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Deportes

8/04/2020 07:11

¿Por qué Sebastián Balsas se retiró del fútbol con apenas 28 años?

Por: Brahian Kuchman

Hoy tiene 34 y alejado del ambiente del fútbol, vive en Zaragoza, España; es socio de un restaurante, al cuál lo administra.

¿Por qué Sebastián Balsas se retiró del fútbol con apenas 28 años?

@San_Lorenzo.

Increíblemente, apenas siete años duró la carrera profesional de Sebastián Balsas, aquel corpulento delantero de 1,97 metros de altura, que vistió las camisetas de Racing de Sayago, Nacional de Montevideo, San Lorenzo de Argentina, Córdoba de España, Argentinos Juniors e Independiente Rivadavia de Mendoza -aunque en este último club ni siquiera llegó a debutar-.

Su carrera futbolística fue muy fugaz pero intensa a la vez, y en su corto lapso a nivel profesional vivió de todo. Debutó a los 21 años de manera casi casual y se retiró a los 28 de la forma menos imaginada y cuando menos lo esperaba; aunque con 26 ya no pudo jugar más.

Su carrera y el desenlace que lo marginó de las canchas

Después de varias pruebas en diferentes equipos de Montevideo, Balsas fue adquirido por Racing de Sayago, club donde debutó en Primera División en 2007 de la mano del entrenador Eduardo Favaro.

Aquel año, el 'Cervecero' conquistó el Apertura de la "B" de punta a punta y el delantero se dio el gusto de jugar profesionalmente por primera vez compartiendo dupla de ataque con el histórico Líber Quiñones.

Después de redondear un gran Clausura, Racing finalmente consiguió el ascenso a la "A" con un Balsas descollante anotando goles de todo tipo y color.

Al siguiente año, Racing fue el club sensación del fútbol uruguayo y adquirió un lugar en la Copa Libertadores. Balsas llevaba convertidos 19 goles en 51 partidos con la camiseta del conjunto de Sayago y sus grandes actuaciones despertaron el interés de los equipos grandes.

Finalmente, después de muchos sondeos y rumores sobre su futuro, el delantero firmó con Nacional donde marcó 5 goles en 20 encuentros jugados.

Su pasaje por Nacional no fue memorable ni mucho menos. Incluso su marca goleadora no llenó el ojo del entrenador de turno ni de los directivos tricolores, aunque, pese a esto, al delantero lo esperaba una oferta tentadora en un club muy importante de Argentina: San Lorenzo.

Su comienzo en el club de Boedo fue más que prometedor; en los primeros tres partidos marcó dos goles y nada menos que a Racing de Avellaneda sobre la hora y otro a Boca Juniors en La Bombonera. Los hinchas de San Lorenzo se frotaban las manos porque asomaba un goleador con todas las letras.

Sin embargo, aquel inicio donde ilusionó a toda la afición del Ciclón, se desmoronó con el correr de los partidos porque tuvieron que pasar 13 fechas para que Balsas vuelva a convertir.

Después de anotar 3 goles en 16 partidos jugados en San Lorenzo, el delantero uruguayo quedó libre y volvió a Racing de Montevideo a modo de esperar una nueva oferta del exterior.

El corpulento delantero apenas jugó cuatro partidos en su segunda etapa en el equipo que lo vio nacer futbolísticamente, con un gol anotado, hasta que recibió una propuesta del fútbol europeo; a Balsas se le cumplía el sueño.

Fue Córdoba de España el club que lo adquirió en 2011, pero, su actuación en el equipo de Segunda División, otra vez fue tan fugáz como su carrera; apenas disputó siete partidos y sin pena ni gloria regresó a fútbol sudamericano para recalar en Argentinos Juniors.

Después de firmar con el 'Bicho de la Paternal' nadie se imaginaba la película de terror que se le aproximaba al jugador uruguayo. En mayo de 2012, la vida le dio un giro inesperado al exdelantero, quién a los 26 años ya no pudo jugar más y a los 28 se vio obligado a retirarse del fútbol profesional.

