Detrás del tiroteo político, murió un joven solidario y comprometido

Por: Leonel García

Actualidad

20/02/2019 13:58

Detrás del tiroteo político, murió un joven solidario y comprometido

Twitter

Felipe Cabral, Plef, de 29 años, quería aportar a una sociedad mejor desde su arte. La investigación policial está "muy encaminada".

La muerte de un joven músico y grafitero el sábado en Punta Gorda, donde la investigación policial ya está bastante encaminada, ha cobrado trascendencia política. Fue hallado con un balazo en la cabeza frente a una casa abandonada donde él mismo había realizado una pintura; una “pieza”, según el argot de esta tribu urbana. El senador frenteamplista Marcos Otheguy, de Rumbo de Izquierda, vinculó en su cuenta de Twitter de lo ocurrido a “las campañas promotoras de barbarie como las de ‘Vivir sin miedo’” que “se saben cómo empiezan pero nunca cómo terminan”.

El senador blanco Jorge Larrañaga, líder de Alianza Nacional, justamente principal promotor de “Vivir sin miedo”, salió a retrucarle en la misma red: “Afirmación descalificante, por falsa, irresponsable y antidemocrática. Es agraviante para todos quienes impulsamos este proyecto. Vincular un homicidio con la campaña ‘Vivir Sin Miedo’ es de una insanía lamentable”.



Debajo de este cruce político-twittero hay un joven de 29 años que apareció muerto delante de un inmueble abandonado en Rambla México y Belastiquí. Horas antes le había sacado fotos a esa misma vivienda, donde el jueves había dejado plasmada una de sus obras. Tenía pensado retocarla, dicen sus allegados, conociendo su carácter perfeccionista cuando de sus creaciones artísticas se hablaba. Se llamaba Felipe Gonzalo Cabral Estavillo y su nombre artístico, uno de ellos, era Plef. Ese mismo nombre está pintado en varios muros de la ciudad, así como esos gatos de ojos grandes –abiertos o cerrados- y caninos sobresalientes tan característicos.

Era hijo de Mario “Chichito” Cabral, percusionista y pionero del rock uruguayo.

Sus amigos y conocidos, esos que lo velaron el martes de noche y acompañaron su sepelio este miércoles en Parque Martinelli, tanto de la Unión de Juventudes Comunistas (UJC), como de las crew del graffiti y el hip-hop de Montevideo, lloran la muerte de uno de ellos, a quien recuerdan como talentoso, solidario y siempre dispuesto a poner el hombro a las causas que consideraban justas.

Investigación policial encaminada

Fuentes policiales de la Zona Operacional II aseguraron a ECOS que la investigación de la muerte del joven está “muy bien encaminada”. La línea de investigación más fuerte, basada en pericias y filmaciones de la zona, ya que no hubo testigos directos del hecho, apunta a que el joven fue asesinado de un disparo por alguien –vecino o no, aún no está determinado- que lo confundió con un ladrón al verlo sacar fotos a la fachada, aún a plena luz del día.

La hipótesis del robo está descartada: al joven no le sustrajeron ninguna de sus pertenencias; la de un eventual ajuste de cuentas, también: las mismas fuentes confirmaron que Cabral estaba totalmente limpio, sin antecedentes ni averiguaciones de ningún tipo. “Quizá se vestía de una forma no convencional y llevaba una vida bohemia, pero no era sospechoso de absolutamente nada”, afirmaron las fuentes.

Quienes lo conocen subrayaron su bohemia, sus dotes artísticas y su don de gentes. No muchos quisieron hablar y todos quienes lo hicieron pidieron reserva de identidad. Es mucho el dolor y mucha la indignación que generó su muerte, tal como quedó reflejado en las redes sociales, donde se repitió el nombre de Plef y las crew en las que participaba: RSK, Magia Negra, ASK.

Estas también se llenaron de rimas que Cabral cantó y muros que él pintó.

Comprometido

“Yo lo conocí en la calle, hace cuatro o cinco años. Militábamos con un montón de gurises, ayudando a jóvenes que habían salido de la cárcel y quería insertarse en la sociedad. Eso fue en un local barrial autogestionado de Millán y Lecocq”, recuerda Vicky, militante de las Juventudes Comunistas.

Eso era, señaló, una muestra de un carácter solidario y comprometido.
Felipe no era afiliado a la UJC “pero era un aliado”. De hecho, realizó varios graffitis en respaldo a la precandidatura presidencial de Oscar Andrade.
“Él siempre estaba en la calle, con pinturas y aerosoles. Su objetivo era embellecer la ciudad”, recuerda. Lo hacía a la luz del día, agregó, “como lo hace alguien que no tiene que andar ocultándose de nada”.

Ese joven “solidario” y “comprometido con las causas populares”, como lo definió otro colega músico y diseñador que interactuó con él, buscaba expresar lo que tenía que decir “más con su arte callejero que desde la participación política orgánica”. Si un conocido, integrante de una ONG u otra organización social, lo llamaba para dar una mano, ahí iba con sus aerosoles.

En su cuenta de Instagram y de YouTube, Felipe dejó muestras de sus dos pasiones, el graffiti y la música.

“Todos sus amigos están destruidos”, agregó Luna, quien ayer fue a despedirlo. “Ahora se quiere honrar su memoria, hacer circular su música y sus pinturas, que persista su nombre”.

Hasta hace un tiempo, Plef era un habitué de donde vivía Luna, junto con otros artistas callejeros. Ella dijo que no era un hombre particularmente charlatán. “Hablaba poco y solo cuando tenía algo para decir. Sé que siempre se dice esto en estos casos, pero era un tipo divino”. Una vez, le dijo que iba a tirar a la basura una caja que no le servía más; a las pocas horas ese pedazo inútil de cartón era una obra colorida que había aumentado exponencialmente su valía.

Siempre andaba en bicicleta. Siempre tenía aerosoles y libreta en su mochila. Uno para pintar paredes y otro para garabatear sus obras: sean “piezas” (a color, las más elaboradas y cuidadas), “bombas” (pinturas de gran tamaño y realización rápida, a veces son grupales) o “tags” (básicamente, una firma). Muchos no sabían dónde vivía pero sí que aparecía siempre donde tenía que estar. En un momento, hizo y vendió pan de ajo en la calle para costearse sus aerosoles.

Entre la ola de indignación y reclamos de justicia por su asesinato (como también dardos hacia la “gente de bien” del “barrio de bien” donde Plef encontró la muerte), varios tuiteros –anónimos y no- prefirieron justamente “honrar su memoria” difundiendo su música y sus graffitis.

Uno de los versos de su autoría más replicados dice así: "Si un niño crece entre la basura/ ya está en derrumbe toda la ternura./ Si hacemos culto de la violencia/ ya está en peligro la convivencia./ Y a otra cosa,/ y a otra cosa./ Por eso hoy te propongo sin atadura/ que hay que afilar bien la dentadura”.