La historia del "Betito", el rey de La Piedra y del Cerro Norte

Por: Leonel García

Actualidad

20/11/2017 13:32

La historia del "Betito", el rey de La Piedra y del Cerro Norte

CAPTURA TELENOCHE

Liberado en marzo del Penal de Libertad, estuvo dos días preso por un episodio en el que no se pudo probar que tuviera participación.

La vez que cayó Luis Alberto Suárez Correa, el “Betito”, el 22 de enero de 2006, antes de su larga estadía en el Penal de Libertad, lo hizo haciendo ruido. Mucho ruido, tal su estilo. Fue planeando un robo y luego de protagonizar un accidente fatal, de resistirse a los tiros a la Policía, aún herido, y de un operativo de gran magnitud rodeando al Hospital de Canelones, ante el temor –justificado- de que sus cómplices quisieran rescatarlo.

Y sería su estadía en Libertad la que terminó cimentando su poder. Está libre desde el 25 de marzo, salvo por 48 horas, entre el viernes 17 y el domingo 19 de noviembre, en las que quedó detenido por un confuso episodio -que incluyó un tiroteo y fuga de la policía en un auto robado- en el cual no se probó su participación.

El Betito, que por enero de 2006 entonces tenía 22 años, ya había comenzado a cimentar su leyenda en el ambiente delictivo. Su legajo como menor incluía innumerables entradas. Y poco después de haber cumplido los 18 años ya había sido procesado por hurto y tráfico de estupefacientes. En 2002 se había escapado de la Cárcel de Paysandú, donde estaba recluido por tenencia de drogas. Había formado una banda a la que llamaba “Los profesionales”, dedicado al robo de estaciones de servicio, supermercados y locales comerciales. Era el más joven y era el que estaba al frente. Era uno de los diez delincuentes más buscados y peligrosos del país.

Pero ese día, el vehículo en el que viajaba a toda velocidad, con toda la intención de dar un golpe en Montevideo, chocó de frente con la camioneta de un productor rural a la altura del kilómetro 18 de la ruta 48, por el “Paraje Colorado”, cerca de Las Piedras. El productor, Juan Murchio, murió por el impacto. Lo mismo pasó con los tres “profesionales” que viajaban con el Betito. Solo él sobrevivió de cinco personas. Como pudo se libró de los hierros destrozados y corrió, también como pudo, a un descampado cercano.

Aún herido, se resistió a tiros con la Policía que llegó al lugar alertada por un conductor que atestiguó el choque. Recién cuando supo que estaba perdido, se entregó. En el auto, además, había un revólver calibre 38 y otro 45, así como una pistola de 9 milímetros y dinero. Fue derivado al hospital de Canelones. La crónica de La República indicó entonces que luego de una llamada anónima se montó un operativo de seguridad ante la eventualidad de que un grupo comando quisiera rescatarlo. Incluso publicó que su madre y su pareja eran parte de esa misión.

La familia siempre ha sido un “sostén” del Betito. Tres hermanos suyos fueron procesados con prisión en diciembre de 2016 por el secuestro y homicidio de Claudia Annabel Silvera. Ella, la viuda de un exbarrabrava de Peñarol llamado Wellington Rodríguez, asesinado en 2015, apareció muerta y calcinada en su auto en Tres Ombúes. Había sido secuestrada de su casa, en Sayago.

Durante los once años que pasó en Libertad se acrecentó la fama del Betito. Fuentes policiales dijeron a ECOS que ahí aprendió, en la cárcel de máxima seguridad del país, con narcos extranjeros, experientes y pesados, todo el know-how del negocio. Desde “La Piedra”, el sector de máxima seguridad de Libertad, lideraba su banda, que buscaba tener el control del tráfico en el Cerro Norte. De las tres veces que estando ahí fue procesado, dos fueron por narcotráfico; la última, en 2014, fue por incendiar su celda.

Y si bien se sospecha (o, mejor, se asegura) que tiene varios homicidios sobre el lomo, nunca fue procesado por esta causa. Su nombre ha sonado en varias de las víctimas que ha dejado la guerra de narcos en Cerro Norte, Casavalle o Marconi.

“Es un tipo arrogante, de trato espantoso, de esos que creen que se llevan el mundo por adelante”, le dijo a ECOS un funcionario policial que lo conoció y lo trató en Libertad. “Y los otros delincuentes le tenían terror. No tanto por lo que él les hacía sino por lo que les podía mandar hacer”. Y lo que les podía mandar a hacer era simple: matarlos, ante una sospecha.

En 2012, el juez especializado en Crimen Organizado, Néstor Valetti, dijo en una conferencia sobre Narcotráfico y Sociedad en la Universidad de Palermo de Argentina, que el Betito era “el delincuente más peligroso", que pese a estar preso en una zona de máxima seguridad controlaba un “peligroso grupo de sicarios conformado por medio centenar de hombres" y que tenía contactos con el temible “Primero Comando da Capital”, de San Pablo, Brasil.

Dicen que la muerte del “Rambo” –Nelson Peña Otero-, un peso pesado acribillado a tiros en Libertad en 2011, fue realizado por Alejandro Rodríguez de Armas pero decidida por el Betito. “Betito lo amenazó (a De Armas) a que lo mataba a él (Rambo) o él mandaba matar a su familia”.

Cuando se supo que el Betito iba a quedar libre –lo que ocurrió el 25 de marzo de este año-, logrando reducir su pena por distintas trabajos en la cárcel y pese al malestar del Ministerio del Interior, varios delincuentes de esos escurridizos al máximo cometieron torpezas varias para que la Policía los capture y encierre. El motivo, según las fuentes, es que estaban en la mira de Suárez Correa y ya no consideraban a las calles no eran seguras para ellos.

"Hay información maliciosa", dice el fiscal



La liberación el domingo de Luis Alberto Suárez, el "Betito", por no hallarse pruebas para incriminarlo en un tiroteo con la Policía y fuga en un vehículo robado el viernes, causó sorpresa en la gente y malestar en el Ministerio del Interior.

Sin embargo, el fiscal que atendió en el caso, Diego Pérez, le dijo a ECOS que hubo "información maliciosa" proporcionada "de una mala fe realmente". Según el letrado, Suárez fue detenido en la zona en la que el vehículo fue abandonado. Además, no hay elementos que haya probado que haya estado en el coche, reportado como robado, y que haya estado en el tiroteo con efectivos policiales que le dieron la voz de alto.

"Si hay alguien que pueda afirmar que haya estado en el vehículo me gustaría hablar con él. Lo recibiría con los brazos abiertos en la fiscalía", ironizó Pérez, quien también estaba molesto con la información divulgada.

Según expresó, de haber tenido pruebas de que participó del incidente, habría pedido la prisión preventiva. Al no haberlas y vender el domingo de mañana el plazo constitucional para permanecer detenido, la jueza Patricia Rodríguez determinó su liberación.

"¿Qué se esperaba? ¿Que procesara una persona por los antecedentes que tiene?", se preguntó el fiscal Pérez. El magistrado está buscando más elementos -como pericias vehiculares y de balística- para poder citarlo a una nueva audiencia.

Según publicó el portal del Poder Judicial, al ser interrogado el Betito aseguró que no había participado de esos hechos y también dijo que desde que dejó la cárcel trabaja en una empresa arrocera.

"Al finalizar la audiencia la Fiscalía se disculpó porque pese a efectuarse las coordinaciones correspondientes, no se logró el concurso de las personas para formar la línea de reconocimiento", agregó el texto del Poder Judicial.