La vuelta de Bruno Foliados: vivir y jugar tras una fractura de cráneo

Por: Danilo Costas

Actualidad

18/05/2019 07:30

La vuelta de Bruno Foliados: vivir y jugar tras una fractura de cráneo
Bruno Foliados durante su internación en el Hospital Británico.

El futbolista de Boston River sufrió una fractura de cráneo y dos meses después está listo para el regreso aunque el proceso fue sacrificado

Iban 72 minutos del partido entre Progreso y Boston River cuando un saque largo del arquero Nicola Pérez fue lo último que registró su memoria. Se despertó al otro día, dolorido, mareado, rodeado de su familia y luego de haberse realizado una tomografía.

"La verdad que después del saque de Nicola no me acuerdo de nada hasta el otro día. Vi las imágenes del choque, vi como caí al piso y el llamado de los otros jugadores, pero no me puedo acordar. Ese mismo día me hicieron una tomografía, al día siguiente otra tomografía y al otro día una resonancia. Estuve toda la semana internado en el Hospital Británico y luego empecé la recuperación en casa", le cuenta a ECOS el futbolista Bruno Foliados.

El partido, jugado el 24 de marzo y que se saldó con empate 1-1, fue el último que pudo jugar el delantero de 27 años, que ya recibió el alta médica para volver a entrenar con el grupo.

"Fue una macana lo que vino después del golpe porque me dijeron que la recuperación iba a llevar su tiempo y me desmotivé un poco. Justo se venía el partido con Peñarol, que es un partido que todos queremos jugar porque es especial, pero me lo perdí. A partir de ese momento solo me enfoqué en la recuperación", agrega.

Tras el saque de Nicola Pérez y un rechazo de la zaga de Boston River, la pelota fue al aire y allí saltaron Foliados y Facundo Moreira. El choque de cabezas dejó al volante de Progreso dolorido y al delantero de Boston River tendido en el suelo, inmóvil.

El cuerpo sin reacción de Foliados encendió la alarma en compañeros y rivales que pidieron la atención médica inmediata, pero la ambulancia demoró media hora en llegar hasta el Estadio Abraham Paladino.

El diagnóstico médico fue contundente: "Traumatismo de cráneo con pérdida de conocimiento y fractura de cráneo con un leve hematoma subdural".
La postal del 24 de marzo, cuando Foliados era sacado en camilla del campo de juego.
La postal del 24 de marzo, cuando Foliados era sacado en camilla del campo de juego.

"Lo único que quería cuando volví a mi casa es que se me fueran los dolores de cabeza y los mareos. El golpe me dejó un cuadro de vértigos que no se me iban y que me duró un mes. Me levantaba con vértigos y tenía episodios de mareos muy fuertes, como si estuviera borracho. La verdad que en casa la pasé muy mal. Volví a entrenar sin sentirme del todo bien y lo hice de forma progresiva, a veces solo trotaba", sostiene.

Para encarar la recuperación Bruno se refugió en su pareja, con quien vive y su familia directa.

"Mi pareja y mi familia fueron fundamentales porque me ayudaron en todo. Yo no podía manejar, estaba estudiando inglés y lo tuve que suspender por un tiempo y todas las actividades las tenía que hacer acompañado. Incluso para salir a caminar por una plaza tenía que venir siempre alguien conmigo", afirma.

En la tarde del martes el neurocirujano que lo atendió le dio el alta médica para volver a jugar y entrenar a la par de sus compañeros, lo que también supone todo un desafío.

"El médico verificó que el hematoma se había ido y me dio el alta médica para volver. Nunca tuve miedo de no volver a jugar porque el médico fue muy claro en su mensaje en cuanto a los plazos de recuperación. Me dijo que mi cuadro iba a evolucionar pero que lo tomara con calma porque iba a necesitar reposo y tranquilidad", sostiene.

En ese proceso compañeros, rivales y entrenadores también jugaron un rol fundamental.

"Los compañeros se portaron muy bien, enseguida después del partido me fueron a ver al hospital. También fueron los días posteriores y me apoyaron siempre presencialmente o por mensajes de WhatsApp. Incluso Facundo Moreira, el rival con el que chocamos la cabezas, estuvo presente. Se acercó Ignacio Risso (entrenador de Defensor Sporting), Fernando Curutchet (coordinador de Peñarol) y hablamos con Giovanni Zarfino, que juega en España", dice.

La recuperación y el deseo de volver lo llevaron a consultar sobre la posibilidad de jugar con un casco, al igual que lo hicieron otros futbolistas con lesiones en la cabeza como el uruguayo Matías Cabrera o el checo Petr Cech.

"Pregunté y me dijeron que sí, así que jugaré con casco al menos el primer mes. Si me ayuda a tomar confianza mejor, lo voy a usar", añade.

Con contrato vigente hasta el 31 de diciembre de este año, Foliados sabe que su participación en el Torneo Intermedio y en el Torneo Clausura serán claves para definir su futuro y deberá luchar contra los fantasmas de la lesión para volver a competir.

"Ahora físicamente estoy bien aunque no es lo mismo el ritmo de competencia que el ritmo de entrenamiento. En estos días no tuve mucho contacto fuerte porque en las prácticas los compañeros te cuidan y uno mismo se comporta diferente. No es miedo, pero inconscientemente uno se cuida a la hora de ir a chocar una pelota. En los partidos cambia todo porque los rivales no te perdonan nada. Ahora depende de mí, yo tengo que agarrar confianza e ir a chocar por la pelota", cierra Foliados, quien debió esperar casi dos meses para recuperarse y volver a una cancha.