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Editorial

23/06/2020 22:00

Nepotismo del siglo XXI

La Real Academia Española define al nepotismo como la “desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos”.

Cuando quien gobernaba era el rey, los súbditos acataban sin derecho alguno a reclamo, las designaciones arbitrarias y muchas veces absurdas que el absolutismo monárquico se permitía para satisfacer a la nobleza.

La democracia sustituyó a las monarquías empoderando a los ciudadanos. A partir de ese momento, ciertos gobernantes embebidos por una insaciable ambición de poder, arrastraron consigo algunos de los vicios de los que dieron pie a la Revolución Francesa y sus consecuencias. Se convirtieron así en una nueva aristocracia, esta vez política.

La historia latinoamericana, está plagada de ejemplos que atestiguan lo nefasto de dicha tendencia. Sin embargo, haciendo caso omiso a esa realidad, no falta quienes insisten en reiterarla aún en nuestros días.

En ese sentido, cabe recordar las consideraciones que José Ortega y Gasset dejara plasmadas en “La Rebelión de las Masas”, su obra más destacada, en relación a este tipo de heredero designado, que parece hacer caso omiso a lo que indica el sentido común. “El señorito satisfecho, se caracteriza por saber que ciertas cosas no pueden ser y, sin embargo, y por lo mismo, fingir con sus actos y palabras la convicción contraria.”

La distribución de cargos a dedo por simple favoritismo impide que sean designadas las personas más idóneas. El nepotismo insiste en perpetuarse y al amparo de la velocidad con que se trasmite la información en la actualidad, hace un gran daño a la democracia.

Siempre se supo que no era la forma más adecuada de actuar, pero hoy en día, no hay forma de fingir.

Las redes sociales, suelen ser inflexibles.