Dueño del Coffee Shop: "espero que la gente recobre la razón"

Por: Leonel García
Publicado: 10/04/2017 12:12
Dueño del Coffee Shop: "espero que la gente recobre la razón"
ECOS
La polémica frase ya no está más.

El dueño del bar con la frase "No dogs or mexicans allowed!" no puede creer que un "chiste" haya generado cedulones y protestas formales.

Faltan minutos para las diez de la mañana. El mozo acomoda las mesas de Coffee Shop, en Bulevar España y Franzini, el bar que estuvo en boca y tuits de todos, entre indignados e indignados por estos indignados, durante el fin de semana. Una muchacha acomoda el mostrador, por delante del cartel que promociona quesadillas y burritos a 230 pesos, delicias de la gastronomía rápida tex-mex. El lugar no abre sábados y domingos, por lo que este lunes se enfrenta por primera vez al veredicto de la clientela.

Una mujer de pelo corto, con mucha pinta de ser de la zona, de Pocitos, saluda al dueño del local, Jim Delalla. En inglés le dice que le encanta el lugar, que le gusta el sentido del humor y la atmósfera del café, y hasta le pide perdón “en nombre del Uruguay”. Delalla –neoyorquino, pelo negro entrecano, flaco, alto, remera negra, bermuda jean negra, mocasines y bastante alejado del arquetipo del “ugly american” que muchos le endilgaron- sonríe y agradece.

Afuera, por Bulevar España, el pizarrón que anuncia el menú ya no tiene la frase escrita en tiza de la discordia: “No dogs or mexicans allowed!” (No se permiten perros ni mexicanos). Una frase en inglés muy frecuente en las cantinas del sur de Estados Unidos a fines del siglo XIX y principios del XX (en algunos casos se añadía a los “not allowed” a los “negroes”) y que hoy remite a la película de 2015 “Los ocho más odiados”. Un chiste, dice el dueño. Un chiste que no se entendió y del que se arrepiente, que incluyó un cedulón municipal, una protesta formal de la Embajada de México y algo así como un linchamiento 2.0.

“Lo de esta mujer es la opinión mayoritaria de la gente a pesar de la difusión fuera de contexto de la frase, por Internet. Eso le dio a la gente la impresión de que discriminamos. Y eso no está solo muy lejos de la realidad, ¡está fuera del sentido común!”, afirma Delalla, sentado en una de las mesas exteriores.

Antes se había hecho una serie de preguntas retóricas, las mismas que se formularon muchos que no se plegaron al linchamiento: ¿qué sentido tendría poner una frase en inglés en Uruguay?, ¿qué sentido tiene discriminar a los mexicanos, cuando estos están muy lejos de tener una fuerte presencia en el país? “Voy a poner un chiste distinto la próxima esta vez. Decir que soy xenófobo y racista es muy serio”.

En el Coffee Shopp, cuenta, se coloca una frase distinta, en tono humorístico, todas las semanas en el pizarrón que está en el exterior. Esto no había llamado la atención hasta el sábado 8. El decano de la Facultad de Economía, Rodrigo Arim, tuiteó la foto del cartel hablando de “discriminación pura” y señalando que “el propietario es norteamericano”. De inmediato, la bola comenzó a correr.

La Intendencia de Montevideo, según señaló también en Twitter su directora de Desarrollo Social, Fabiana Goyeneche, ante una consulta del periodista Gerardo Sotelo, intimó mediante cedulón al lugar por la ley 17.817 (contra el racismo, la xenofobia y la discriminación) y elevó el caso la Defensoría del Vecino y al Instituto Nacional de Derechos Humanos. El embajador mexicano en Uruguay, Francisco Arroyo, le dijo a Subrayado que a primera hora de este lunes elevaría una queja formal. Las disculpas que el local puso en su cuenta de Facebook morigeraron en algo la arremetida.

Mucha gente, que sí reconoció la frase en discordia y su tono, comenzó a su vez a polemizar –en algunos casos, en términos bastante insultantes- con los originalmente indignados.

“La gente está haciendo lo que me acusan: desparramar odio”, afirma Delalla. Habla tranquilo pero pide que no le saquen fotos. Llegó a Uruguay en 2007 y abrió el Coffee Shop en 2011. Nunca había tenido un problema, afirma. Jamás discriminó a nadie por razón alguna, añade, en el tono de “no puedo creer que tengo que andar aclarando esto”. “Y a los perros todos los días les dejo un bowl de agua en la calle, justo debajo del cartel… honestamente, esta clase de histeria no es lógica, no es razonable”.

Según el empresario, la mayoría de los emails y posteos negativos vienen de gente que no solo no es cliente sino que no vive en el país. “Yo lo puedo entender. Los mexicanos que viven en Estados Unidos tienen un serio problema, ¡pero este no es un ejemplo! ¡No se puede transferir esa situación a una cita de una película de Tarantino escrita a tiza en un pizarrón! ¡La gente tiene que tomar esas cosas con un poco de humor!”.

- Con todo lo que se ha dicho (cedulón, protesta del embajador), ¿piensa contactar a algún abogado?

- No, espero simplemente que la gente recobre la razón.

- ¿Piensa que el hecho que usted sea de Estados Unidos tiene algo que ver? ¿Si hubiera sido uruguayo sería distinto?

- Sí. Lamentablemente pusieron eso también en la mira. La gente debe pensar que soy un fan de Donald Trump y no es así, o que soy racista, o que estoy en contra de los mexicanos, ¡nada es verdad!

- ¿Se arrepiente del chiste?

- Sí, seguro… Si lo hago un chiste de abogados y le duele al hijo de un abogado, yo pido disculpas. Pero me arrepiento porque generó sentimientos equivocados, ¡la discriminación no es real! Pero queremos seguir ese camino e invitamos a la gente a debatir. O que no debata nada y se venga a tomar un café.

- Por el contrario, ¿cree que esto termine redundando en más clientes?

- I hope (se permite sonreír).