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Deportes

25/07/2020 08:25

Todo pasa: "Boxeo por la vida" sustituye a "Knock out a las drogas"

Por: Jorge Savia

El programa coordinado por Gabriel Belela, que se basa en escuelas departamentales apoyadas por Intendencias y especialistas de “Gol al futuro”, traerá técnicos cubanos.

Todo pasa: "Boxeo por la vida" sustituye a "Knock out a las drogas"
El programa “Boxeo por la vida”, creado en el gobierno actual por la Secretaría Nacional del Deporte, sustituirá al “Knock Out a las Drogas”, que fue implementado a mediados de 2006 bajo la primera presidencia de Tabaré Vázquez.

El nuevo proyecto se basa, fundamentalmente, en el funcionamiento de escuelas de iniciación que, mediante acuerdos con las respectivas intendencias y en estrecho vínculo con la Federación Uruguaya de Boxeo, se irán instalando progresivamente en las capitales departamentales de todo el país bajo la coordinación de Gabriel Belela, joven y reconocido entrenador que desde hace nueve años es el técnico de Christian Namús, y últimamente también ha estado al frente de las selecciones de juveniles y cadetes de la Federación Uruguaya de Boxeo, rol que dejó de cumplir cuando asumió su cargo actual en mayo pasado.

A diferencia de “Knock Out a las Drogas”, que llegó a asistir a alrededor de 200 academias de boxeo en todo el país, el propósito de “Boxeo por la Vida” con las escuelas municipales es, según detalló Belela a ECOS, “tener menos, con un mínimo de una por departamento, pero más controladas, y sobre todo con un seguimiento más personalizado de cada joven que entre al programa”.

En tal sentido, Alejandro Sagasti -responsable de los Programas Especiales de la Secretaría Nacional del Deporte- fundamentó la sustitución de un programa por otro el 26 de junio pasado a El Telégrafo de Paysandú, diciendo que el que estuvo vigente durante casi 13 años “aportaba materiales a las academias del país, pero no había un seguimiento, al punto que algunos de esos materiales eran luego vendidos a través de las redes sociales”.

En esa ocasión, incluso, el jerarca de la SND se refirió también al cambio de nombre del programa, explicando que “pensamos que había que dejar atrás esa confrontación de deporte-droga y hacer un programa de desarrollo de manera de formar boxeadores desde la base, para tener competidores en el ciclo olímpico dentro de cinco años”.

“Nosotros (la SND) vamos a dar todos los materiales, y también lo recursos humanos”, indicó ahora Belela, agregando que “vamos a hacer convenios con las intendencias para que paguen el salario de los entrenadores y aporten el espacio físico donde funcionarán las escuelas”, mientras que la Secretaría Nacional del Deporte sumará el trabajo de preparadores físicos, médicos, sicólogos, nutricionistas y asistentes sociales, sin generar costos, porque “todos esos recursos humanos ya los tenemos en el programa ‘Gol al Futuro’ y a veces, incluso, hasta ociosos”, según había manifestado Sagasti.

“El programa se va a ejecutar con la Federación Uruguaya de Boxeo, que es la más vieja del continente, las intendencias y las empresas que muestren interés en apoyarlo”, precisó el jerarca, algo sobre lo cual Belela aseguró a ECOS que “la demanda en el interior es mucha, lo directores de deportes (de las intendencias) quieren tener el programa y, a su vez, nosotros apuntamos a trabajar fuerte en el interior, porque creemos que es ahí donde hay un debe importante”.

En ese aspecto, el técnico señaló que “en Montevideo queremos tener una o dos escuelas, pero acá hay muchas academias; hoy en día la Federación tiene más de 35 afiliadas, y sólo un 10% son del interior, por eso queremos llegar a que sea más equilibrado”.

Belela reveló que “la idea es tener todo distribuido en dos o tres años”, adelantando que “ya tenemos por lo menos cuatro departamentos fuertes que quieren empezar con el programa: San José, Flores, Durazno y Salto”.

“El objetivo del programa es social”, advirtió el entrenador, expresando que “apunta a que los chicos agarren hábitos deportivos, salgan de a calle, y después…bueno, como se va a generar un proceso que quizá se proyecte a lo competitivo, creemos que también se pueden sacar deportistas de elite que le aporten bastante al boxeo uruguayo”.

En ese plano, Belela dijo que “la Federación Uruguaya de Boxeo es un eje fundamental dentro del programa”, por lo cual “si algún chico de las escuelas se desarrolla en la parte competitiva, pasará a ser un deportista federado y será la federación la que se encargará de establecer si va a pelear por San José, Flores, Durazno, Salto o el departamento del que salga”.

