Peón denunció "pésimas" condiciones laborales ante Parlamento y MTSS

Actualidad

29/09/2017 19:51

Peón denunció "pésimas" condiciones laborales ante Parlamento y MTSS

ECOS

Por primera vez, a sus 53 años, el peón salteño Hugo Leites pisó Montevideo. Estuvo acompañado por su abogado y por el Pit-Cnt.

“Bien, bien. Acá estamos firmes”. Así respondía Hugo Leites, poco antes de las 16 horas de este viernes, luego de reunirse con Gerardo Rey, inspector general de Trabajo, y Ariel Ferrari, director de coordinación en el Interior del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS). Fue la última escala de un día largo antes de volver a Salto. Era la primera vez que Leites pisaba Montevideo en sus 53 años de vida. Y lo hizo denunciando ante el Parlamento y el MTSS golpes y amenazas sufridas a manos de su ex capataz y su ex patrón en la estancia Flor de Ceibo, en Salto, además de relatar las precarias condiciones laborales en las que trabajaba.

“Fui tratado muy bien, sin palabras. No tengo palabras para agradecer”, le dijo Leites a ECOS, al referirse a la recepción en la Comisión de Legislación del Trabajo de la Cámara de Diputados, en la mañana, la del MTSS y la del PIT-CNT, que lo acompañó en todo su periplo montevideano.

Ante los diputados, Leites reiteró su versión de los hechos. Reclamando el pago de horas extras –según su relato, trabajaba entre 13 y 14 horas diarias y no ocho- comenzó una discusión (hay una reconstrucción pedida por la Justicia para ver cómo empezó) que derivó en una agresión del capataz. “Yo fui agredido, sí. Pero respondí, ¡cómo no! Atiné a defenderme porque si no el hombre me mataba tipo víbora”, le diría más tarde a ECOS. Luego, afirmó, fue amenazado por el estanciero.

Sin embargo, tanto en el Parlamento como ante las autoridades del MTSS, Leites puso énfasis en las precarias situaciones laborales en las que vivía y trabajaba. “Un perro tenía mejores condiciones”, dijo, según le comentó a ECOS el diputado Luis Puig, integrante de esa comisión.

En el galpón donde pernoctaba tuvo que aportar él un colchón y un acolchado porque lo que le brindaban era un desastre. “Ni siquiera pueden vivir ahí los animales”, indicó.

Leites había trabajado en esa misma estancia a sus 17 años. En ese momento, según relató a ECOS, había “otra patronal” y las condiciones eran muy distintas. “Fui puestero, tenía ganado y personal a cargo. Y había un excelente patrón: había horarios para trabajar y horarios para dejar”. Más de treinta años después, el pasado 31 de diciembre, volvió al mismo lugar. Pero todo fue muy distinto.

“Las condiciones de trabajo eran pésimas, pésimas”, enfatizó a este portal.

“Comíamos un sancocho: un pedazo de carne, una papa partida al medio, fideos y agua. Cuando recién entré, en los primeros dos meses se comía más o menos bien. Pero luego empeoró. Y los horarios siempre fueron tremendos. En verano se trabajaba de sol a sol, a las cinco y poquito estábamos arriba, hasta doce menos cuarto o a veces pasando las doce. Y a las dos arrancábamos de nuevo”.

Ya hubo una inspección del MTSS en la estancia. Según dijo el ministro Ernesto Murro a este medio, esta tenía condiciones de trabajo "inadecuadas" y exhibía numerosas "irregularidades" en materia laboral.

El detonante de la golpiza, según reiteró, fue el reclamo sobre las horas extras. “Ya estoy cansado de tanto reclamo”, dice que le dijo el capataz antes de golpearlo.

De acuerdo con su abogado, Gabriel Cartagena, que también lo acompañó en toda la jornada, se reclama el pago de 1.200 horas extras impagas. Gerardo Rey, inspector general de Trabajo, le dijo a ECOS que para el 9 de octubre se fijó en Salto una audiencia por este tema.

El PIT-CNT, que debió cancelar la reunión que tenía fijada con Leites en su sede, presentará una denuncia penal por este caso, según le dijo a este portal Fabio Riverón, integrante del Secretariado Ejecutivo de la central sindical.
Leites aseguró a los legisladores que decidió denunciar el hecho “por todos los trabajadores” que sufren malos tratos “al reclamar lo que es suyo”.

En la Comisión, Leites sostuvo que, tal vez, le será muy difícil volver a encontrar trabajo en el medio rural luego de haber denunciado a un
estanciero. De todas formas, añadió, no se arrepiente.

“Yo trabajé en la construcción y además tengo otras habilidades, cosas que yo hago por mi cuenta. Por ese lado no voy a tener problema”, le dio Leites –sonriente y con visibles muestras de cansancio- a ECOS, minutos antes de emprender la vuelta a Salto.