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Actualidad

13/02/2019 14:08

"Censo" en Isla Margarita para saber cuántos uruguayos requieren ayuda

En esa isla venezolana, paradisíaca y turística, la colectividad se redujo a la mitad, de 600 a 300, en dos años, según su presidente.

"Censo" en Isla Margarita para saber cuántos uruguayos requieren ayuda

EFE (Archivo)

Colas por desabastecimiento en Isla Margarita
Una mujer uruguaya, deshidratada grave, no consigue un lugar donde ser atendida. A otro compatriota, la rotura de su cadera debió soldarse sola, a fuerza de estar seis meses postrado en una cama, tras no recibir la atención y medicación correspondientes. En un país donde el salario mínimo equivale a 27 mil bolívares (unos nueve dólares), lo que “permite comprar una docena y media de huevos”, un antibiótico sale cien mil.

Es la realidad que escucha estos días Hugo Galín, presidente del club uruguayo en el estado venezolano insular de Nueva Esparta, donde se encuentra Isla Margarita, paradisíaca aun en la complicada realidad que se vive en ese país.

Residente del lugar desde hace 40 años, Galín está en permanente contacto con el encargado de negocios de Uruguay en Venezuela, José Luis Remedi, hoy la principal autoridad en la sede diplomática, para tratar de encontrar una solución para los casos más urgentes de la colectividad.

La solución es mucho más difícil que enviar medicamentos. "Todo el tiempo estoy en contacto con el embajador (sic) Remedi. Hoy (por el miércoles) estuve con él y me explicó los problemas que hay para traer la medicina. Hay algunos problemas porque hay restricciones en este momento, el gobierno venezolano no reconoce que hace falta ayuda humanitaria y no están dejando que ingrese", explica.

De hecho, desde Uruguay le enviaron medicamentos a ese miembro de la colectividad que sufrió una fractura en la cadera. Pero las trabas burocráticas fueron tales que cuando accedió a la mercadería, esta ya no podía ser utilizada. "Debió curarse solo", agrega Galín.

El martes, en el Palacio Legislativo, el canciller Rodolfo Nin Novoa dijo que siete uruguayos residentes en Isla Margarita solicitaron a la embajada acceso a medicación necesaria para sus problemas de salud, inaccesibles en Venezuela debido a la crisis humanitaria. Galín sostiene que son muchos más, no se sabe cuántos más. Y se busca saber.

“Vamos a hacer una lista, una especie de censo para elaborar una lista de lo que se necesita”, le dijo Galín a ECOS. Se trata de pacientes oncológicos, diabéticos o epilépticos. El referente de la colectividad señaló que él fue el primero en difundir cuántos precisaban ayuda. “Ni bien lo hice, comenzaron los llamados: ‘yo también necesito’, ‘yo también necesito’. Así que vamos a elaborar una lista”.

De no haber una solución para esos casos, los involucrados podrían ver en riesgo sus vidas, aventuró el referente.

Hasta hace dos años, había unos 600 uruguayos viviendo en Isla Margarita. Hoy son unos 300. De los seis hijos de Galín, dos de ellos ya han tomado el camino de salida: uno a Canadá y otro a Estados Unidos, a Houston. Para otros dos uruguayos ahí residentes, imposibilitados de trabajar y de subsistir por sus propios medios, comenzaron los trámites para su repatriación.

“El uruguayo se va de acá cuando no tiene más remedio, porque este es un país maravilloso que nos ha dado todo”, indica Galín. “El venezolano es demasiado buena gente y te trata bien desde que llegas”. Sin embargo, agrega, hoy cunde la desesperanza.

Uno de los uruguayos que recientemente dejó Isla Margarita para volver al país fue Carlos "Caio" Vila, quien en Venezuela -donde vivió 40 años- estaba prácticamente desahuciado por su cáncer de próstata, al no poder suministrarle ampollas de leuprorelina, como él mismo lo contó a ECOS en diciembre.