“Vázquez optó por la paz sindical y abandonó a los jóvenes uruguayos"

Actualidad

23/12/2018 07:43

“Vázquez optó por la paz sindical y abandonó a los jóvenes uruguayos"

José Amorín Batlle: "Dejar a los hijos de los sectores más pobres sin educación o con una paupérrima educación es criminal."

Por Leonardo Haberkorn

En su despacho, al costado de un retrato de Jorge Batlle -un tío muy querido pero que siempre bombardeó sus listas y su candidatura-, el senador José Amorín Batlle dijo que una cosa que lo distingue de los otros precandidatos colorados es que él sí estuvo en las difíciles, en alusión a la crisis del 2002.

Sostiene que el gobierno lleva adelante una política criminal en educación y que Vázquez tiene a su hermano en el Ministerio del Interior para controlar a la policía.

-Desde su punto de vista, ¿qué le pasó al Partido Colorado para pasar de ser el que ganaba casi todas las elecciones a uno hoy es el tercero y lejos?

-Hubo dos tipos de problemas. El gran desencadenante de la situación fue la crisis de 2002. Como es natural, cuando hay una crisis la gente le eche la culpa al gobierno. Nosotros teníamos mil justificativos para la crisis y muchos méritos por haber salido de ella, pero obviamente la gente se la tomó contra del gobierno y eso fue un golpe muy fuerte.

-¿Y el otro tipo de problema?

-El partido había dejado de trabajar. Los dirigentes nacionales cada vez salíamos menos, cada vez visitábamos menos a los dirigentes de base, que en el momento de la crisis se sintieron solos. Muchos dejaron de trabajar y otros cambiaron de partido. Y eso cuesta rearmarlo.
Tabaré Vázquez está rodeado de guardaespaldas porque es gente que tiene desconfianza, no sé de qué

-Ya pasó mucho tiempo.

- Sí. Y en las últimas dos elecciones el partido ha trabajado en ese rearmado. Esta nueva elección la veo especialmente positiva para el Partido Colorado por varios motivos. Uno de ellos es que el partido de gobierno está teniendo, también, dificultades económicas. La gente está sintiendo, no sé si una recesión, pero sí un aplacamiento, un decrecimiento. La gente está con dificultades. Y nosotros hace tiempo que estamos recorriendo el país, y en muchos departamentos hemos rearmado estructuras que hoy están funcionando bien y que van a hacer que el Partido Colorado vote mucho mejor. En otros departamentos todavía falta. Además, tenemos la impresión de que la elección interna colorada será disputada y eso ayudará a que el partido crezca. Espero que en forma importante.

-Hay una autocrítica por haber perdido contacto con la gente. ¿No hay otras?

-Sí, esa es solo una. Cuando uno baja el 30% al 10%, es obvio que hay muchas causas. Pero es esa quizás sea de las más importantes.

-¿Una causa no tendrá que ver con “los aparatos” del Partido Colorado? Cuando Talvi dice “yo no quiero tomar un aparato…”

-Él tomó uno. A su lado están Peña, Pasquet, son gente con muchísima experiencia política, gente de aparato. Es muy difícil hacer política sin aparato y Talvi lo tiene. Tiene a Susana Montaner, tiene a la diputada de Colonia Nibia Reisch, tiene algunos diputados de Montevideo. Es gente que ha andado toda la vida en política…

-Más allá de Talvi, yo iba a que gran parte de la población asumió la idea de que el aparato del Partido Colorado había caído en una corruptelas y vicios. Y que el hastío de la gente con esas conductas también formó parte de su crisis.

-Varias décadas atrás la política funcionaba de manera distinta. Los políticos eran los que conseguían el teléfono, el borne, los que colocaban la luz, los que apuraban las jubilaciones, los que conseguían el empleo público. Pero eso se terminó hace muchísimo tiempo. Yo entré como diputado titular en el 2000, en el gobierno de Jorge Batlle. Ahí ya no había ni borne, ni podíamos emplear a nadie. Y hasta hoy, yo no empleo a nadie, ni puedo hacer favores. Además de que está mal, no lo puedo hacer.

