Dan como un hecho que antes de octubre habrá debates obligatorios

Por: Fabian Cambiaso

Actualidad

13/06/2019 15:02

Dan como un hecho que antes de octubre habrá debates obligatorios

El Frente Amplio decidió impulsar el proyecto de Fernando Amado y dará los ajustes finales, que tiene votos para ser aprobado.

Dos visiones del mundo. Dos visiones del Uruguay. Pero sobre todo, dos proyectos de país. Así presentó el precandidato colorado Ernesto Talvi al debate que lo enfrenta este jueves al frenteamplista Oscar Andrade.

A ojos del exdirigente sindical, será en cambio un debate “entre un albañil y un economista de la Escuela de Chicago”, para el cual viene preparándose a conciencia desde hace días.

Andrade, que el lunes pasado le mandó un saludo a su contrincante por su cumpleaños, espera la instancia escuchando una canción emblemática: “Milonga del fusilado”, el clásico de Los Olimareños escrito en 1967 por Carlos María Gutiérrez, luego de la muerte de Ernesto “Che” Guevara.

El dirigente del Partido Comunista agradeció también el “gesto” del otro precandidato frenteamplista, Mario Bergara, que lo respaldó y que incluso le “ofreció apoyo” para enfrentar la instancia ante las pantallas de Canal 4. "Vaya gesto de grandeza”, dijo.

Carolina Cosse también le mostró su respaldo y sostuvo que verá el debate en vivo desde un bar.

“Hoy de noche la razón y el corazón frenteamplista latirán fuerte escuchándolo”, afirmó por su parte Daniel Martínez.

Con todo, será el primer debate entre presidenciables de dos partidos diferentes en los últimos 25 años, desde los protagonizados en 1994 por el frenteamplista Tabaré Vázquez, en forma individual, contra el colorado Julio María Sanguinetti y el nacionalista Juan Andrés Ramírez.

Surgió sobre todo por un acuerdo personal, luego que a fines del mes pasado Andrade y Talvi mantuvieran un fuerte cruce sobre una decisión de la Intendencia de Montevideo. El frentista lo instó a “fijar fecha y hora” para el debate. El colorado aceptó, aunque previamente había postergado la instancia hasta un eventual triunfo de ambos en sus respectivas internas.

Será la única instancia de este tipo antes del 30 de junio, una circunstancia que cambiará de cara a las elecciones nacionales de octubre. Para esa fecha, a nivel parlamentario se da como un hecho que regirá la ley que volverá obligatorios los debates entre candidatos presidenciales.

A instancias del Movimiento de Participación Popular (MPP), la bancada del Frente Amplio en Diputados resolvió esta semana terminar de impulsar el proyecto, presentado por el excolorado Fernando Amado y que desde el año pasado está a estudio de la Comisión de Constitución y Códigos de la Cámara de Representantes.

La iniciativa reúne el consenso de todos los partidos, pero tendrá una serie de ajustes que serán consensuados en los próximos días entre Amado y su colega Bettiana Díaz (MPP), integrante de la comisión.

Fuentes políticas indicaron a ECOS que la preocupación principal del oficialismo pasa porque los debates no se terminen transformando en un enfrentamiento de “uno contra ocho”.

Es que en la coalición se da como un hecho que los postulantes de la oposición evitarían confrontar entre ellos en una instancia de este tipo, concentrando sus energías en atacar al gobierno y al candidato frentista.

Algo que es evidente, se sostiene, desde el momento en que la mayoría de los candidatos opositores hablan de un “gobierno de coalición” y de acuerdos entre ellos luego de octubre. Es que, contando que todos los lemas inscriptos logren superar la barrera de los 500 votos en junio, tendría que haber quince presidenciables debatiendo entre ellos.

Una de las posibilidades es buscar una garantía de que el participante oficialista contará con un tiempo proporcional al del resto, o que el intercambio se haga “mano a mano”.

Lo seguro es que el proyecto ampliará la cadena nacional prevista para la difusión de los debates. El texto original planteaba que fuera la clásica de radio y televisión, pero incluirá también a la transmisión por “streaming” de esos mismos medios.

Otro de los ajustes pasa por establecer taxativamente que los debates también serán obligatorios entre los dos participantes de una eventual segunda vuelta electoral.

El proyecto cuenta con la seguridad de ser refrendado ya que, como mínimo, tiene los votos del oficialismo y del propio Amado.

La idea que maneja la bancada es aprobarlo el próximo mes y pasarlo inmediatamente al Senado.

Todos quieren, pero….

Lo que a esta altura es un hecho que no habrá debates entre otros candidatos antes del 30 de las primarias.

Julio María Sanguinetti ya tenía acordado qué canal de televisión iba a ser el escenario de su eventual debate con Daniel Martínez, que el frenteamplista aceptó pero postergó para después del 30 de junio, en caso de que ambos triunfen en sus internas.

El exmandatario descartó de plano hacerlo con el resto de los precandidatos colorados, con los que dijo coincidir “en un 80% de sus planteos”.

En el Frente Amplio, Mario Bergara había invitado a su competidora Carolina Cosse a intercambiar sobre las “mochilas” que pesan sobre cada candidato oficialista, luego de un polémico comentario efectuado desde la campaña de la exministra.

Cosse, a su vez, aseguró este jueves en VTV que invitó a debatir a los nacionalistas Luis Lacalle Pou y Juan Sartori, sin respuesta. Pero rechazó el ofrecimiento de Jorge Larrañaga para discutir sobre políticas de seguridad. Lo mismo hizo Martínez.

Hasta en el Partido de la Gente hubo un intento frustrado de debate. Fernado Carotta había desafiado sin éxito a Edgardo Novick a contrastar sus respectivas propuestas y el “modelo de conducción” que plantean para ese lema.

En filas nacionalistas, la situación es compleja. Lacalle Pou desactivó el mes pasado un debate entre todos los precandidatos blancos, “según el semanario Búsqueda, para “cuidar la unidad”, reflexionando que el “clima hostil” en la interna podría erosionar el intercambio.

“Más de uno no lo quería”, dijo el propio precandidato.