Mueven Sanguinetti, Larrañaga, Sendic y Zubía, ¿cómo queda el tablero?

Por: Leonel García

Actualidad

7/06/2018 06:30

Mueven Sanguinetti, Larrañaga, Sendic y Zubía, ¿cómo queda el tablero?

ECOS consultó a distintos analistas para saber cómo queda el escenario político luego de las últimas jugadas de cuatro protagonistas.

Hay un viejo dicho, al cual se le atribuyen varios autores, que reza: “En política, al que se precipita, se precipita”. Pero lo cierto es que quedarse quieto tampoco es una opción. Y los últimos días de este año pre-electoral han sido testigos de varias jugadas, en todos los partidos, cuyos desenlaces todavía son más o menos incógnitas.

O no tanto. El colorado Julio María Sanguinetti, dos veces presidente de la República, provocó que todo el mundo hablara de su regreso, tanto por su vuelta a los actos como su reunión con los líderes blancos Jorge Larrañaga y Luis Lacalle Pou. Entre estos últimos, el primero cobró protagonismo al impulsar una juntada de firmas para reformar la Constitución y modificar políticas de seguridad, como permitir el patrullaje de militares y los allanamientos nocturnos.

En el Frente Amplio, Raúl Sendic apeló el procesamiento en su contra e insistió en su deseo de ser candidato, para disgusto de gran parte de la coalición de izquierda. Incluso en el Partido de la Gente hubo movimientos con la incorporación, esta semana, del exfiscal Gustavo Zubía a sus filas.

Se barajó y se dio de nuevo. Entonces, ECOS consultó a distintos analistas políticas para saber qué tanto cambiaron las manos.

Sanguinetti: revitalización, ¿y después?

Que el Partido Colorado necesita revitalizarse no es algo que merezca dos lecturas. Entre el 7% y el 8% que le han dado las últimas encuestas así lo reflejan. Estos números no han contabilizado la reaparición en escena de Sanguinetti. “Por su experiencia, por la buena imagen que mantiene en un sector de la población, probablemente tenga un efecto positivo entre los colorados, que hoy están restringidos a su núcleo más duro”, dice Eduardo Bottinelli, director de Factum. A su criterio, el histórico líder puede restarle votos al Partido Nacional, al Partido de la Gente y, en menor medida, al Independiente. Y si fuera candidato a la Presidencia, por más que él lo ha negado y aunque sus chances sean inexistentes, “estar en un primer lugar le daría aún más fortaleza”.

No es la misma opinión que tienen sus colegas. Para Mariana Pomies, directora de Cifra, si bien el Partido Colorado necesita revitalizarse, no le queda claro para sus intereses “que el primer hecho notorio de Sanguinetti sea un acercamiento a los blancos”. El analista político y docente Jaime Yaffé destacó que su regreso, resultado de que en el viejo lema no surgió una dirección capaz de reencausarlo luego del paso al costado de Pedro Bordaberry, “lejos de resolver la ausencia del liderazgo lo perpetúa y tapa un espacio que no queda disponible para otros”.

Y el politólogo Diego Luján, más allá que señale que el PC estaba en una situación de “acefalía y desmanejo” hoy paliada por esta aparición “y por la posibilidad de que Ernesto Talvi sea precandidato”, esta vuelta al rueda es más un golpe “psicológico y emocional” que un imán para los votos.

Larrañaga: pelear la interna

Diego Luján, del Departamento de Ciencia Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República, considera que lo de Larrañaga fue “una movida inteligente que le permite recuperar protagonismo en la interna del Partido Nacional”. Desde el inicio de este gobierno, Luis Lacalle Pou se ha visto como el principal líder de la oposición. Y esta jugada, a su criterio, lo incomoda porque le “tomó” un caballito de batalla: la inseguridad. “Lo corrió por derecha, introdujo una disonancia en la campaña de Lacalle Pou porque lo muestra negándose a firmar algo con lo que históricamente ha estado de acuerdo. Y permite que la interna blanca se vuelva más competitiva de lo que estaba”.