-Pero uno sigue viendo esas cosas en los gobiernos municipales en manos de los partidos tradicionales. Han trascendido los parientes que participan de la administración de intendente Caram, en Artigas, por ponerle un solo ejemplo.

-Me parece mal, eso le hace mal al sistema. Le hace mucho daño. La renuncia de Sendic le hizo mucho daño al sistema. Le hizo mal a Sendic y al Frente Amplio, pero también al sistema. Es un tema que tenemos que cambiar. Nosotros lo tenemos claro desde hace muchísimo tiempo. La línea de la 15 fue esa: usar el estado para ayudar a la gente y no para ayudarse a sí misma. En mi familia estamos todos cortados con esa tijera: somos cinco hermanos y ninguno es empleado público, tengo tres hijos y los tres se ganan la vida como pueden, ninguno es empleado público, ni mis nueras, nadie. No tengo ningún empleado público cercano porque me parece que está mal, porque me parece que uno tiene que en vez de vivir del Estado tiene que ayudar a que el Estado salga adelante. Así que esa crítica en el Partido Colorado y en la 15, está, por lo menos, fuera de moda.

-En su discurso de presentación de sus listas usted hizo una fuerte reivindicación del batllismo viejo, de Batlle y Ordóñez.

-¡Del nuevo!

-¿Del viejo o del nuevo? Porque yo recuerdo bien a Jorge Batlle decir que en su presidencia pretendía enterrar para siempre el batllismo viejo, el de don Pepe.

-Jorge lo puede haber dicho sí, no dudo de eso. Pero se imagina que yo habré tenido meses de charlas con Jorge y su idea era parecida a la nuestra.

-¿Cuál es?

-Lo que vale del batllismo son los principios y eso es lo que quise decir en mi discurso. Cuando hablan de que “el batllismo es el escudo de los débiles”, yo creo que sí, que tiene que serlo y tiene que seguir siéndolo. Pero tenemos que preguntarnos quiénes son hoy los débiles. En la época de Batlle y Ordóñez eran los trabajadores, que trabajaban 16 horas por día. Batlle los alentaba a unirse, a sindicalizarse, a pelear por sus derechos. Hizo leyes a su favor. Hoy los sindicatos no son los débiles de la sociedad, los débiles son otros.

-En su discurso usted no habló de “los sindicatos” sino de “los trabajadores”.

-Me refería a los sindicatos. Básicamente a los trabajadores sindicalizados, que hoy pueden defender bien sus derechos. No me refería a los trabajadores que ganan 15.000. Ellos sí son débiles. Ni a los jubilados que ganan 11.000 pesos, que también lo son. Cuando pensamos en el futuro del Uruguay, hoy los más débiles de la sociedad son los hijos de las familias pobres que no tienen oportunidades en los estudios. En un mundo que está cambiando, donde el saber y el conocimiento son cada vez más importantes para defenderse en la vida, lo que está haciendo el Uruguay de dejar a los hijos de los sectores más pobres sin educación o con una paupérrima educación es criminal. ¡Estamos partiendo el país en dos! Los que pueden educarse y los que no. Y lo más triste es que los que pueden educarse están pensando en irse del país.

-Pero eso viene de antes del Frente Amplio.

