Senadora Suárez: "Voy a impulsar acciones afirmativas para los trans"

Por: Leonel García
Publicado: 4/10/2017 08:55
Senadora Suárez: "Voy a impulsar acciones afirmativas para los trans"
YOUTUBE - Espacio 1001
Michelle Suárez.

El próximo martes Uruguay tendrá por primera vez a una legisladora trans, algo de lo que la protagonista no conoce antecedentes en el mundo.

El martes 10 de octubre, la abogada Michelle Suárez jurará como senadora. Es la primera vez que una persona trans asumirá un escaño parlamentario en Uruguay. Es más: ni ella ni el actual director nacional de Promoción Sociocultural del Mides, Federico Graña, compañero de militancia LGBTI, recuerdan otro caso como el suyo en los poderes legislativos de la región y del mundo.

Nacida en 1983, residente en Salinas, Canelones, dice que tuvo una niñez feliz y una adolescencia dura, sobre todo a partir de asumirse como mujer, a los 15 años. En la Facultad de Derecho, de la que egresó en 2010, un profesor –de Derechos Humanos, tan luego- la invitó a retirase de sus clases, tras decirle que no iba a corregirle los trabajos. Salió adelante, fue protagonista de la ley de matrimonio igualitario y ahora se sentará en el Parlamento.

El dolor por perder a su madre, que siempre la aceptó como era, fue lo que la impulsó al activismo, trampolín luego a la política. Y ella sabe qué le diría si la viera, desde el martes 10, en los augustos salones del Poder Legislativa, asumiendo como suplente de Marcos Carámbula en el Partido Comunista.

- ¿Cuál es el primer recuerdo que tiene del Poder Legislativo?

- El primero es bastante fresco, de 2013, cuando estuvimos en las barras. En ese momento yo era parte de la sociedad civil. Fue cuando se votó el proyecto de ley del matrimonio igualitario, del cual fui autora. Claro que fui ahí de chica, pero lo primero que se me viene a la mente fue eso, porque fue un momento determinante tanto para el país como para mí, porque estaba unido a momentos personales muy profundos. Yo llegué al activismo, a elaborar ese proyecto, en un momento de mi vida en el que estaba emocionalmente muy lastimada. Es que había fallecido mi madre, Nair, y estaba buscando una manera de canalizar productivamente un dolor que me ahogaba. La razón que me llevó al activismo tiene que ver con mi dolor. Comencé a trabajar en este proyecto en marzo de 2010; mi madre había fallecido el 20 de noviembre de 2009.

- Eso sumado a las dificultades en la época liceal y de Facultad.

- Todos los dolores te marcan. Pero ese fue definitorio, absolutamente. Yo me dediqué a cuidar a mi madre durante los 11 años que estuvo enferma, de los 15 a los 26. De alguna manera, en algún lugar, tenía que depositar ese amor que tenía en alguien. Cuando su madre murió, mi amor se lo di al colectivo (LGBTI).

- ¿Cómo tomó su madre su identidad?

- Muy bien. Mi madre siempre lo tomó bien. Creo que mi madre siempre supo que mi sentir era femenino. Por eso mi infancia fue tan feliz. Obviamente que los padres, por más que nos quieran, nos pueden proteger solo en ciertas etapas. En otras, aunque no les guste, nuestros padres deben soportar ver a sus hijos sufrir.

- Y usted sufrió.

- A partir de mi adolescencia, sí. Mi madre lo primero que me preguntó es si estaba segura de asumir mi verdadera identidad. Le dije que sí. “Sabés que a paritr de ahora yo ya no te puedo proteger”. Y fue así. Yo me planto ante el mundo con mi identidad femenina, con este nombre, a los 15. Y fue ahí cuando mi madre enfermó.

- La muerte de su madre la llevó al activismo, ¿y qué la impulsó a la política?

- De 2010 en adelante, estimaba que lo mejor para hablar con diversos operadores políticos era que yo me mantuviera en un lugar independiente, en un lugar técnico, como letrada. Muchos de mis compañeros sí venían de militancias históricas y tal vez eso podía desarrollar algún tipo de prejuicios. Pero cuando llegó el año preelectoral, eso que me resultaba cómodo comenzó a resultarme incómodo. Además, observaba que en muchos países, cuando cambian los vientos políticos, muchas normas que consagran derechos son revisadas. A veces derogadas y otras modificadas.

- Su opción por el Frente Amplio parecía claro. Hizo bandera con varias de esas causas. ¿Pero por qué el Partido Comunista? Su vínculo histórico con los homosexuales nunca fue el mejor.

- En primer lugar, por eso, porque tal vez no fue el más tolerante. La historia la construyen las personas que estuvieron en esos lugares. Yo creo en el derecho y en el Estado de Derecho. Y en una época, los integrantes del Poder Judicial vieron ante sus ojos las violaciones a los derechos humanos durante un gobierno de facto, se atornillaron a sus asientos y no alzaron la voz. Sin embargo hoy eso cambió. Obviamente, las personas hacen a las instituciones. Pero más allá de eso, hay elementos coyunturales. Como dijo alguien: yo me casé con el único que me lo pidió. ¡Y en mi caso fue igual! Muchos coquetearon, pero el que me trajo el anillo fue el Partido Comunista.

- ¿Y quiénes más coquetearon?

- Noooo, para qué. No miremos al pasado.

- A partir de ahora, ¿cuál cree que será su impronta en el Senado?

- Mi gran intención, en primer lugar, es poder desde el Senado debatir e impulsar el proyecto del cual soy coautora que es el de la Ley Integral Trans. Esa es mi primera intención, que ya fue presentado en Comisión de Población y luego irá al Plenario.

- ¿Y más allá de eso? Desde la militancia, se dice que la población trans es el sector más vulnerable de todos.

- Una de las cosas más interesantes de conseguir es una visibilización, pero también una norma de acción afirmativa, algo que en Uruguay es muy incipiente, recién se empieza a caminar. El único antecedente es la acción afirmativa para la afrodescendencia. Se están buscando crear herramientas legales para que esa vulnerabilidad histórica de la población trans, en los accesos igualitarios y la protección de sus derechos, se pueda sortear con medidas específicas. Y creo que es un camino sumamente interesante y muy esperanzador.

- Llegó al Parlamento. Su madre, ¿qué diría hoy?

- (Piensa) Seguramente lo que siempre me decía… mi madre tenía más confianza en mí que yo misma. Y veía cosas en mí que quizá ni yo podía ver. Seguramente me diría lo mismo que cuando aprobaba los exámenes, o abordaba algo académico o profesional: “Yo siempre supe que tus sueños se iban a hacer realidad”.