Talvi prometió tocar “vacas sagradas” para poner al país en pie

Actualidad

26/03/2019 18:34

Talvi prometió tocar “vacas sagradas” para poner al país en pie

El precandidato colorado presentó su plan de gobierno, con un énfasis especial en recuperar la economía y una nueva “reforma vareliana”.

"Van solo siete meses de vida de Ciudadanos, y esto no es nada”. Así comenzaba diciendo este lunes Ernesto Talvi, al presentar en el Complejo Kibón los ejes del plan de gobierno con el que pretende obtener la candidatura presidencial por el Partido Colorado.

Unas 800 personas lo vivaban, agitaban banderas y coreaban consignas. “Lo nuevo se viene”, rezaban varios carteles repartidos en el local, según la estrategia diseñada por el sector para diferenciarlo claramente del expresidente Julio María Sanguinetti.

Durante 45 minutos, Talvi articuló su plan en cuatro ejes o “desafíos” a los que enmarcó en el contexto histórico que le toca vivir al Uruguay.

“Venimos de 70 años de decadencia por goteo”, comenzó diciendo, ubicando el inicio de ese proceso en 1955. Un año en el que Uruguay tenía un ingreso por habitante 50% superior al de Chile.

Hoy, dijo, ese ingreso es 10 % menor al del país trasandino, uno de los que tomó como ejemplo de lo que quiere hacer si es electo presidente.

Talvi habló de que la sociedad uruguaya perdió la capacidad de vivir en armonía, volviéndose más crispada, violenta y agresiva.

Una sociedad, destacó, en la que uno de cada dos niños nacen en barrios de contexto crítico, de los que solo 16 de cada cien terminan el liceo. El resto, está “condenados a las changas, a depender de los planea sociales o a ser el semillero de las bandas de narcotraficantes”, sostuvo.

“Estamos en el horno, y nos estamos quemando”, advirtió.

Según Talvi el Frente Amplio fue el último intento de revertir ese proceso de decadencia, pero fracasó. “Se lo tragó el sistema y pasó a apostar al país del empate” dijo, parafraseando al expresidente Jorge Batlle, al que citó varias veces a lo largo de la noche.

En ese marco, señaló, Ciudadanos nace para intentar cerrar la “canilla” de la decadencia y recuperar al país que el Batllismo soñó a principios del siglo XX.

Se trata, insistió, de propuestas concretas, factibles y financiadas, elaborada por un grupo de más de 300 técnicos que se basaron en más de dos décadas de análisis de gente “formada en las mejores universidades del mundo”.

“Estamos para competir, ganar y gobernar para cambiar el rumbo de este país”, aseguró.

Pero, si se quiere alterar ese rumbo y poner a Uruguay otra vez en pie, deberán tocarse algunas “vacas sagradas”, advirtió el economista.

El primer desafío señalado en su plan de gobierno será recuperar la economía. Con Chile nuevamente como ejemplo, habló de salir a la conquista de los mercados mundiales.

Talvi llamó a aprovechar el “centro a la olla que nos tiraron Bolsonaro y Macri” y transformar al Mercosur en una zona de libre comercio ágil y dinámica que le permita a Uruguay negociar con terceros países.

Otra vez con los trasandinos como ejemplo, prometió que reorientará la política exterior hacia una diplomacia comercial, con oficinas en todos los mercados estratégicos a nivel mundial, para así abrirle la puerta a la producción nacional.

El segundo desafío mencionado por Talvi será ponerle fin a las políticas de “gasto público irresponsable y excesivo”. Un fenómeno que, en su visión, se traduce en “más impuestos, tarifas caras, déficit fiscal, endeudamiento, atraso cambiario, asfixia productiva y una crisis cada 20 años”.

Por eso, propuso hacer como Chile en el primer gobierno de la Concertación. “En épocas de abundancia de recursos fiscales, se ahorra”, dijo.

Otro país mencionado como ejemplo fue Nueva Zelanda, en donde “los dirigentes y altos gerentes de las empresas públicas son gente altamente preparada en el manejo de estructuras económicas complejas”.

Talvi cifró en 1.200 millones de dólares anuales el sobrecosto de las empresas públicas uruguayas por “ineficiencia”. Con parte de ese monto, dijo, podría beneficiarse a los sectores productivos con una rebaja de 30% en el gasoil y la electricidad.

