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Opinión

11/06/2020 13:04

El pelo al huevo

Por: Sebastián Wilson

Sectores políticos critican la no obligatoriedad del retorno a clases dejando en evidencia las falencias en su discurso.

El pelo al huevo

FocoUy

Publicado: 11/06/2020 13:04

Luego de más de dos meses de suspensión de clases el presidente declaró su reinicio con asistencia voluntaria. Sin embargo, hay sectores políticos que se toman el atrevimiento de criticar la no obligatoriedad del retorno dejando en evidencia las falencias en su discurso, lógica y doctrina.

En plena pandemia global todos los países del mundo se encuentran
sufriendo las consecuencias de la crisis. La desinformación sobre el virus dificulta constantemente las decisiones de los dirigentes políticos y organismos como la OMS ven su credibilidad menoscabada. Las medidas ante el COVID-19 varían de país en país y no parece haber una sola respuesta para combatirlo. Además, parte de la opinión pública se moldea en base a cadenas de Whatsapp de “epidemiólogos” y así como frente a la LUC varios se creen
abogados, durante la pandemia muchos se creen expertos en salud pública.

Luego de un largo proceso de debate interno y estudio del tema, el gobierno decidió dar retorno a las clases para no considerar al 2020 como un “año académico perdido”. Se permitió el regreso al aula acaparando medidas básicas de sanidad. Entre esas medidas está la de no obligatoriedad de la asistencia.

Como viene siendo costumbre, parte de la izquierda demostró su apresurado desacuerdo. En algo siempre tiene que discrepar para mantenerse relevante y no eligió mejor elemento que atacar esta medida. Estos señores y señoras de la oposición están dispuestos a obligar a un niño que vive con sus abuelos a exponerse al virus y por lo tanto exponer a un riesgo altísimo a sus seres queridos con tal de cumplir el mandato -que fue hecho para tiempos
normales- de escuela obligatoria.

Estos eran los señores y señoras que consideraban a la salud como prioritaria con su rima de “lo urgente es la gente” al momento de atacar la LUC. Pero cuando el gobierno decide poner la salud por delante de otros aspectos como la educación, esta pasa a un segundo plano y se utiliza la “obligatoriedad vareliana” como un arma de propaganda obstaculizadora. Es como si se olvidaran que hace dos meses que no hay escuela, que Tabaré Vázquez pidió la cuarentena obligatoria y que Fernández la aplicó en Argentina.

¡Vándalos, alborotadores y lengua larga! Nada les sirve, a todo le encuentran un error y cuando este no existe lo inventan. Creen que ser oposición es ser obstáculo y no razonan los daños sociales que causan al dividir al país durante la peor crisis que el Uruguay experimentó en la historia.

La empatía solo es válida si proviene de ellos. No toleran que les derriben el relato de “derecha malintencionada y discriminadora”. No pueden evitar coartar a la gente de sus libertades y necesitan forzar al ciudadano a hacer lo que no quiere para que su sistema que nunca funcionó, funcione.

Pero como dijo elocuentemente el presidente: obligar requiere pasar sentencia y castigar al que no cumple. ¿Están dispuestos a castigar a un padre que decide no mandar a su hijo a la escuela porque vive con sus abuelos y son población de riesgo?¿Están dispuestos a multar a una madre soltera que tenga miedo de tomarse dos ómnibus para llevar a su hija a la escuela y correr el riesgo de contraer un virus que no le permitiría ser, como lo es hoy, el
único sostén económico de esa familia? El gobierno hoy, por suerte, no lo está.

Después son los primeros en salir a hablar de solidaridad, conciencia social y empatía. La división social y cultural es la verdadera pandemia.