La caída de un gigante: se fundió el Club Neptuno y cerró sus puertas

Por: Danilo Costas

Actualidad

6/04/2019 06:40

La caída de un gigante: se fundió el Club Neptuno y cerró sus puertas

El club fue un símbolo deportivo del país, llegó a tener 15.000 socios y varios campeones pero la mala gestión y las deudas lo liquidaron.

Luego de años de agonía y en un claro declive de sus instalaciones el histórico Club Neptuno cerró sus puertas para siempre.

“El club venía arrastrando problemas económicos y financieros hace mucho tiempo, los socios pidieron el concurso el año pasado para volver a hacer un nuevo proyecto y poder pagar los gastos básicos de funcionamiento pero la directiva, que tenía la potestad de resolver una vez que se decretó el concurso, dijo que no había ningún plan para desarrollar y decidieron cerrar el club. Acá hay un grupo de directivos como el vicepresidente y otros dirigentes que siguieron luchando hasta el final para sacarlo adelante, pero el presidente y otros directivos pidieron la liquidación, el juez la otorgó y se acabó la historia”, dijo a ECOS Luis Zúñiga.

Luis es uno de los tres empleados, de los 21 que había hasta hace algunos días, que aún permanece en el club. A simple vista, la edificación parece un cementerio de 12.000 metros cuadrados, con vestuarios desolados, una piscina vacía y canchas donde ya no se ven goles.

“Quedamos tres empleados custodiando todo porque si abandonas una edificación de este tipo, pones un candado y te vas para tu casa esto es un descontrol. El club tiene la puerta cerrada y estamos para limpiar, cuidar y atender el teléfono. Solo viene algún socio a retirar cosas que quedaron en los casilleros, pero nada más, esto está muerto”, agregó Zúñiga resignado.

El club bajó la persiana con poco más de 1.000 socios aunque la mayoría de ellos son vitalicios por lo que no generan ingresos. También para ellos el cierre fue un golpe al corazón.

“Hay socios que tienen 80 años y vienen desde que eran niños, este club es la vida para mucha gente y de un día para el otro recibieron una noticia que venían estirando. Esa gente viene con lágrimas en los ojos a retirar sus cosas porque vivió su vida acá adentro”, sostuvo el empleado quien dice además que cobró un sueldo solo de los últimos 10 meses trabajados.

El punto final al descalabro económico, financiero y de gestión del club fue el 13 de marzo cuando la directiva reunió a todos los empleados y les comunicó que el club cerraba.

“Ese mismo día hicimos socios nuevos del club y cobramos la cuota de marzo de gente que nunca pudo venir ni disfrutar de las instalaciones. Si bien nos avisaron el 13 de marzo del cierre el club siguió funcionando porque había compromisos asumidos a nivel de reserva de salones y actividades, pero al cumplir esos compromisos se bajó la cortina”, agregó.

Jorge Candán, el último vicepresidente del club, atendió a ECOS con una mezcla de dolor y desilusión que aún no logra digerir.

“De acuerdo a las versiones que nos dan los abogados el club hace un año y medio que la asamblea pidió la autorización de los socios para ir a concurso. Se nos manifestó que una vez que la asamblea autorizó el concurso quedó todo en poder de la directiva si se continuaba con la institución o se cerraba definitivamente en el marco de una inviabilidad total. La directiva tenía esa potestad sin consultar a los socios y así se hizo. Por decreto del juzgado la intervención a cargo del doctor Israel Creimer iba hasta el 29 de junio, fecha en que estaba pactada una reunión de acreedores. En estos últimos meses se acercaron viejos socios del club y armamos un proyecto social y deportivo para atraer nuevos socios y lo estábamos logrando, incluso emparejando el nivel de ingresos y egresos, pero este cierre fue un golpe durísimo para los que queríamos seguir viendo al club con vida”, expresó.

El club, fundado el 2 de diciembre de 1912 por el profesor de natación Amador Franco, fue una institución fundamental en el desarrollo deportivo del país y sus aguas fueron el hogar de múltiples equipos campeones de natación y waterpolo.

En 1935 el Consejo Departamental de la época le cedió el terreno ubicado frente al puerto y el club comenzó la obra del edificio actual con un padrón social de 400 socios. En su época de mayor auge tuvo varias actividades deportivas y culturales y 15.000 socios.

El básquetbol también tuvo sus años dorados y logró armar un plantel de máxima jerarquía en la década de 1980 con jugadores de la talla de Wilfredo Ruiz, Adrián Laborda, Horacio "Tato" López, Gustavo Rivera, Enrique Tucuna, Jeff Granger, Luis Larrosa, Daniel Koster, Alejandro Álvarez, Ernesto Muela, Marcelo Grajales y Bruno Veigas.