-Sí, es cierto. Pero en estos últimos 15 años el mundo cambió y es cada vez más necesario el conocimiento. Porque hace 50 años, había empleos en los que la gente podía trabajar con muy poco conocimiento. Y eso va a ser cada vez menor. O sea estos cambios tecnológicos hacen que desaparezcan millones de trabajos y surjan millones de trabajos más que no sabemos cuáles serán. Lo único que sabemos es que vamos a tener que estar bien preparados. Por eso la formación hoy es mucho más importante. Y hay una cuestión criminal: en los últimos años el Estado tuvo mucho más dinero para gastar, muchísimo. Y el Frente Amplio sabía que había que hacer cambios. Tabaré Vázquez sabía, Mujica sabía, “educación, educación, educación”, cambiar su ADN. Vázquez puso a dos personas capaces, con las que yo comparto muchas ideas, como Filgueira y Mir. Pero cuando el sindicato se le paró de frente, Vázquez optó por tener paz sindical y abandonar a los jóvenes uruguayos. Eso fue y es dramático. Optó por la paz sindical en vez de optar por el futuro de los jóvenes uruguayos. Es dramático y en eso no podemos tranzar.

-Pero la educación también fue muy postergada en los gobiernos de los partidos tradicionales, desde 1985.

-No tengo dudas. Pero la enorme ventaja que tuvo el Frente fue disponer de una enorme cantidad de dinero, muchísimo más del que dispuso el gobierno de Batlle. Y lo han gastado sin resultados. La única cosa positiva que se hizo de importancia en el gobierno de Mujica es la creación de la UTEC. Eso fue muy bueno. Y la UTEC surgió de unas reuniones que tuvimos nosotros con Mujica, en verano del 2012. Mujica, que es un tipo bastante más abierto que Vázquez, nos llamó a la oposición a conversar de esos temas, y planteó darle más autonomía a la UTU, para darle más fuerza a la educación tecnológica. Y nosotros le planteamos “¿por qué no hacemos una universidad tecnológica? ¿Por qué no un paso más?”. Y lo convencimos.

-¿Y con Vázquez nunca habló de estos temas?

-No. Alguna vez me lo he cruzado, pero nunca hablé de temas de gobierno, nunca nos llamó para hablar de gobierno… Sí llamó a aquellas reuniones sobre seguridad pública, de las cuales que se hicieron algunas leyes tibias, algunas de las cuales todavía están dando vuelta en el Parlamento.

-Si le tocara integrar un gobierno de coalición ¿Qué haría con la educación? ¿Cómo enfrentaría la resistencia de los sindicatos, que no aceptan reformar el sistema?

-Lo primero que hay que hacer es tener las ideas claras, y las ideas están en distintos grupos, uno de ellos Eduy 21, donde hay gente de todos los partidos. La enorme mayoría de los profesores y los maestros están de acuerdo en que hay que hacer cambios porque son vocacionales, y quieren mejorar la calidad de la educación. Pero en Uruguay -y en el mundo entero- los sindicatos se oponen a los cambios. Porque sienten que cualquier cambio puede implicar que estar un poco peor de lo que ya se está. La tarea del próximo gobierno es hacer los cambios, con el mayor apoyo político que se pueda tener y, por supuesto, primero tratando de convencer a los sindicatos. Esto es una cuestión que lleva tiempo, hay que explicar cómo son las cosas, qué queremos, que no habrá grandes perdedores, que el país gana y es imprescindible hacer estos cambios. Hay que trabajar. Nunca un cambio es sencillo, y mucho menos para los uruguayos del siglo XXI. Para los uruguayos de hace 100 años era mucho más sencillo. Ellos hicieron el pequeño país modelo. Para nosotros cada cambio es un drama.

-Tiene un candidato a diputado en Salto, Pablo Perna, que respecto a la inseguridad propone “mano dura y plomo” ¿Esa es la posición de su grupo?

-No. En algunas cosas que Perna dice estoy de acuerdo y en otras no. Por ejemplo, él habla de cadena perpetua y a mí me parece que no es para Uruguay. Sobre todo por las cárceles que tenemos; hay que hacer muchas cosas antes de pensar en ese tipo de cosas. La suya es una de las 15 listas de candidatos a diputados que tenemos en Salto. En todo el país debemos tener cerca de 100 listas y cada titular de una lista tiene su punto de vista y tiene libertad para decirlo: la gente va a elegir. Ahora, la posición del grupo es la que tomamos entre todos y de la cual el principal vocero soy yo. Y yo no digo “mano dura y plomo”.

