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Opinión

26/04/2020 20:06

LUC: una piedra en el zapato de la izquierda feminista uruguaya

Por: Mathías González

Los movimientos feministas de hoy en día, constituyen un brazo más de la izquierda política.

LUC: una piedra en el zapato de la izquierda feminista uruguaya

Gastón Britos / FocoUy

Publicado: 26/04/2020 20:06

Si hay algo que no caracteriza a los movimientos de izquierda, en ninguna parte del mundo, eso es la coherencia en el pensamiento, el discurso y la acción; y la progresía criolla, no se encuentra exenta de tal padecimiento.

Llegaron al gobierno auto-proclamándose paladines de la rectitud y la honradez administrativa, y luego de quince años, muchos de sus “mejores
hombres”, culminan su gestión con probadas capacidades como para dictar un máster en utilización de fondos públicos con fines personales.

Un día sí y el otro también, se llenaron la boca hablando de la clase obrera y el proletariado, y destruyeron decenas de miles de puestos de trabajo.

Reclaman para sí la bandera de la defensa de los derechos humanos,
pero no hubo uno solo de esos derechos que no se llevaran por delante, comenzando por los más elementales: el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad.

Pero existe una cuestión, que pone en particular peligro el ya endeble equilibrio que sostiene la estantería intelectual de cualquier militante y político de izquierda, y esta es la forma de conciliar su supuesta lucha por los derechos de la mujer, con su concepción del delincuente como una víctima -o, al menos, como una consecuencia inevitable- del sistema “hetero-capitalista”.

Si como está preceptuado en el “Manual del Izquierdista Bienpensante”, lo que lleva a una persona a cometer un delito -incluso aquellos delitos más atroces, como los que implican el abuso físico o sexual de un hombre hacia una mujer- son las estructuras socio-económicas que se derivan del modelo de producción capitalista, entonces no es justo aumentar las penas, porque de esa forma se estaría cargando al sujeto que delinque, con todo el peso de una culpabilidad que es más bien colectiva, antes que individual.

Pero al mismo tiempo, queda feo decir que no se está de acuerdo con aumentar las penas para violadores y asesinos de mujeres. En este sentido, el proyecto de Ley de Urgente Consideración que el pasado jueves remitiera
el Poder Ejecutivo a la Cámara de Senadores, implica una piedra en el zapato de la izquierda feminista uruguaya.

Ello, porque el referido proyecto se caracteriza por proponer un considerable recrudecimiento de las penas aplicables a aquellos sujetos que cometan
delitos tales como el homicidio muy especialmente agravado por femicidio, o la violación y el abuso sexual; y bien sabido es que la inmensa mayoría de víctimas de tales delitos, son mujeres.

De esta forma, los legisladores de izquierda se verán en la encrucijada de defender a las mujeres, apoyando el aumento de las penas para sus agresores; o defender al delincuente, no acompañando el proyecto.

Si optan por lo primero, estarán traicionado una de las máximas que vienen repitiendo hace años cual cantinela, con la anuencia de gran parte de
la dogmática penalista: eso de que todos somos un poco responsables por los delitos que se cometen en nuestra sociedad, y que el aumento de las penas nunca solucionará nada.

Si optan por lo segundo, habrán admitido que su discurso de defensa de los derechos de la mujer, no es más que un producto con el cual se venden en el mercado electoral, y que cuando el mismo cotiza a la baja, puede ser perfectamente reemplazado por otro, más funcional para sus propósitos políticos.

Mal que les pese, nos sobran los motivos para suponer que este último será el camino que emprenderán: porque ya lo han hecho en el pasado, y no tuvieron consecuencias desfavorables; y, fundamentalmente, porque los movimientos feministas de hoy en día, constituyen un brazo más de la izquierda política, y comprenden con docilidad que la causa de la mujer puede esperar, cada vez que sus patronos tienen en vista un fin superior.