Gobierno vuelve a apostar al diálogo y se niega a condenar a Maduro

Actualidad

20/07/2018 17:09

Gobierno vuelve a apostar al diálogo y se niega a condenar a Maduro

Cancillería rechazó adherirse a declaración internacional que aludía a los "abusos" cometidos contra la población civil en ese país.

La política de diálogo y concertación que ha llevado adelante en los últimos tiempos la Cancillería frente a gobiernos cuestionados a nivel internacional puso en las últimas horas al Poder Ejecutivo a la defensiva.

El Ministerio de Relaciones Exteriores se vio esta semana por primera vez emplazado a adoptar una postura firme con respecto a las denuncias sobre violaciones a los derechos humanos en Venezuela, con el que el Palacio Santos ha guardado distancia en los últimos tiempos pero que, a diferencia de los vecinos, nunca estuvo dispuesto a condenar.

La política exterior del gobierno en relación a Venezuela fue directamente interpelada por José Miguel Vivanco, director ejecutivo de Human Rights Watch (HRW) para América Latina. En una carta dirigida al canciller Rodolfo Nin Novoa y que se encargó de difundir personalmente a través de las redes sociales, lo emplazó a adherir a Uruguay a una declaración, firmada ya por 53 países, que cuestionaba la situación en el país caribeño y condenaba a Nicolás Maduro por los "abusos" cometidos contra la población civil.

"Es decepcionante que Uruguay, un país que ha sido históricamente un aliado en la protección y promoción de los derechos humanos en Naciones Unidas, aún no haya adherido a esta iniciativa", decía Vivanco en su carta. Para el jefe de HRW, la declaración "es la primera oportunidad de hacerle frente a los abusos del régimen venezolano en el marco de ONU desde la brutal arremetida contra la oposición en 2017", afirmó.

Vivanco consideró que Uruguay no podía seguir formando parte del "cada vez más reducido grupo de Estados" que seguían respaldando al gobierno de Maduro.

La respuesta uruguaya fue ambigua. El gobierno reiteró este viernes su profunda preocupación "por el deterioro de la calidad democrática y la creciente polarización política y social que atraviesan países de América Latina y que, en algunos casos, ha provocado y provoca situaciones de violencia y violaciones a los derechos humanos absolutamente condenables", se precisó en un comunicado difundido por canales oficiales.

Si bien el texto comparte en espíritu la declaración promovida sobre Venezuela, no menciona a ese país ni señala quiénes serían los responsables de esas violaciones. También precisa su negativa a adherirse a dicha declaración.

"Las organizaciones no gubernamentales con las que nuestro país colabora constructivamente tanto a nivel interamericano como en el marco del Consejo de Derechos Humanos conocen la posición de principios de Uruguay de no promover ni adherir a declaraciones conjuntas sobre países", se señaló.

"Uruguay no es partidario de sumarse a declaraciones susceptibles de coadyuvar a la politización y polarización de los órganos multilaterales", agregó. "La experiencia de trabajo muestra que la cooperación y no la confrontación es el camino correcto".

Una conclusión dirigida directamente al pronunciamiento de HRW. "Para este gobierno, el compromiso con los derechos humanos es irrenunciable", sostuvo el ministro interino de Exteriores, Ariel Bergamino, que se preocupó en responder personalmente el emplazamiento de Vivanco.

"No discutimos nuestra política exterior por Twitter ni aceptamos emplazamientos, aunque estos puedan estar motivados por las mejores intenciones", afirmó en declaraciones, curiosamente difundidas por el portal de Presidencia también a través de Twitter.

De todas formas, Bergamino confirmó la posición uruguaya: la preocupación por la situación en Venezuela y su disposición a ayudar, en la medida que le compete, sobre las bases de pacificación y del diálogo franco y productivo de todas las partes.

"Uruguay tiene una política exterior independiente y soberana, fruto de los principios y valores que ha acuñado históricamente a lo largo de su participación en foros regionales e internacionales", precisó el ministro interino. "Está basada en convicciones profundas y no en producto de coyunturas o interés políticos circunstanciales, y merece el mayor respeto", concluyó.