Con matices, es lo mismo que sostiene Yaffé, doctor en Ciencia Política: “Larrañaga obtuvo un protagonismo que hace tiempo que no se le daba, en un tema además que es muy sensible en la opinión pública”. Bottinelli hace la precisión que esta jugada le permite un posicionamiento en la interna partidaria fuerte, atrayendo votos “de la derecha” para una figura siempre vista más en el medio del arco político, “pero que no necesariamente le brinda réditos afuera” del Partido Nacional.

Mariana Pomies, socióloga, también cree que le puede rendir marcar una postura tan firme en un tema sobre el cual la población tiene la piel sensible. “Sin embargo, tiene que tener cuidado que no se le vuelva un ‘boomerang’ como ocurrió (en 2014) con Bordaberry y la baja de la edad de imputabilidad”.

Sendic: bueno solo para él

La nueva jugada judicial del exvicepresidente genera coincidencia entre los expertos: ningún favor le hace al Frente Amplio. Yaffé y Bottinelli coinciden en que, a nivel personal, si él considera que el procesamiento en su contra por abuso de funciones y peculado no se ajusta a la verdad, es entendible que quiera apelar. “Pero desde el punto de vista político es un error”, sostiene el primero. “Posiblemente Sendic y su entorno no estén evaluando cómo afecta al Frente Amplio la prolongación de este episodio”.

Más allá del implicado, todos pierden, consideran los especialistas. Luján recuerda que la imagen de Sendic está por el piso y que impulsar su candidatura dentro de la 711 se le va a hacer cuesta arriba en el Frente Amplio, donde ya hay voces que le sugieren que desista de su actitud. Pomies aporta otra arista: “la gente ya está cansada de este tema”.

Bottinelli insiste en que el Frente no puede salir sino perjudicado. “La apelación alarga la agonía y provoca que se siga desangrando lentamente. Además, el FA no ha reaccionado bien: no lo castigó y, más allá de presiones, no lo hizo renunciar. Y mientras no reaccione, no se desligue de la situación judicial de Sendic, va a seguir siendo un lastre”.

Zubía: ¿y los votos?

La incorporación del exfiscal al Partido de la Gente genera dos unanimidades: primero, la ausencia de sorpresa en la elección de su destino político por parte de Zubía; y segundo, la total incógnita sobre qué le pueda aportar a este novel lema la presencia de una figura cuyo caudal electoral es completamente desconocido.

“Esta es una incorporación más a un partido que busca crecer trayendo para sí a gente de relevancia. En este tipo de casos, importa que la persona sea visible y que sea experto en el tema. Al menos, Zubía es alguien que ha hablado mucho (sobre la inseguridad) y que tiene trayectoria y camino hecho. Es una persona muy tajante en sus afirmaciones, lo que despierta amores y odios. No sabemos si aporta mucho a nivel electoral, ¡nunca medimos su imagen!”, afirma Pomies, de Cifra.

Zubía, cultor de la mano dura ante la delincuencia, no tiene votos y sí perfil alto, resume Luján. Para este experto, su llegada a la agrupación liderada por Edgardo Novick, es algo así como llover sobre mojado un partido en el que, con la asesoría del grupo del exalcalde neoyorquino Rudolph Giuliani y del experto en seguridad Robert Parrado, ya ha machacado mucho en el tema. “Afianza una parte que ya en su propuesta está fuerte, es un terreno que ya tienen muy trillado”.

Bottinell piensa que la llegada de Zubía aporta movimiento a un partido que, luego de su creación a fines de 2016, estaba “bastante quieto” y que “no ha marcado agenda”. Sin embargo, minimiza su impacto en base a que duda qué tan conocido sea el exfiscal a nivel popular y que, nuevamente, refuerza el énfasis en la lucha contra la inseguridad en un partido que “es bastante monotemático” en torno a ello.

(Producción: Anaclara Trengone)