Ley que supone un fin para últimos vestigios teóricos de la dictadura

Actualidad

24/08/2018 16:30

Ley que supone un fin para últimos vestigios teóricos de la dictadura

MDN

El ministro de Defensa afirmó que la nueva ley Orgánica Militar pretende adaptar a las Fuerzas Armadas "al mundo en el que vivimos".

El ministro de Defensa, Jorge Ménendez, presentó este viernes en conferencia de prensa los detalles de la nueva ley Orgánica Militar. Esta es una iniciativa que, tal como adelantara ECOS, fue elevada al parlamento el pasado martes.

Se trata de un proyecto que tiene como principios rectores la "complementariedad" entre el Ejército, la Fuerzas Aérea y la Armada, el impulso a la profesionalización de los efectivos, el sistema de ascenso, la disminución en el número de comandantes y generales y la reglamentación de los tribunales de honor.

"Este texto es fruto de un trabajo integrado a través de la consulta a estamentos estratégicos del ministerio y actualiza un decreto de 1974, por lo que por primera vez en la historia del país se elabora una ley orgánica militar a través de la perspectiva y diseño de civiles", remarcó Menéndez.

El objetivo es, precisó, consolidar la conducción, gobernabilidad, liderazgo civil y control democrático de las Fueras Armadas.

En ese marco una de las principales innovaciones es la modificación del principio de Obediencia Debida. Según Menéndez, esto no alterará la cadena de mando, pero consagra el derecho de cualquier militar a actuar en base al respeto de los derechos humanos, la ley y la Constitución.

Así, ningún efectivo estará obligado a cumplir una orden que sea manifiestamente contraria a estos principios.

El ministro admitió que fue uno de los temas más debatidos aunque aseguró que no pretende atentar contra la estructura de mando. "Tiene un sentido positivo, de adaptarse a un mundo que cambia. El gobierno tiene la responsabilidad de actuar de acuerdo al mundo en el que vivimos", precisó.

En ese sentido, el objetivo declarado es modernizar a las Fuerzas Armadas a través de su integración con la sociedad civil.

Otro de los pasos en esa dirección radica en torno a la eliminación de la Junta de Comandantes en Jefe y el Estado Mayor Conjunto, organismos creados en la anterior ley orgánica y propios de la Doctrina de la Seguridad Nacional.

De esta manera, desaparecerán los últimos vestigios téoricos de la última dictadura militar en la estructura de las Fuerzas Armadas.

Menéndez destacó que el estatuto propuesto impulsa el método de concurso para la promoción en la carrera militar, estableciendo criterios objetivos y transparencia, estipulando además que cada ascenso se dará exclusivamente cuando exista vacante real presupuestal.

El proyecto a estudio del Parlamento establece de manera ordenada, racional y simplificada la estructura del personal de las Fuerzas Armadas. Ante lo cual instaura 27 oficiales generales en las tres ramas militares en vez de los 30 de la actualidad.

Establece, además, el número de Oficiales Generales y Oficiales Superiores de cada una de las armas, de acuerdo a lo siguiente: trece del Ejército, siete de la Armada y seis de la Fuerza Aérea. A su vez, indica que la cantidad de Coroneles se fija en 145 para el primer caso, 76 para el segundo y 45 para el tercero, lo cual implica una reducción aproximada al 20 %.

Va en línea, dijo Menéndez, con la reducción del personal militar que experimenta el país, que actualmente tiene 26.940 personas contra las 45.000 del período de la apertura democrática.

«No es disminuir por disminuir sino que se adapta la existencia de un colectivo a la realidad nacional, regional y a las propias misiones», resaltó.

El proyecto, de 171 artículos, establece modificaciones en los tribunales de honor, a través de otorgarle el exclusivo cometido juzgar la conducta, desde el punto de vista ético-moral, de los oficiales en actividad o retiro. Se establece un plazo perentorio de hasta 180 días para su resolución, eliminando la actual situación de actuación sine die de estos Tribunales.

«Queda totalmente excluido de la competencia de los Tribunales de Honor lo relativo al ejercicio de la potestad disciplinaria, que será ejercida con independencia del fallo de honor emitido», advirtió el ministro.

Si bien se mantiene el actual sistema de homologación de los fallos por parte del Poder Ejecutivo, se faculta a éste a que, en caso de discrepar por razones de forma o de fondo con la actuación del Tribunal de Honor, pueda de oficio someter a reconsideración el fallo, a través de un Tribunal de Honor de Alzada.