Incluso Ruiz, uno de los mejores basquetbolistas uruguayos de la historia, ostenta el récord de puntos anotados en un partido cuando convirtió 84 unidades jugando para Neptuno ante Colón en noviembre de 1984.

Candán tiene 52 años como socio de Neptuno y vivió los momentos de máximo esplendor hasta la agonía actual.

“Con el club sucedieron un cúmulo de cosas desde la profesionalización del equipo de básquetbol, que hizo una mella enorme en las finanzas del club, hasta el cambio de recorrido de las líneas de ómnibus de la Ciudad Vieja, que nos perjudicaron. Antes tenías un ómnibus que te dejaba en la puerta y otro que te pasaba a buscar. Hoy los niños, jóvenes y hasta las damas no vienen al club porque es un riesgo salir de entrenar a la noche y tener que caminar cinco cuadras a oscuras hasta la parada”, señaló Candán.

En marzo de 2002 los socios del club comenzaron a notar los primeros síntomas de una crisis institucional, económica y financiera sin precedentes y descabezaron a la directiva del momento a raíz de un balance económico que no cerraba por ningún lado.

Los socios no aprobaron el documento presentado por la directiva y expulsaron a los dirigentes del padrón social. Según los documentos de la época el faltante de dinero fue superior al millón de pesos.

En esa Asamblea los socios destituyeron al presidente Alfonso Di Landro, al vicepresidente Enrique Roda, al secretario general Luis Israel, al tesorero Adolfo Madrid y a los directivos Sonnia Maffei, Raúl Ruggero, Walter Fabbiani, Juan Carlos Fabbiani, Venecia Mezquida, Beatriz Fernández, David Bardavid, Roberto Pírez y Álvaro Roda.

“Como medida para sortear la crisis el club apeló a la figura de los socios vitalicios que debían pagar 167 dólares para ganarse el acceso de por vida. De ese monto 95 dólares iban para el acreedor y el club recibía unas monedas por gente que nunca más iba a generar un ingreso. Ahí comenzó el gran tobogán en bajada y una crisis que duró casi 20 años con servicios muy pobres, con demandas judiciales y pedidos de acreedores”, cerró Candán.

El 20 de setiembre del año pasado los socios volvieron a salvar al club cuando, ahogado por las deudas, estuvo cerca de cerrar. Un reclamo laboral superior a los 370.000 pesos amenazó con bajar la cortina pero los afiliados sacaron la cara por el club.

Los socios se presentaron a un remate que se organizó en la sede y en el cual se remataron 49 lotes, entre sillas, instrumental deportivo e insumos de entrenamiento. Los socios aportaron los 370.000 pesos, el club pudo saldar la deuda y los objetos fueron devueltos al club para estirar la agonía. “Lo de los socios fue impresionante”, reconoció Zúñiga.

Este portal también se comunicó con la Secretaría Nacional de Deportes (SND), quien hizo una propuesta al club hace cinco años para rescatarlo de la crisis.

“Hablamos de un club que tiene una magnitud de deuda impresionante con un modelo de gestión que no es sustentable. Entre 2012 y 2013 la Secretaría Nacional de Deportes le propuso al club asumir el control del 70% de las instalaciones y liberar el 30% restante para socios del club. En el acuerdo nosotros nos comprometíamos a tomar el control de las áreas de gestión, las calderas y los servicios para nos quedar rehenes y que el club siguiera funcionando. Además se les daba una cantidad de años para que diseñaran y desarrollaran un modelo de gestión que los volviera a convertir en una institución saneada porque es un club que hace 20 años que está en crisis”, dijo a este portal el Gerente Nacional de la SND, Daniel Daners.

Consultado sobre el motivo por el cual ese acuerdo nunca vio la luz el jerarca fue contundente. “Nunca nos dieron bola ni nos contestaron. No no dijeron ni blanco ni negro, nada”, afirmó.

El proyecto original no contemplaba en ningún momento asumir el control de las deudas.

“Fue la única condición que pusimos sin negociar porque la deuda generada por ellos no la iba a asumir el estado de ninguna manera y quizás ese fue uno de los motivos por los cuales nunca obtuvimos una respuesta. Cuando asumió la última directiva volvieron para preguntarnos si podíamos intervenir para evitar la quiebra y nuestra respuesta fue que se podía asumir la gestión del edificio con la condición de que el club se disolviera. Lamentablemente la situación, tal cual está ahora, es ilevantable”, cerró Daners.