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Actualidad

21/06/2017 18:27

"Es probable que tres o cuatro militantes emprendieran otro camino"

Por: Fabian Cambiaso

Mujica defendió su honestidad, negó vínculos entre el MLN y las polibandas y dijo que no se amparará en sus fueros si la Justicia lo llama.

"Es probable que tres o cuatro militantes emprendieran otro camino"

PL

En el tramo final de la dictadura y luego de interminables reuniones en el patio del Penal de Libertad, los tupamaros se juramentaron que luego de la dictadura “militarían en la legalidad sin cartas en la manga”.

La directiva la dio el líder histórico del movimiento, Raúl Sendic Antonaccio. La mayoría de los militantes acompañaron dicha línea, pero unos cuantos expresaron sus dudas y su desconfianza ante el nuevo camino.

“Están locos, nos van a matar a todos”, dijeron. El cambio de rumbo no fue sencillo, y mucho menos alinear a los casi 1000 integrantes que el grupo tenía en ese momento.

Así lo expresó el ex presidente José Mujica en el Senado, en el marco del debate sobre la creación de una comisión parlamentaria para investigar los presuntos vínculos entre el Movimiento de Liberación Nacional y las actividades delictivas de las “polibandas”.

“Fue un camino difícil de sostener”, admitió el ex mandatario. “Había permanentes dudas", expresó.

En ese marco admitió, a título personal, que algunos ex integrantes del movimiento pudiesen haber estado vinculados a hechos delictivos. “Es muy probable que tres o cuatro militantes, fuera de nuestra disciplina, emprendieran otro camino”, señaló y dijo desconocer si fue como parte de “otro proyecto político” o directamente como delincuentes.

“Un día, alguien perdió la cédula de identidad en un robo y se incendió la pradera. Ahí nos dimos cuenta que algo pasaba”, aseguró.

De todas formas, afirmó no tener pruebas. “Hoy, son todas hipótesis”.

En contra de su costumbre, Mujica leyó su exposición, escrita a mano y con letras grandes, en una veintena de hojas de cuaderno.

Negó enfáticamente que el MLN usara a estas bandas para financiarse en democracia: “Con un aparato represivo de la dictadura que quedó incólumne y a la vista, con ministro de Defensa incluido”, ironizó.

El expresidente dijo esperar que el tema se termine dilucidando en la Justicia, y se mostró dispuesto a colaborar. “No soy un cobarde, y no me voy a amparar en mis fueros”, aseguró.

Dolores que no se arreglan

José Mujica levantó el tono para defender, acto seguido, su integridad y honestidad personal. Aseguró que la chacra en la que vive, en Rincón del Cerro, le costó US$ 15 mil y está a nombre de su esposa, la senadora Lucía Topolansky. La adquirieron entregando en mano US$ 9 mil.

El resto, lo pagaron en cuotas, completándolo luego de año de comer “remolacha con huevo”, y por quince años haciendo feria. "Íbamos en una motito con un carro, que todavía guardamos como símbolo”, recordó.

“A nuestro rancho le cambiamos el techo recién en 2005. Se llovía como afuera. Por lo menos nos tienen que reconocer que, en materia de cobertura, éramos unos fenómenos”, ironizó.

Se refería a las denuncias que lo ubican como el que “gestionaba” el botín de US$ 20 millones que, supuestamente, lograron las “polibandas”.

Mujica aseguró que al MLN la Radio Panamericana “se la tiraron por cabeza” sus propietarios, vinculados al diario El País. “Era inviable, un clavo remachado”, aseguró.

Los fondos para comprarla surgieron a partir de gestiones de un integrante del movimiento que recorrió Europa pidiendo donaciones a los “restos de la diáspora” tupamara.

La onda, destinada a servir como portavoz del sector, fue clausurada luego de los “sucesos del Filtro” en 1994. Allí, dijo Mujica, hubo que “apechugar” para pagar los despidos de sus funcionarios.

El MLN no pudo afrontar la devolución de un préstamo de US$ 50 mil que gestionó para eso, y Mujica terminó perdiendo la casa en la que había nacido, y en la que había vivido y fallecido su madre. “Hay dolores que no se arreglan con palabras”, dijo en voz muy baja. A su lado, Topolansky lo escuchaba emocionada.

Finalizó su discurso revindicando su estilo de vida. Aseguró que su esposa y él tienen cada uno un ingreso de $56 mil por su labor como senadores. El resto se lo queda su sector, el MPP. “No somos pobres, somos sobrios. Vivimos como pensamos y para lo que pensamos”, concluyó.

Adelantó que a fin de año la escuela de oficios de rurales que financia pasará a a la órbita de la Universidad del Trabajo del Uruguay o a la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República.

También señaló que, cuando su esposa y él mueran, la chacra en la que viven irá para alguna institución educativa. “Hay que estar preparados para el viaje”, sentenció.