Unidad Popular, la “única trinchera uruguaya en la lucha final “

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10/02/2019 12:38

Unidad Popular, la “única trinchera uruguaya en la lucha final “

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Su candidato presidencial afirmó que siempre elegirá la vía menos dolorosa para la liberación del pueblo, pero no renunciará a su redención.

"Con Hugo Chávez, Venezuela recuperó su petróleo y emprendió un rumbo hacia un futuro mejor para su pueblo. Fue solidaria mientras pudo con los pueblos hermanos.

Pero es bloqueada, saboteada, saqueada y amenazada militarmente. Estados Unidos quiere recuperar el petróleo. En tanto, los grandes intereses trasnacionales, la Unión Europea y los gobiernos títeres quieren impedir que sobreviva su esfuerzo de dignidad y soberanía".

Todo esto forma parte de una reflexión del candidato presidencial de la Unidad Popular, Gonzalo Abella, en torno a un país como Venezuela que “polariza posiciones hace caer las máscaras”.

Es que, según el historiador, en Uruguay se ve claramente que entre blancos, colorados e independientes “no hay ninguna diferencia cuando se trata de elegir entre Patria Grande o imperio”. También , dijo, se ve el vuelo corto del discurso “neutro”, del Frente Amplio.

En ese marco Abella se preguntó si el ex presidente José Mujica quiere justificar una invasión a Venezuela cuando dice que “a Estados Unidos le importa un carajo la democracia y a Maduro tampoco”.

También cuestionó que Cancillería pida ahora elecciones presidenciales en ese país, “a un año de las que dieron el triunfo a Maduro, haciéndole el juego al golpismo y a la intervención”.

El candidato de Unidad Popular apuntó que el pueblo venezolano es el que sufre.

“Desaparecen los artículos subvencionados de las góndolas del supermercado, les esconden los medicamentos, al gobierno legítimo le roban los ahorros y el oro y hasta le niegan repuestos para los pozos petroleros de tecnología yanqui”. Y luego, dijo, le ofrecen “ayuda humanitaria” para justificar la invasión.

En ese sentido, Abella se preguntó si “vale la pena tanto sacrificio” y si “no es mejor rendirse de una vez.

Planteando el caso venezolano, pasó a referirse a la realidad uruguaya. “¿No es mejor quedarse con lo que tenemos? Al fin y al cabo, otros están peor”, puntó.

El problema, dijo, es que si el país no cambia, “nos van sacando lo poco o lo mucho que tenemos”. Alguien puede creer, señaló, que la deuda externa o la extranjerización de la tierra no son su problema, pero nadie puede negar hoy el Uruguay va barranca abajo.

En ese marcó citó la falta de empleo, la inseguridad en las ciudades y en el campo, el deterioro de los servicios de salud, la gente en situación de calle, la desaparición de los pequeños productores de alimentos, la asfixia impositiva al pequeño comerciante y al pequeño productor, “la gente que vaga sin esperanzas entre los esqueletos de las antiguas fábricas”.

Abella se preguntó si todo eso puede revertirse si el país se pone “de rodillas”ante la inversión extranjera.

“La experiencia mundial nos dice que no” aclaró, señalando otros efectos más visibles. Por ejemplo, “el agua que nos hace tomar OSE, las cianobacterias que aparecen hasta en el mar cuando crecen los ríos contaminados, el aumento de enfermedades por causas ambientales, y el disimulo criminal de sus responsables”.

Todo esto demuestra, dijo, que el modelo no da más.

“Solo la Unidad Popular dice lo que hay que decir y actúa como debe actuarse”, afirmó Abella. “En las reuniones con vecinos y con movimientos sociales, en nuestros debates democráticos internos y en la práctica parlamentaria, nuestra norma absoluta, y desgraciadamente exclusiva, es la coherencia y la ética”, señaló.

Al respecto, precisó que su partido siempre elegirá la “vía menos dolorosa posible” para la liberación del pueblo. De todas formas, no renunciará jamás a su redención.

“Somos la única trinchera uruguaya en la lucha final de los pueblos por su supervivencia y por un destino mejor, fraterno, socialmente solidario y ambientalmente sustentable”, aseguró.

La alternativa es, dijo, el camino que señala la Unidad Popular o la lenta agonía de la Humanidad. “Porque, en su fase final, el capitalismo es muerte y la liberación de los pueblos es vida. Vale la pena elegir la vida”.