Mieres, Amado y cía: una coalición con incógnitas y un piso electoral

Por: Leonel García

Actualidad

27/09/2018 06:45

Mieres, Amado y cía: una coalición con incógnitas y un piso electoral

¿Qué futuro puede tener el llamado "espacio socialdemócrata"? Por ahora, dudas. El recuerdo del NE en el '89 está latente. Candidato hay.

El por ahora llamado “espacio socialdemócrata”, con el que el Partido Independiente ha venido insistiendo hace al menos dos años, parece estar cobrando forma con miras a 2019. El exdirector de Aduanas Víctor Lissidini se unió a las Asambleas Batllistas, de José Luis Franzini Batlle, que a su vez ya hace varios meses que coquetea con el PI. El publicista Esteban Valenti está formando su grupo de “indignados” del Frente Amplio, tras lo cual formalizaría su ingreso a una coalición de este estilo. Y el sábado, la salida del Partido Colorado del diputado Fernando Amado y sus Batllistas Orejanos tiene un único y sabido destino: las filas lideradas por el senador Pablo Mieres.

¿Qué futuro tiene una propuesta así? Los analistas consultados por ECOS subrayan que es tan embrionaria esta situación que aún no se le puede vaticinar posibilidades electorales. Sí creen que, a diferencia de otras alianzas (en política uno más uno no siempre da dos), esta sí puede sumar fuerzas. “El piso es la votación del Partido Independiente. De ahí, para arriba”, subraya Oscar Bottinelli, de Factum.

Y a todos, este “espacio socialdemócrata” les recuerda a la formación del primer Nuevo Espacio, en 1989. Ese que formó el Partido por el Gobierno del Pueblo (PGP), la lista 99 de Hugo Batalla, cuando se fue del Frente Amplio, con el Partido Demócrata Cristiano (PDC) y la Unión Cívica (UC). Si bien tuvo un resultado inferior al esperado, la aceptable cantidad de 177 mil votos representaron dos senadores, nueve diputados y un caudal muy interesante para un partido nuevo.

Claro que como antecedente quizá no sea el mejor: Batalla y la 99 hicieron una alianza con el Foro Batllista en 1994, Rafael Michelini volvió al FA en 2012 y la Unión Cívica terminó acompañando al Partido Nacional.

“Hasta que no se consolide y se lance, no se sabrá bien cuál es su dimensión”, señala Bottinelli. En Factum, resalta, el PI se ha mantenido a lo largo del año en un 6% de intención de voto.

“Por el momento, se puede decir que Amado es una figura parlamentaria. Lissidini y Franzini Batlle todavía se tienen que perfilar para generar ruido electoral. Y Valenti es un referente de opinión para la elite más interesada en política, pero probablemente buena parte de la ciudadanía no sepa quién es”, expresa por su parte Rafael Porzecanski, de Opción Consultores.

De todas formas, Porzecanski rescata el intento de generar un espacio de “izquierda moderada” (otro sinónimo) independiente de los tres mayores partidos y sin un rompimiento como el que significó el nacimiento del NE en 1989. Esta es difícil de ser encontrada en los dos partidos fundacionales. Y significa una alternativa a votar a los sectores astoristas del FA, cuyos votos terminan apoyando a sectores más escorados hacia la izquierda.

Justamente, Antonio Cardarello, del Instituto de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, indica que esta es una buena oportunidad de saber qué tantos “desencantados” del Frente Amplio hay, tal como sostiene Valenti.

En diálogo con ECOS, el senador Mieres subrayó que lo que se busca son “acuerdos políticos y programáticos” y no “incorporaciones al Partido Independiente”, una coalición. Y también buscar que esa coalición nueva, aún sin nombre, pueda presentarse como tal en las próximas elecciones.

Eso también es atender a la historia. “Salvo cuando se van para formar algo nuevo, a los políticos les va mal. En general los votantes adhieren a los partidos, a las tradiciones y a los colores. Y los que se van no se llevan las banderas. La votación que tuvo Batalla en el ’89 fue buena, pero no como la que había tenido dentro del Frente Amplio en 1984”, recuerda Cardarello.

Si bien Bottinelli también asemeja el surgimiento de este espacio con el del NE en el ’89, apunta a una diferencia: “Hugo Batalla era una figura de gran peso y también los rivales en los otros partidos (Jorge Batlle y Jorge Pacheco entre los colorados, Luis Alberto Lacalle, Carlos Julio Pereyra y Alberto Zumarán entre los blancos, y Líber Seregni en el Frente Amplio) lo eran”. A su criterio, el escenario actual dista mucho de tener contendientes de tales quilates.

Porzecanski destaca sí la “importancia simbólica” que significa para Mieres que un dirigente de la visibilidad del diputado Amado, quien hasta el sábado 22 era un precandidato a la Presidencia por el Partido Colorado, rompa con el viejo lema y se vaya detrás suyo.

Porque si algo saben los dirigentes de siempre y los que se están acercando en torno al PI, es que en ese partido la candidatura a la Presidencia ya es un tema resuelto.