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Opinión

30/05/2020 10:53

¿Laissez faire o intervencionismo?

Por: Cristián Correa Crego

Por: Cristián Correa Crego

¿Laissez faire o intervencionismo?

Pixabay

Publicado: 30/05/2020 10:53

En los últimos días, a raíz de las medidas anunciadas por las autoridades de los diferentes Estados, ha surgido en el debate público un cuestionamiento a las corrientes liberales por entender que el intervencionismo en tiempos de coronavirus sería la demostración de la necesidad de una fuerte presencia estatal.

En primer lugar, resulta poco razonable arribar a conclusiones apresuradas sobre la conveniencia o no de la intervención estatal, a partir de circunstancias excepcionales que naturalmente requerirán acciones de excepción. Por otra parte, que en contextos de normalidad exista una agobiante participación del Estado en áreas que son ajenas a sus fines esenciales, es lo que en gran medida contribuye a que en una crisis la demanda de intervención sea aún mayor.

Esto se explica porque el aparato estatal sustrae de la actividad privada abundantes recursos, y por tanto los contribuyentes esperan respuestas y soluciones como contrapartida de su esfuerzo por estar al día con las obligaciones tributarias. Es así que dichos recursos, que son volcados forzosamente al erario público, no se encuentran en los bolsillos de los particulares y por tanto se exige que las autoridades los administren eficientemente para asistir la emergencia sanitaria.

Sin perjuicio de ello, en especial contradiciendo a los detractores de la libertad individual y desconfiados de la autonomía de la voluntad, la sociedad civil ha manifestado diversas demostraciones de solidaridad espontánea, contribuyendo voluntariamente tanto con dinero como con su tiempo para atender a las personas a las que más les afecta la crisis. Es decir que a pesar de que el intervencionismo reduce sustancialmente la disponibilidad de recursos en manos de privados, parte de la porción de la que se puede disponer es volcada solidariamente sin coerción estatal. Además es la economía de mercado la que mantiene en marcha los aparatos productivos del país, generando bienes y servicios que son necesarios e imprescindibles en un contexto de pandemia.

Desde el punto de vista del liberalismo, no es contradictorio que se intervenga en épocas de crisis, atendiendo las urgencias del caso, en especial observando que dicha intervención no tenga efectos lesivos para la economía de mercado en el mediano y largo plazo, una vez superado el peor momento. El problema es que el dirigismo rampante sea la regla y no la excepción, ya que de ese modo se debilita el normal desarrollo económico y se restringe fuertemente la libertad de los individuos para actuar en el mercado.

Asimismo, en tiempos de emergencia sanitaria se reafirman los preceptos liberales de la importancia del orden en las cuentas públicas y equilibrio fiscal, ya que cuando una situación excepcional se presenta, los altos niveles de déficit fiscal y endeudamiento por gastos corrientes, limitan el margen de acción para atender la emergencia. A ese respecto, el nuevo gobierno uruguayo, habiendo transcurrido apenas 13 días desde su asunción, debió enfrentar un escenario de pandemia global con un elevado déficit fiscal heredado de la anterior administración. De haberse administrado el esfuerzo de los contribuyentes con responsabilidad, máxime teniendo en cuenta el escandaloso crecimiento de la recaudación del fisco durante la era frenteamplista, otro sería el punto de partida de las autoridades actuales para hacer frente a los desafíos del COVID-19.

En síntesis, las actuales circunstancias para nada suponen la refutación del pensamiento liberal, sino que nos invitan a reflexionar sobre la importancia de que la intervención estatal sea la excepción, prestando especial atención a los efectos adversos que el exceso de participación del Estado conlleva. Del mismo modo cabe destacar la plena vigencia de la solidaridad espontánea y el compromiso del sector privado para mantener la economía a flote a pesar de tantas dificultades, siendo estos ejemplos, visibles en la práctica, la reafirmación de los principios liberales.