¿Qué fue lo que le sucedió? Tras apenas haber disputado ocho partidos en Argentinos Juniors, el uruguayo fue víctima de un violento robo en Buenos Aires junto a su compañero de equipo, Sergio Escudero, en un hecho que lo marcó para siempre y le trajo serias consecuencias.

“Fuimos a sacar dinero a un Banco. Al salir nos encañonaron dos tipos y se nos subieron al auto. A Sergio, que iba manejando, lo pasaron para atrás y uno se sentó en el volante conmigo al lado. Me puso la pistola en el estómago y me decía que no me moviera, pero en un momento se me cruzaron los cables y le pegué una piña. Ahí empezamos a forcejear y el que manejaba sacó un cuchillo, me pegó dos puñaladas en la pierna y otra en el brazo, entonces me tiré como haciéndome el desmayado”, relató Balsas tiempo después al Diario Olé.

Y siguió: “Me di cuenta que soy macho pero hasta la tercera puñalada, ja. El que estaba atrás me puso la pistola en la boca y me dijo que si me movía, me mataba. Fue un momento terrible el que vivimos”, expresó el uruguayo en aquella oportunidad.

Después del traumático momento, a Balsas le costó "muchísimo" su recuperación a "nivel físico, mental y emocional" y decidió a alejarse de Buenos Aires porque “estaba muy perseguido".

"Iba por la calle y sentía que todos me miraban como si tuviera plata en los bolsillos”, reveló al portal argentino.

Después de muchos obstáculos superados y con apoyo moral, el uruguayo logró recuperarse de los daños que le causó aquel asalto a mano armada y se sumó a Independiente Rivadavia de Mendoza en 2012.

Sin embargo, el destino le tenía preparada otra suerte; no llegó ni a debutar en su nuevo equipo tras sufrir una rotura de ligamentos en la rodilla. Pero eso no fue todo.

Después de ahí y ya sin contrato y sin club, aparecieron otros problemas a raíz del "estrés" que le generó aquella violenta acción: “En el segundo semestre empecé a sufrir problemas en la espalda, ya las últimas semanas perdía la estabilidad porque del dolor que tenía se me dormían las piernas como un acto reflejo".

Balsas contó que "fue como volver a cero", y decidió viajar a España para resolver su futuro. Sin embargo, reveló: "Sufrí el peor viaje de mi vida, en el avión no podía estar sentado del dolor que tenía".

Tras una serie de operaciones que lo dejaron fuera de competencia en 2013, en 2014 se ilusionó con su tercer regreso a Racing de Montevideo buscando la recuperación. Sin embargo, las lesiones anteriores aún lo retumbaban y las secuelas de los dolores musculares le impidieron volver al club de sus amores.

Después de dos años sin entrar a una cancha y cansado de tanto "sufrimiento", Balsas cuenta que llamó a su amigo "Tata" González, quien estaba jugando en Lazio en aquel momento, para que lo contacte con un doctor italiano a modo que le diagnosticara su futuro dentro del fútbol profesional.

"Le llevé todos los estudios y le pedí que me dijera la verdad porque ya estaba cansado de toda esa situación. El médico fue directo: "No podés volver a jugar profesionalmente", le dijo a Balsas, quien no dudó en dejar el fútbol cuando solamente tenía 28 años.

Balsas explicó que, si bien la razón principal de su retiro del fútbol fueron los dolores de espalda que le impedían correr, hizo mención al momento crucial donde se originaron sus lesiones posteriores: "Todo empezó cuando sufrí aquel robo en Buenos Aires, cuando estaba jugando en Argentinos".

"El robo me generó un estrés terrible que no ayudó. Casualidad o no, a partir de eso empezaron mis lesiones", lamentó.

Hoy, con 34 años y alejado del ambiente del fútbol, vive en Zaragoza, España, y es socio de un restaurante, al cuál lo administra.