Talvi: reforma integral de la educación y una represión “inteligente”

Actualidad

16/08/2018 07:09

Talvi: reforma integral de la educación y una represión “inteligente”

Twitter Ernesto Talvi

Apuesta a recuperar el orgullo de la enseñanza pública y a intervenciones “quirúrgicas” de la Guardia Republicana para combatir el delito.

Lejos de las presentaciones con power point de las que hacia gala como director acádemico de Ceres y con un perfil más cercano del esperado a un político tradicional Ernesto Talvi se estrenó este martes como precandidato presidencial por el Partido Colorado.

Alzando la voz cuando lo juzgó necesario pero apelando a un discurso con cierta dosis de docencia, el economista mostró a largo de su discurso una aspiración concreta: recuperar el “paraíso terrenal”. Así era el Uruguay, según dijo, cuando su padre llegó desde Europa escapando de la miseria y la guerra.

“Queremos recuperar la esencia de lo que somos, y de lo queremos ser”, afirma Talvi en los documentos que acompañan su precandidatura, incluida en su web personal y que constituyen toda una declaración de principios.

“Ni el país más rico, ni el país de las revistas de moda en la tapa de las revistas financieras, pero sí un país justo”, señala.

Amabilidad. Dignidad. Armonía. Valores y Respeto a los derechos. Condiciones todas que debería reunir el país con el que dice soñar, con un proyecto que parece tener dos obsesiones: educación y seguridad.

“Que los uruguayos volvamos a estar orgullosos de nuestra educación pública y para poder volver a dejar abiertas las puertas de nuestras casas”, expresó casi al final de su presentación, a modo de resumen.

Para Talvi, la enseñanza está estancada. El sistema educativo tiene serios problemas para contener a los estudiantes y ofrecerles educación de calidad. En su visión, el cambio debe venir por una reforma integral, que deberá organizar el marco curricular para formar a los alumnos en las competencias necesarias para siglo XXI.

Considera fundamental, en ese sentido, revalorizar la docencia e impulsar la autonomía y flexibilidad de los centros educativos para adecuar su oferta al contexto que operan.

Siendo que los problemas de cobertura y calidad afectan más a los estudiantes de contextos vulnerables, Talvi insiste en la instalación de 136 liceos públicos “modelo” en las zonas más carenciadas del país.

Un modelo de gestión educativa, explica, basado en proyectos comunitarios que están generando una transformación extraordinaria. La referencia es inevitable. Talvi es uno de los fundadores del Liceo Impulso, enclavado en la zona de Casavalle y al que cada vez que puede toma como ejemplo.

Es, dijo, una propuesta “exitosa, financiable y posible”, aunque evita aclarar cuál será la fuente de los recursos para implementarla.

Lo que sí dice es que hará posible “la construcción de un futuro para los jóvenes que hoy no lo tienen”.

Cambiar conductas

Talvi recuerda que la inseguridad ha alcanzado máximos históricos en los últimos años, tanto por el volumen de los crímenes como por el grado de la violencia empleada. Y la represión, dice, no puede ser la única herramienta para atacar el problema.

“Necesitamos un marco de disuasión y prevención innovador que se aparte de lo que no ha funcionado”, asegura.

Para ello, espera lograr que los jóvenes de contextos vulnerables empiecen a visualizar un futuro distinto a través de una propuesta educativa y social, también, innovadora.

“Vamos a incidir en las normas sociales y cambiar las conductas de las personas violentas que ya no podemos alcanzar por la vía de la educación. Vamos a implementar una reforma del sistema penitenciario para redignificar a las personas privadas de libertad”, anuncia.

La intención, subraya, es replicar experiencias similares al Polo Industrial de Santiago Vázquez o la Cárcel de Punta de Rieles. Así, dice, se reducirá la reincidencia a su mínima expresión.

En el corto plazo, sostiene, se necesita de la inteligencia humana a través de una “represión inteligente”.

Es que, según afirma, la naturaleza del delito ha cambiado. “Hoy lidiamos con organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico y, para atacarlas, se requiere de una capacitación y profesionalización distintas”, expresa.

Talvi propone coordinar a todas las agencias gubernamentales dedicadas a la inteligencia e investigación, para que aborden la problemática desde todos los ángulos y puedan dirigir “intervenciones quirúrgicas” por parte de la Guardia Republicana que desarticulen a las bandas criminales.

“Debemos ser proactivos con los crímenes y no simplemente responder ante los hechos consumados”, expresa.

Atar salarios y empleo

En el tercer lugar de la plataforma del economista está el que conseguir un empleo de calidad sea la regla, “para que Uruguay exporte productos hechos con trabajo uruguayo y no a uruguayos porque aquí no hay trabajo”, señala.

En un momento en que el empleo y la inversión están estancadas, Talvi sostiene que hay dinamizar la economía, para que el país no dependa de los vaivenes internacionales de demanda, precios y financiamiento.

“Necesitamos profundizar la inserción internacional de los productos que Uruguay produce a través de una estrategia comercial agresiva, que facilite la colocación de nuestros productos, mejorar la competitividad mediante un cambio en el funcionamiento corporativo de las empresas públicas y la creación de estímulos fiscales temporales a nuevos proyectos de inversión”, reclama.

Propone “racionalizar” la regulación laboral, para que los incrementos salariales sean consistentes con la creación de empleo y el respeto a los derechos constitucionales de la propiedad privada y el trabajo. También el establecimiento de un entorno macroeconómico estable, que permita ahorrar en “tiempos de vacas gordas” para que los ajustes fiscales dejen de ser la norma y pasen a ser la excepción.

Un privilegiado

Talvi permanentemente hace referencia a sus orígenes familiares y el recuerdo de una época que le permitió nacer en un país de oportunidades.

Recuerda su condición de hijo de inmigrantes. Su padre, Manuel, llegó a Uruguay desde los escombros de la guerra. “Llegó sin nada y lo encontró todo”, dice. “Recuperó la libertad, la dignidad y formó una familia”.

Según recuerda sus padres no eran privilegiados, pero sabían que la única forma de que sus hijos lo fueran dependía de que recibieran la mejor educación, algo que les costó “mucho sacrificio y trabajo”.

Talvi estudio en el Saint Andrews y en el British Schools. Graduado como economista por la Universidad de la República, tiene un doctorado en Economía por la Universidad de Chicago.

En ese sentido señala que, así como Uruguay le dio una oportunidad a su familia, él se comprometió a generar oportunidades para el país. Así, a los 23 años, instaló la sede local de Merrill Lynch.

Entre 1990 y 1995 trabajó en el Banco Central y asesoró al gobierno de Luis Alberto Lacalle en sus relaciones con el Fondo Monetario Internacional. Luego pasó a la Unidad de Investigación del Banco Interamericano de Desarrollo, con sede en Washington.

A su retorno al país, se encargó de dirigir el Centro de Estudios para la Realidad Económica y Social (Ceres), del que se desvinculó el mes pasado para asumir su precandidatura.

Autodefinido como “progresista” pero también “liberal”, se reivindica como batllista.

“Uruguay le permitió a Manuel reconstruir su futuro. Ahora llegó el momento de que Ernesto ayude a Uruguay a reconstruir el suyo”, se subraya desde “Ciudadanos”, el sector que se aglutinó en torno a su postulación presidencial en el Partido Colorado.