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Actualidad

25/04/2017 06:19

Dueño del Coffee Shop, hoy: "Tengo un buen abogado"

Por: Joaquín Silva

El Coffee Shop de Pocitos funciona a tope en pleno mediodía de un lunes, porque sus clientes son "amigos". Jim Delalla aún está enojado.

Dueño del Coffee Shop, hoy: "Tengo un buen abogado"
Las dos de la tarde es una pésima hora para este café. Pésima porque sus dos propietarios y un ayudante –todo el personal del local– no dan abasto, y se reparten como pueden el trabajo: se mueven de un lado para el otro del mostrador, arman un plato detrás de otro, y sirven a los clientes, la mayoría extranjeros, que aguardan su comida.

“Permiso”, dice Janine Boivin, y con una bandeja repleta de platos de tartas de verdura, muffins de chocolate, café y varios refrescos, se abre paso entre la fila de los futuros comensales que miran atentos las pizarras del mostrador.

“¿Cómo se llama este lugar?”, le pregunta en un forzado portuñol un brasileño, para buscar referencias en su celular. “Coffee Shop”, responde ella al pasar, sin detenerse.

Janine es una de las propietarias que hace poco más de dos semanas debió responder y hacer frente, junto a su socio, a toda clase de presiones y referencias despectivas hacia su café por parte de personas, colectivos, organizaciones, y hasta del propio gobierno. La razón es conocida: la frase "No dogs or mexicans allowed!" –No se permiten perros ni mexicanos– escrita en su pizarra de la entrada y capturada en Twitter el sábado 8 de abril por el decano de la Facultad de Ciencias Económicas, Rodrigo Arim.

“Imposible hablar a esta hora, es el almuerzo ¿no ve?”, responde Janine al periodista, y señala a los más de 15 clientes sentados en las mesas de adentro y afuera que, sin embargo, no parecen impacientes. Un sujeto lee un libro, otro un diario, tres parejas conversan amenamente, otros revisan su celular.

Ante la insistencia de conversar aunque sea sólo cinco minutos para que se pusiera en palabras lo que se ve con los ojos –la clientela no parece haberse resentido tras el escándalo mediático y los cedulones del Estado–, desde el fondo de la cocina Jim Delalla invita a sentarse.

Las condiciones: apagar el grabador y explicar con absoluta precisión qué se quiere averiguar. “Ya no hay una historia que contar aquí”, dice con severidad y en inglés el "propietario norteamericano" que incurrió en "discriminación pura", según el tuit del decano de la Udelar.

Su molestia es evidente, particularmente “con los celulares”, dispositivos mayormente responsables de la propagación de la foto de su cartel, dice. También con los comentarios que partieron de la base de una “mala interpretación”.

“Yo no necesito celular –señala con desprecio hacia el móvil que está sobre la mesa–. Me comunico personalmente con la gente, especialmente con mis clientes, con los que trato todos los días, todo el día”.

Los mismos clientes que “no disminuyeron”, que tienen fidelidad con el local; “que son mis amigos”, dice.

Frase

La famosa frase, o la frase que los hizo “famosos”, no fue un chiste. “¡No lo fue!”, exclama, deteniéndose en todas las sílabas.

Fue una cita, ya se sabe, de una película del director estadounidense Quentin Tarantino. “Es como si hubiéramos citado a Picasso; sería exactamente lo mismo”.

Lo concreto es que esa cita les valió un cedulón de la Intendencia de Montevideo para que se presentaran el pasado 18 de abril amparándose en la ley 17.817, que penaliza el racismo, la xenofobia y la discriminación; un acta de intimación del Ministerio de Trabajo, obligando a los propietarios a presentar el reglamento interno que rige en el local, con el objeto de determinar si se sigue una absoluta política contra todo tipo de discriminación; y una queja formal del embajador mexicano, Rodrigo Arroyo.

“Prefiero no hablar del tema”, responde Jim a todo eso, aunque se permite informar: “Tengo un buen abogado”.

Pero hay algunos puntos sobre los que está seguro. "El gobierno exageró", y de esto no tiene la menor duda; "mucha gente dijo cosas malas”, en alusión a la catarata de insultos y comentarios negativos que recibió hasta hace pocos días por las redes sociales; y que a la gente de esta sociedad “le hace falta ser más considerada”. Que en su café no se discrimina a nadie es algo que ha repetido un millar de veces.

“No puedes depender de tus ojos cuando tu imaginación está fuera de control”. Esa frase sobresalía este lunes en el pizarrón, aunque escrita en inglés. Como el otro caso, se trata de una cita del mundo del arte, también es de un autor estadounidense, y su evocación tampoco es un chiste. Es del escritor Mark Twain.