-¿Y cómo arreglaría la inseguridad entonces?

-Estamos trabajando con asesores de primer nivel. Es un tema complejo, multicausal. Por supuesto que hay que tener políticas sociales mucho más eficientes, pero tenemos que darle mucha más importancia a la policía. La tarea de prevención es clave y para ello hay que tener comisarias con gente, no como ahora. Hay que tener una policía comunitaria, que es una cosa extraordinariamente buena; los policías comunitarios son exitosos en todos lados, son elegidos por su capacidad de diálogo y de entender a la gente. A todo esto este gobierno le quitó importancia. También tenemos que tener tareas de represión, y para eso los policías tienen que estar entrenados. Es casi increíble que un día sí y otro también a los policías los rapiñan, les roban el arma y el chaleco antibalas y no pasa nada. A veces roban hasta patrulleros. Esas cosas no pueden pasar, la policía tiene que tener entrenamiento y tiene que tener leyes que la respalden. Si alguien quiere rapiñar a un policía, el policía tiene que pelear inmediatamente. Para eso tiene que estar entrenado. Hay que trabajar en eso.

-¿Por qué pasan esos cosas cuando la Policía que tiene el mejor presupuesto en décadas?

-Se me ocurre que la idea del gobierno sigue siendo parecida a aquella primera idea de mucha gente del Frente Amplio, la que manejó José Díaz: que el delincuente no es el culpable, que la culpable es la sociedad. Por eso no enfrentan a los delincuentes con dureza: porque ellos no son los culpables; nosotros somos los culpables de que ellos sean delincuentes. Esa posición está radicalmente equivocada, pero hay mucha gente del Frente que piensa así y les cuesta el tema de la represión. Pero la policía en algún momento tiene que reprimir. Por supuesto que antes está la disuasión y la prevención, pero en algún momento hay que reprimir. También debemos trabajar con la justicia, con este nuevo código del proceso que votamos todos, pero al que habría que hacerle algunas modificaciones. Y hay que mejorar las cárceles. En las cárceles no pueden mandar los presos. Los reclusos tienen que trabajar: es mejor para la sociedad y mejor para ellos. Y hay que tener cárceles más chicas, cárceles donde se separen los distintos tipos de delincuentes.

-Otra vez le tengo que decir que el abandono de las cárceles no comenzó con el Frente Amplio.

-Es cierto. La principal preocupación que tuvo José Díaz era el hacinamiento en las cárceles y tenía razón. Se había hecho algo, con muy poco presupuesto, en el gobierno de Batlle, en medio de la peor de las crisis. Pero la solución que dio José Díaz fue liberar presos... En definitiva, el tema de inseguridad es complejo. Quizás lo que se puede encarar a corto plazo con mejores resultados es el tema de la policía. Es lo que hay que mejorar más rápidamente.

-¿En base a?

-En vez de tener la gente acumulada en las zonas, hay que volver a los barrios.

-¿Y por qué le parece que el gobierno apostó a quitarle importancia a las seccionales y las comisarías y centralizar tanto el accionar de la policía?

-Por desconfianza.

-¿Desconfianza en?

-Son gente desconfiada. ¿Usted no vio que los tupamaros son todos desconfiados? ¿Usted no vio que Vázquez anda con miles de guardaespaldas? ¿Con cuántos guardaespaldas anda Tabaré Vázquez? Jorge Batlle andaba conmigo en la calle, en 2004. Un día yo estaba en la peluquería -aunque parezca mentira yo me corto el pelo- y me pasó a buscar y cruzamos la plaza Independencia solos, en pleno 2004. Y nadie le dijo nada. Alguna gente lo miró con poca simpatía y cuatro o cinco le levantaron el pulgar. Vázquez, en cambio, está rodeado de guardaespaldas porque es gente que tiene desconfianza, no sé de qué. Yo no tengo desconfianza de nadie. A mí me parece que la policía tiene desconfianza, y que tiende a centralizar todo, en estos gobiernos se tiende a centralizar todo. Vázquez pone a su hermano ahí para que controle, y Mujica pone a Bonomi.

