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Actualidad

10/12/2019 14:27

La pregunta de Bordaberry sobre geografía que nadie pudo responder

El senador colorado volvió a cuestionar la adhesión de Uruguay a un banco asiático de financiamiento de infraestructura.

La pregunta de Bordaberry sobre geografía que nadie pudo responder

PL

El Senado aprobó finalmente este martes en forma unánime la adhesión de Uruguay al Banco Asiático de Inversión e Infraestructura (AIID, por sus siglas en inglés).

El proyecto, ingresado como “grave y urgente”, pretendía ser ratificado por el Frente Amplio la semana pasada sin mayor discusión, pero fue frenado por el colorado Pedro Bordaberry.

Es que el senador había reparado es que en su artículo 1 el convenio, que estipula además un aporte de US$ 5 millones para el interesado, establece que el propósito de la institución es “fomentar el desarrollo mediante la inversión en infraestructura”, pero en Asia.

“Sé que los uruguayos nos vanagloriamos de ser orientales, y de repente alguno piensa que así tenemos derechos” había ironizado, pudiendo en duda que Uruguay pudiera tener acceso a créditos por esa vía.

Las fuertes críticas de Bordaberry generaron que el proyecto volviera a comisión y que las autoridades del Poder Ejecutivo tuvieran que ir, en los últimos días, a defender la iniciativa.

El director de la Unidad de Gestión de Deuda del Ministerio de Economía y Finanzas, Herman Kamill, justificó allí la adhesión al describir al AIID como una alternativa adicional de financiamiento para el país. También por el bajo costo de sus créditos.

Más allá de ventajas financieras, el jerarca llamó a considerar factores de “diplomacia económica”, relacionados con poder integrarse a una institución de este tipo, que le brindará a Uruguay otro tipo de oportunidades de relacionarse con un continente que es el destino del 35% de las exportaciones nacionales.

La directora de Organismos Multilaterales del MEF, Mariella Maglia, complementó la idea. El AIID serviría como alternativa ya que Uruguay, al ser calificado por el Banco Mundial coo un país de alto ingreso, comenzó a perder fuentes de financiamiento, incluso por la vía de cooperación técnica.

“En este momento, consideró que el hecho de ingresar a un nuevo organismo es una apuesta”, dijo..

De todas formas y, ante una consulta de Bordaberry, admitió que, mientras no sea miembro de pleno derecho, el país solo tendrá derecho a participar en la junta de gobernadores, con voz pero sin voto. Por lo tanto, a corto plazo no podrá acceder a créditos del banco asiático.

El AIID, explicó a su vez Kamill, tiene como objetivo fundamental fomentar la interconexión a través de infraestructura en transporte y logística entre el Sudeste Asiático y otras zonas con las que esa región mantenga vínculos económicos.

En concreto, está pensado para financiar el “One belt, one road” de China, la versión moderna de la Ruta de la Seda. En ese sentido, el país que ha recibido más préstamos es India.

Bordaberry entonces sacó a relucir el reglamento actual del banco, que establece que todos los proyectos a financiar deberán ser “significantes” para esa región. El senador colorado se preguntó qué significante para Asia puede ser un proyecto que se presente en el Uruguay.

La explicación de Kamill es que ese concepto está referido a inversiones que “se vislumbren positivas” para Asia, que no excluyen a beneficios que puedan traer a otra región.

Puso como ejemplo la eventualidad de que si un país exporta carne a China, tendrá la posibilidad de financiar infraestructura vial para facilitar y abaratar el traslado de la producción ganadera al puerto para que luego sea transportada a ese destino.

Habría sido bochado
Este martes, durante la discusión del proyecto en el Senado, Bordaberry insistió en que es más que claro que los motivos esgrimidos por el gobierno para aprobar el convenio no son los que se dicen.

Tomando como cierta la afirmación oficial de que el 15% de los planes que vaya a financiar el AIID podrán ser fuera de Asia, el senador divulgó los resultados de sus más recientes “averiguaciones”.

Analizando fríamente el contrato, dijo, se revela que ese 15% solo podrá ser realidad si, efectivamente, el financiamiento termina creando mejores condiciones y beneficios para la propia Asia.

“Evidemente, será muy díficil para Uruguay acceder a préstamos de este tipo”, señaló.

Bordaberry también rebatió los argumentos del gobierno en cuanto a que el AIID ya financió proyectos fuera de esa continente. Como ejemplos, el MEF puso los casos de Egipto y de Georgia.

Preguntó en ese sentido si alguno de sus colegas sabían en qué continente está ubicado Egipto. “África”, le respondió en forma inmediata el frenteamplista Marcos Otheguy.

“Lo habríamos bochado en el examen de ingreso”, le constestó el colorado con ironía. La respuesta correcta era que ese país es bicontinental ya que una de sus regiones, la península del Sinaí, pertenece a Asia. De allí su acceso a los créditos del AIID.

Lo mismo sucede, insistió, con Georgia, una nación euroasiática, que recibidió fondos del banco para la construcción de una carretera de doble vía que, precisamente, conectará los dos continentes.

“A uno le cuesta imaginar a un banco de este tipo prestando a países como Uruguay para mejorar la infraestructura en Asia”, volvió a ironizar.

Bordaberry aprovechó para recordar que nunca en su vida salió a hacer pintadas callejeras en contra del Fondo Monetario Internacional o contra el pago de la deuda externa. “Por suerte hace muchos años que no se ven. Espero que no vuelvan a verse ahora”, apuntó.

El senador colorado estimó que el país ha madurado, y desde hace tiempo ve a esos organismos con simpatía. Sobre todo, dijo, en los gobiernos del Frente Amplio, que han multiplicado por tres la deuda en términos de monto.

“Dan ganas de salir ahora hacer pintadas”, siguió ironizando. “Vamos a tener que pagar para sentarnos a la mesa de los ricos de Asia y hacer diplomacia económica” sostuvo, apelando a lo dicho por Kamill.

Para Bordaberry, la aprobación del proyecto representa un “lindo mensaje” y por eso, aclaró, votaría a favor.

“Es un lindo mensaje que el Frente Amplio le diga sí a la financiación de los organismos internacionales, y que de apuro nos presenten este proyecto” afirmó, “dejando atrás esos discursos de barricada que, esperamos, no vuelvan nunca más”.