entrenamiento y cómo fui cambiando, también cambié de entrenadores. Esa evolución la vivieron conmigo, entonces saben que no hay magia sino esfuerzo, sacrificio y constancia detrás de eso. Ven que comparto las recetas y que sin usar la palabra ‘dieta’ –uso ‘alimentación saludable’, trato de mostrar platos simples para que todo el mundo pueda alimentarse sano. Yo muestro la realidad, me llevó un año y medio volver a mi peso, eso hace que seas creíble y es lo que me gusta. Jamás voy a mostrar algo que no consumo en mi vida. Se trata de ser auténtico. En televisión es imposible que te conozcan porque hacés un personaje pero en las redes sí.

-Los que te siguen en Instagram lo deben saber, pero cómo es tu entrenamiento para mantenerte el cuerpo y la cara?

-Lunes, miércoles y viernes hago entrenamiento funcional en una cancha de fútbol 5 en Buceo, hago pelota con pesas, correr, etc. Los martes y jueves hago fierros, solo piernas y cola. Me pongo botox una vez al año cuando está por empezar ‘Bendita TV' y después en verano nada porque el sol te saca el efecto del botox. Uso cremas, las amo, soy adicta. Me ducho y me pongo en contorno de ojos, otra para el resto de la cara y un suero para la piel de los labios. Y clave, en los codos. Otra cosa, no concibo a las mujeres que no se hacen los pies durante todo el año. Hay mujeres que solo se lo hacen en verano y me parece un horror, yo me puedo sacar la zapatilla en cualquier momento del año.

-¡Pero tenés que pasarte en eso!

-Exactamente cada veinte días. Otra cosa, quedan muy feos los codos blancos de las mujeres porque no se ponen crema.

-Hoy estás casada, tenés hijos y la parte económica resuelta, ¿qué te mueve?

-Crecí en un barrio y desde chica siempre tuve claro que quería salir de ahí. Amo mi barrio pero siempre quise progresar. Y me sigue pasando, estoy siempre creando cosas y creo que soy un estilo Mirta, me sacan con noventa de la tele. No me detengo, a veces prefiero no dormir para escribir y hacer cosas.

-Hace poco sorprendió una nota en la que hablabas de tu fibromialgia.

-Es tan personal, al ser una enfermedad autoinmune, es tan particular que cada uno tiene que vivir su proceso . Antes pasé por osteópatas, reumatólogos, fue todo un paseo, bioenergética… pero prefiero no hablar de eso, no quiero hablar de una enfermedad porque es algo negativo y no quiero darle protagonismo, no me interesa. Si no hablo, no lo tengo.

-¿Es cierto como dicen por ahí que la mujer a los 40 la pasa mucho mejor?

-Bueno, según su propia experiencia de vida. Hay mujeres de 40 que se tienen que tomar dos ómnibus a las cinco de la mañana, llegar y cocinar y atender cinco hijos. Hay otra que se levanta a las once de la mañana, va al gimnasio, al spa, se dio dos masajes y en su casa tiene la cena lista. Es muy personal.

-¿Cómo sería la tuya?

-Yo me siento bien, por ahí a los 25 no tenía la energía ni las ganas ni la felicidad que tengo hoy.

-¿Qué soñas para adelante?

-Todo lo que venga para adelante es yapa, que la vida me siga sorprendiendo. No sueño, agradezco todos los días, despertarme acá con esta vista que me da paz. Agradezco la pareja que formamos y cómo nos deslomamos para poder darle a nuestros hijos la educación que nosotros no tuvimos, que tengan otras posibilidades. Leo también viene de una familia de barrio, los dos tenemos los mismos valores. Tenemos la filosofía de que lo que entra, se va. Es decir, si entran cinco regalos también se van cinco regalos. Acumular por acumular no porque hay gente que no lo tiene.

-Yo sé que no te gusta hablar del comedor infantil que tienen con tu marido en camino Maldonado, pero no puedo dejar de pensar que ese proyecto común de tanta solidaridad tiene que ser una cosa que une mucho a una pareja…

-No es para cualquiera, se tiene que sentir. Cuando asumís un compromiso como ese, lo asumís para siempre, los 365 días del año. Del otro lado, quien recibe, lo ve por diez. Lo ideal es involucrar a tus hijos en la solidaridad desde chiquitos, lo mejor es pregonar con el ejemplo. Si vas manejando y ves a alguien que está durmiendo debajo de una garita un día lluvioso, lo que tenés que hacer con tus hijos es parar en un lugar –yo lo hice no una vez sino muchas- comprar un plato de ravioles o de pasta con tuco, algo caliente y llevárselo. Que ellos vean que se los llevás porque esa persona no va a llegar a una casa como ellos a comerse un plato caliente con calefacción. Tienen que tener claro que de eso, no está libre nadie. En realidad eso es lo que yo vi hacer a mi abuela siempre.