En su momento, Sagasti dijo a El Telégrafo de Paysandú que “tenemos (la SND) un convenio de cooperación deportiva con Cuba que incluye el intercambio técnico, así que vayamos a Cuba, a vencer esas barreras ideológicas que muchas veces dicen que tenemos, y traigamos técnicos a nuestro país para preparar a entrenadores y atletas uruguayos”, algo que ahora fue refrendado por Belela a ECOS, al afirmar que “por ese convenio de la Secretaría Nacional del Deporte con Cuba, la idea es traer constantemente gente que nos pueda brindar capacitación a los entrenadores de las academias afiliadas a la federación y a los de las escuelas departamentales, y que también supervise toda la enseñanza que se ofrecerá dentro del programa”, agregando que “incluso, sería bueno que volviera a venir el mismo técnico cubano que vino antes”.

Ese asesoramiento externo será clave, porque a los efectos de designar a los técnicos de boxeo que trabajarán en las escuelas departamentales, Belela señaló que “los directores de deportes de las intendencias nos recomendarán a dos o tres personas que tengan el perfil adecuado y nosotros, a través de la Federación Uruguaya de Boxeo haremos una capacitación única, algo sobre lo cual estamos trabajando en forma conjunta con el Prof. Guillermo Gil (de ‘Gol al Futuro’) para que a nivel nacional podamos tener una misma metodología de trabajo”.

Belela, de sólo 35 años, fue muy buen boxeador amateur entre 2002 y 2007; era muy técnico, estilista, de los que priorizan tanto o más no recibir golpes que pegárselos a los rivales, pero nunca se hizo profesional: “No me llamaba la atención, me gustaba más el boxeo olímpico, pero dejé joven, porque perdí la última pelea en los Juegos Odesur y quedé desmotivado. Me ganó por puntos el ecuatoriano Patricio Calero, que fue medalla de oro, tres veces campeón sudamericano y después como profesional le ganó a dos campeones mundiales: (Juan Carlos) Reveco y (Omar Andrés) Narváez; pero me desmotivé, no supe manejarlo”.

Ahí empezó otra etapa, en Villa Española de ayudante de un verdadero “libro abierto” del boxeo uruguayo como es Juan “El chino” Rosales, quien hizo cursos y clínicas de especialización en La Habana durante los años dorados del boxeo cubano, y en los Juegos Olímpicos de 1988 en Seúl fue nada más ni nada menos que uno de los técnicos que estuvieron en el rincón de la selección soviética; y luego Belela siguió por su lado: en la academia Miraflores, la escuela 213 de Malvín Norte -en el marco del “Knock Out a las Drogas”- y en “Quebracho”, una ONG cercana a la Colonia Lussich, también asistida por el citado programa, en la que aún hoy sigue trabajando, a la vez que espera para viajar el 31 de agosto hacia Alemania con “Chris” Namús, que peleará por el título mundial en Munich cinco días más tarde.

Sagasti resaltó en su momento a El Telégrafo de Paysandú que el trabajo del flamante coordinador de “Boxeo por la vida” es “sin costo” para la Secretaría Nacional del Deporte, pues “viene con pase en comisión del Ministerio del Interior”, algo que Belela ratificó a ECOS al revelar que “soy policía ejecutivo con funciones de administrativo; ingresé por concurso y trabajo en la Escuela Nacional de Policía desde hace cinco años”.

Suena la campana, pues, y “Boxeo por la vida” sale ahora a afrontar la misma pelea que “Knock Out a las Drogas” encaró durante casi 14 años. Con otra guardia. Con otros guantes. Quizá porque, en realidad, y ECOS puede afirmarlo con conocimiento de causa, el programa original mantuvo el vigor inicial durante el primer gobierno de su mentor: Tabaré Vázquez.

Después, en el mandato de Mujica, pasó de la órbita de la Presidencia de la República a la del Ministerio de Turismo y Deporte, para finalmente recalar en la de la Secretaría Nacional del Deporte, ya con menos recursos que antes, y sostenido a veces en el plano logístico por los coordinadores de turno, primero Nicola Cetraro y luego Raúl Recoba, quienes a pesar de seguir distibuyendo materiales entre las academias a las que asistía el programa, realizaban solitarios esfuerzos personales para monitorearlos.

Como decía la inscripción engarzada en el anillo de Julio Grondona, quien fue presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) durante 35 años: “Todo pasa”.