-No ve entonces como una casualidad la preponderancia del MPP o el MLN en el Ministerio del Interior y antes en el Ministerio de Defensa.

-No. Cambian los presidentes y el ministro siempre es el mismo... El otro día decían que Bonomi tiene record de permanencia, como si fuera una cosa buena. ¡Pero es un ministro pésimo!

-Hablando de tupamaros, Jorge Batlle marcó una gran diferencia con Sanguinetti en el tema de derechos humanos. ¿Cuál sería su posición?

-Estoy totalmente de acuerdo con lo que hizo Jorge. Me dio mucha pena cuando murió Luisa Cuesta. Creo que los familiares tienen todo el derecho de saber donde están sus muertos y creo que es una etapa muy triste del país, que lamentablemente creo que no se va a cerrar. Pero Jorge dio un paso muy importante en ese sentido.
Vázquez pone a su hermano en el Ministerio del Interior para que controle, y Mujica pone a Bonomi

-¿Y usted qué haría si tuviera posibilidades?

-Lo que ha ocurrido hasta ahora es que se han hecho una cantidad de cosas y ha sido imposible ubicar a la inmensa mayoría de los desaparecidos. Hay algún motivo por el cual no se sabe esto. Lo que pasa es que “verdad y justicia” es complicado. Porque si va a haber justicia no va a haber verdad. Es bastante lógico. Si te dicen: “decime qué pasó que te meto preso”…

-Pero hubo muchos años que estuvo vigente la ley de Caducidad y los que tienen información tampoco la aportaron.

-Es cierto. Ahí tenemos un problema. Y creo que Jorge hizo un esfuerzo grande que yo comparto 100%.

-¿Esa es una diferencia que tiene con Sanguinetti, por ejemplo?

-Bueno, no sé qué piensa Sanguinetti hoy. Supongo que Sanguinetti estará a favor de la… ¡El tiempo pasa! Hay tiempo para todos. Habrá que preguntarle a Sanguinetti ¿Le va a hacer una entrevista?

-Esta serie de entrevistas es con los precandidatos y él todavía no confirmó que lo vaya a ser. Pero todos creemos que lo será ¿no?

-Sanguinetti ha dicho hasta el cansancio que no va a ser candidato. Ha dicho que no está en edad, muchas veces. Si cambia de idea y decide presentarse, me parece muy bien, tiene todo el derecho. A mí me gustaría que lo fuera, me gustaría tener una interna linda, competitiva y es un incentivo más para intentar ganar.

-¿Esta campaña es una revancha para usted?

-No. Yo estoy en política desde que nací, hace 64 años. Pegué carteles, subí pasacalles, repartí listas, hice todas las tareas. Ahora que uno tiene más responsabilidad, yo hago esta tarea con alegría porque sé que estoy defendiendo las ideas que he defendido siempre y estoy trabajando para que el país cambie. Así que no es una revancha, siempre es una motivación trabajar en una elección, aunque reconozco que esta vez corro con distintas posibilidades que en las anteriores.

-¿Qué le diría al votante colorado que duda entre usted, Talvi y el grupo de Sanguinetti?

- Hace tiempo que estoy en esto y estuve en las peores. Cuando Jorge era presidente, yo era el que lo defendía, acá, en el Parlamento. Yo era la cabeza de la bancada de diputados de la 15. Tengo mucha experiencia, me ha gustado siempre la política. Creo que hay muchas cosas para hacer por el país. La gente que me tenga confianza que me vote, y si no que vote a los otros candidatos colorados, que son muy buenos también. O que vote fuera del partido. Lo importante es que la gente participe.