Con el resto, unos 900 millones de dólares, podría abatirse el déficit fiscal.

Bajo un gobierno de Ciudadanos, prometió, “se termino el manejo político de las empresas y su utilización como plataforma de lanzamiento de campañas presidenciales”. Algo que ocurrió, aseguró, con la construcción del Antel Arena.

“Se terminó el acomodo, el amiguismo, la incompetencia y la corrupción”, agregó.

En materia laboral, garantizó que se protegerá los derechos de los trabajadores, pero que “terminará con la prepotencia sindical”.

Talvi habló de modernizar la ley de Negociación Colectiva, para así recuperar y crear nuevos empleos, y anunció que derogará el decreto que considera a la ocupación como una extensión del derecho de huelga en el sector privado.

“Se terminaron las ocupaciones de los lugares de trabajo”, expresó.

El economista planteó imitar a Chile en su apuesta a sectores estratégicos de la actividad, por lo que llamó a otorgarle al campo el lugar que merece como “motor” de la economía nacional.

Su apuesta es a transformar al Uruguay en un formidable productor de alimentos, duplicando su generación en una década. Una apuesta que implica, dijo, “soltarle la rienda” al sector en materia impositiva.

Otro de los puntos del plan de gobierno de Talvi es ir por una “reforma Vareliana del siglo XXII” en la Educación.

Al respecto explicitó su respaldo absoluto a las propuestas del colectivo Eduy21, para propender a un cambio fundamental en el gobierno de la enseñanza, el aprendizaje y la carrera docente.

El precandidato hizo un fuerte énfasis en su propuesta de crear 136 liceos públicos de gestión privada, de forma similar a experencias como el Impulso o el Jubilar. La intención, dijo, es revertir la fractura social y su secuela de delitos y violencia.

“El milagro es posible”, aseguró. “Vamos a multiplicarlo por 136”.

El porvenir
Otro de los desafíos planteados por Talvi será poner arriba de la mesa un debate entre todos los sectores de la sociedad sobre qué rol deberían tener las Fuerzas Armadas en el Uruguay de hoy.

Zanjada la discusión sobre su existencia, con las conclusiones de ese debate se debería ir a otorgarles recursos, salarios y entrenamiento adecuado para que los militares puedan cumplir dignamente la misión que la sociedad le asigne.

Uno de los objetivos de este debate, aclaró, debería poder ser el cicatrizar las heridas que dejó el pasado reciente.

En su discurso, Talvi habló de un “punto final”, en donde “el Golpe de Estado y todas las desgracias posteriores queden para los historiadores. Nosotros estamos para el porvenir”, remarcó.

El último desafío planteado por Talvi pasa por dotar a Uruguay de una “Policía del primer mundo, como las de las películas, con educación terciaria y bien formada”.

El precandidato propuso como ejes para combatir el delito la recuperación de la Policía de proximidad y una fuerte apuesta a la actuación de las unidades de inteligencia e información, que deberán trabajar para una posterior intervención, eventualmente, de fuerzas de choque.

Talvi sostuvo que debe haber un fuerte mensaje para los que cometen delitos que alteren la paz social. El mensaje, dijo, será que “no podrás dormir tranquilo ni descansar en paz en ninguna cama del país”.

De todas formas, Talvi alertó sobre un elemento presente en la cadena de seguridad pero al que siempre se le da la espalda: un sistema carcelario propio de “países africanos”.

En ese sentido, propuso replicar en Uruguay el modelo implementado en Suecia y “poner a los presos a laburar”.

En ese país, aseguró, de cada cien personas que delinquen y son recluidas, 93 se reintegran a la sociedad.

“¿Qué hacen los suecos?”, se preguntó. “Uno: los presos a laburar, a laburar. Se terminó el ocio: rutinas de vida, se levantan a la misma hora, temprano, hacen su cuarto, se asean, desayunan y a trabajar”.

A la vuelta del trabajo, dijo, oficios , cursos útiles para cuando vuelvan a la libertad, deportes, vida sana, contacto asiduo con la familia porque el contacto con los afectos ayuda a la reinserción de estas personas a la sociedad.

Talvi sostuvo que el 80% de los presos en Uruguay son adictos. “Si mientras están en reclusión no los recuperamos de las adicciones, entonces puedo asegurarles que la reincidencia en el delito es una certeza”, expresó.