-Pero algo lo debe diferenciar de los otros candidatos colorados.

-Yo en las feas estuve, esa es una diferencia. Tengo experiencia, mucha, esa es otra. Conozco el país, hace 15 años que vengo andando y andando, conozco los problemas del Uruguay. Tengo un equipo muy sólido, con una muy fuerte estructura. Y desde el punto de vista técnico tengo a Julio de Brum, que es otro que puso la cara en los momentos más difíciles y que ayudó sin duda, junto con Alejandro (Atchugarry) y con Jorge y con tantos otros, fueron las caras visibles que sacaron el país adelante. Lo tengo como coordinador de un equipo que está trabajando muy bien en todas las áreas. Acá hay una cosa sólida, madura, responsable, con equipo. Es lo que tenemos para ofrecer.

-En algún momento la 15 tomó un discurso muy similar al del Herrerismo, sobre todo en cuanto al liberalismo económico.... Y el Herrerismo es muy fuerte hoy, tiene al candidato que es favorito para ser...

-... el candidato de la oposición. Eso dicen las encuestas. Por ahora.

-Entonces, ¿por qué votar la 15 si directamente se puede votar a Lacalle Pou?

-Porque somos muy distintos. Tenemos una historia de diferencia. Sí, nosotros somos liberales. Yo no tengo ningún prurito en decirlo. Creemos en libertad, siempre. El batllismo de don Pepe era liberal. Serrato decía que el batllismo era de izquierda y liberal, y que ponía en el centro de todas las cosas al hombre.
Yo en las feas estuve, esa es una diferencia. Tengo experiencia, mucha, esa es otra. Conozco el país, hace 15 años que vengo andando y andando, conozco los problemas del Uruguay

-Talvi dice que es “liberal progresista”.

-Bueno… (risas) Está bien. Me parece bueno que cada cual se defina. Nosotros somos liberales, creemos en libertad en el más amplio sentido de la palabra, pero somos pragmáticos: no soy un liberal a ultranza en materia económica. No lo es Julio de Brum, que es nuestro principal asesor. Tenemos diferencias con el Herrerismo. A mí me parece razonable el matrimonio igualitario. Estoy a favor de esos temas sociales. No recuerdo la votación, pero es probable que ciertos herreristas no hayan estado a favor.

-Liberalismo no solo económico sino en la vida social también.

-Sí. En el más amplio sentido de la palabra.

-¿También en materia de drogas?

-Es un tema complejísimo.

-¿Está a favor de la ley que reguló el mercado de la marihuana?

-Estoy a favor del autocultivo. La ley de la marihuana, cuando cambie el gobierno, habrá que estudiarla a fondo. El peligro de esta ley es que la gente, sobre todo los jóvenes, asuman que la marihuana es inocua cuando no lo es. La marihuana, como el alcohol, causa daño y puede ser un daño importante. Nosotros, cuando se votó, pedimos que se pusiera un artículo que dijera que iba a haber campañas públicas para advertirlo.

-Y ahora se están haciendo.

-¡Recién ahora, tantos años después! Yo quiero ver cuál es el resultado de esta ley, cuánto se vende en las farmacias y cuánto en el mercado ilegal.

-¿No está convencido?

-No del todo. Me parece que si el mundo entero liberalizara las drogas e hiciera campañas fuertes diciendo lo malas que son, como pasa, por ejemplo, con el cigarrillo o el alcohol, sería una cosa distinta. Me parece bastante evidente que una parte importante de la delincuencia que hay en Uruguay hoy, se origina en los enfrentamientos entre bandas por ganar los sectores de venta de drogas. Me parece bueno legalizar para eliminar el tráfico. Pero no lo puede hacer un solo país, el mundo entero tendría que pensar en esas cosas. Ver si vale la pena esta batalla feroz contra las drogas que estamos perdiendo.

-¿También piensa así para la cocaína?

-Sí, para la droga en general. Pero tiene que ser una cuestión global, no de un solo país. Hay que trabajar mucho en eso y por ahora no la veo.

-¿Apoya la ley del aborto?

-La ley del aborto está. A la población la llamaron a votar y solo fue un 8% a votar el referéndum. La sociedad decidió. La ley está firme y ahí quedará.

-¿La ley trans?

-Los artículos que refieren a que no se discrimine a los trans me parecen perfectos. Los artículos de pagarle a alguien por ser trans y haber sufrido en la dictadura, me parece que es algo tan difícil de probar que no tiene mucho sentido. Ese artículo no lo voté.

-Se dice que Jorge Batlle, de algún modo, lo tenía siempre en la reserva a usted, que nunca terminó de apoyarlo.

-Sí, claro. Jorge cada elección que venía me tiraba misiles de todo tipo. La primera fue la elección interna del 99. Yo dije “voy a hacer una lista” y empecé a armar un equipo. Jorge los llamaba a todos y les decía “no vayas con José”. Era una cosa terrible. Cuando faltaban 15 días para la elección, Jorge estaba en esta silla, acá, en este despacho, y me dijo: “Bueno José, te habrás dado cuenta que hice todo lo posible para embromarte”. Le respondí: “Obvio que me di cuenta”. Me dijo: “Eso era para fortalecerte, ahora quédate tranquilo que yo te voy a apoyar”. Después entré como diputado y nunca me dio ni pelota, era presidente y no hablaba conmigo. En la siguiente elección, unos tres días antes que yo largara mi campaña, Jorge largó a Martín Aguirrezabala para enfrentar mi candidatura. Y otra vez, cuando después me dijo: “Mirá que te voy a votar a vos porque demostraste que tenés la fortaleza y la capacidad”.

-¿Y cuál es la explicación para esas actitudes?

-Él decía que no iba a apoyar a un pariente y que a mí luchar contra todos me iba a fortalecer. Y en realidad es como ese viejo dicho: “lo que no te mata, te fortalece.”. Y acá estoy, vivo.

-¿No le quedó ningún rencor o bronca de esos episodios?

-¿Con Jorge? No, ninguno, ninguno. Nos teníamos especial aprecio los dos desde siempre.

-Pero esas actitudes eran raras vistas de afuera.

-Era raro, sí. Él era raro y yo capaz que soy un poco raro también. Pero sus hijos, el Mono y Beatriz están a muerte con nosotros. Porque saben y ellos son los que conocían de adentro la relación. Cuando se murió Jorge le comenté a una persona: “Yo con Jorge me peleé 1000 veces y me arreglé 999. Justo ahora no estaba bien con él”. Y me dolió, obviamente. Cuando me enteré del accidente me fui volando a Tacuarembó para estar cerca de ellos, y esa persona que era muy cercana a Jorge me dijo: “No te calientes, yo me peleé un millón y tampoco estaba bien con él ahora”. O sea, así es la vida. Pero yo solo tengo buenos recuerdos. Los malos, que los hubo, me los olvidé.

-¿Maduro?

-Un desastre. Un dictador.

-¿Macri?

-Se equivocó en el camino. Tendría que haber tomado medidas que no tomó. Creyó que se podía hacer todo con gradualidad y el resultado es negativo.

-¿Bolsonaro?

-En estos últimos 19 años ha dicho muchos disparates, pero hay que esperar, hay que ver cómo es. No me entusiasma. Si fuera brasileño me hubiera quedado en casa el día de la votación en segunda vuelta.

-¿Trump?

-No me gusta.

-¿Sanguinetti?

-Él y Tabaré Vázquez son los únicos presidentes electos dos veces en el Uruguay moderno. Tuvo una primera presidencia bien complicada a la salida de la dictadura y en la segunda presidencia hizo modificaciones importantes para el país.

-¿Mujica?

-Fue una vez presidente y no hizo ninguna modificación importante para el país. Es un genio del marketing pero fue un desastre como presidente