Álvaro Vázquez: "Son los laboratorios los que ponen los precios" altos

Por: César Bianchi

Actualidad

14/03/2017 13:52

Álvaro Vázquez: "Son los laboratorios los que ponen los precios" altos

ECOS

El oncólogo, hijo del presidente de la República, habló del cáncer en Uruguay, su pasaje por la secta de Antelo y la relación con su padre.

Álvaro Vázquez Delgado tiene 51 años y es un reconocido oncólogo, teólogo y administrador de salud con tres posgrados en su curriculum. Es, además, el hijo mayor del presidente de la República y además es su colega, si bien Tabaré Vázquez se especializó en radioterapia y él en tratamiento oncológico con drogas. Comparte con él su visión sobre el aborto y algunas opiniones políticas, pero es manya, a diferencia del más connotado hincha de Progreso de La Teja. Y es el único de los hijos del mandatario que no le siguió el tren con la pesca.

Vázquez Delgado concedió una entrevista a ECOS para explicar por qué Uruguay tiene una alta incidencia del cáncer, cuáles son los factores de riesgo y cuán completa es la infraestructura para tratar el cáncer en el país. Además culpó a los laboratorios por el precio de los medicamentos de alto costo y se animó a hablar del aborto, la política antitabaco que emprendió su padre y recordó el "traumático" pasaje por la Comunidad Jerusalén en los años 90.

-Uruguay es el país de América Latina con mayor incidencia de cáncer y el séptimo a nivel mundial. ¿Por qué?

-En primer lugar, lo tenemos bien medido. Quizás, otros países del mundo no lo miden tan bien como nosotros. Por el registro de la Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer podemos saber de qué se enferman y de qué se mueren los enfermos de cáncer en todo el Uruguay. Eso no quita que tengamos una incidencia del cáncer altísima en tasas. Estamos entre los de tasa más alta entre los países bien medidos con cerca de 350 por 100.000 en hombres y cerca de 220 casos por 100.000 mujeres. Somos una población pequeña, que no se cruza con otras poblaciones al reproducirse y eso marca lo genético.

-¿Cuáles son los tipos de cáncer que más prevalecen en el país?

-En las mujeres, como en la mayoría del mundo, el cáncer de mama es por lejos el primero. El cáncer de colon y recto es el segundo. El cáncer de cuello de útero es el tercero. Son tres tumores que se pueden prevenir. El cáncer de mama se puede prevenir diagnosticándolo a tiempo con la mamografía, el cáncer de colon se puede prevenir también por la alimentación y se puede diagnosticar tempranamente, y el cáncer de cuello de útero ni que hablar con la utilización del papanicolau, la vacuna para el HPV y el uso de preservativos. En los hombres: el cáncer de próstata es el primero. Hace 10 años el perfil era el cáncer de pulmón, pero ya no. Esto se debe a que en Uruguay vivimos más. Cuánto más se vive, más probabilidades de tener cáncer de próstata. El cáncer pulmón está en segundo lugar, y cáncer de colon y recto está en tercer lugar.

-¿Cuáles son los principales factores de riesgo para contraer cáncer?

-El estilo de vida que tenemos en Uruguay es muy parecido al de los países que tienen mayor incidencia de cáncer. ¿Cuáles son? Los ganaderos: Estados Unidos, Canadá, países de Europa, Australia, Nueva Zelanda. Nos alimentamos mucho de lo que viene de la ganadería, sobre todo vacuna, con lo cual el componente graso que tiene nuestra alimentación seguramente está en la matriz de los tumores que tenemos. Todas las poblaciones del mundo se enferman y se mueren de acuerdo a la forma cómo viven. Por eso en África mucha gente muere de hambre, porque no tienen qué comer, lo mismo en Haití. Dentro de lo alimenticio lo riesgoso son las grasas. Los agrotóxicos entran de forma muy fuerte en la interacción para desarrollar algunos tumores.
El componente graso de nuestra alimentación está en la matriz de los tumores que tenemos. Todas las poblaciones se enferman y se mueren de acuerdo a la forma cómo viven

-¿La prevención y los tratamientos realmente pueden bajar el índice de mortalidad por cáncer?

-Son las dos armas fundamentales que lo pueden hacer. Por ejemplo, el cáncer de mama tiene una etapa en la cual comienza la enfermedad y no da síntoma ninguno hasta el momento en que aparece un tumor. Puede pasar un año o un año y medio hasta que eso suceda. Si yo llego a descubrir la enfermedad en ese tiempo que era asintomática y puedo actuar contra la enfermedad, seguro que esa persona no se me muere. Hoy en día en Uruguay, de todas las mujeres que se enferman, el 66% se salva de morirse de cáncer, el 33 muere. Un 25% de mujeres se diagnostican tardíamente.

-¿Y en términos de infraestructura, de equipamiento para tratar el cáncer, estamos bien?

-Estamos muy bien. Hay tres armas para tratar el cáncer: cirugía, radioterapia y drogas. En cirugía el único problema que tenemos es que a veces aparecen tumores muy poco frecuentes y entonces los cirujanos tienen muy poca experiencia en operar esos tumores. Por eso, a veces hay que recurrir a cirugías fuera del país. A nivel de radioterapia somos el país de América Latina que tiene el mayor índice de equipamiento por habitante, descontando Estados Unidos. Y en cuanto a drogas tenemos todas las drogas disponibles en hospitales y mutualistas.

-¿Qué opinión tiene respecto a la polémica por los medicamentos de alto costo?

-Si yo tengo 100 personas que precisan medicamentos de alto costo, 75 acceden a él por el Fondo Nacional de Recursos (FNR) sin poner un peso. No hay país en el mundo que haga esto. El FNR paga entre siete y ocho millones de dólares anuales por medicación de alto costo. A lo largo del tiempo se ha seguido incluyendo en la lista medicamentos que han adquirido mayor evidencia científica entre que una droga aparece y se confirma que es efectiva. El pequeño sector que queda sin cobertura son casos puntuales y aislados. Los recursos siempre son finitos, entonces: ¿Le vas a dar 8.000 dólares mensuales durante cinco o seis meses a un paciente, y quizás no le agregás ni un día de vida? ¿O eso lo invertís en una campaña de vacunación contra equis enfermedad donde podrías llegar a prevenir la enfermedad en mucha más cantidad de gente? Si ves las discusiones, se pelean el médico que indica, la mutualista que no lo da, el diputado que se preocupa por el tema, el otro diputado que defiende la posición del gobierno, el MSP, el Ministerio de Economía, el juez se mete en el lío, aparece información científica… Ahora, ¿vos escuchaste que el laboratorio tuviera algún problema o que alguien dijera algo del laboratorio? Son medicamentos de alto costo y los laboratorios ponen los precios. La única forma de luchar para que toda la población tenga acceso a estos medicamentos que hoy son de alto costo es que haya políticas de naciones –no de una, de varias- que se encarguen de armar los laboratorios correspondientes para proveer a la población de este tipo de medicamentos.

-¿Cuál es su posición respecto al aborto?

-Estoy en contra del aborto y en contra de la despenalización del aborto. Por razones biológicas, filosóficas y religiosas. Primero, el código penal en sí mismo no dice que el aborto no sea un delito. Dice que sigue siendo un delito fuera de los márgenes de la ley. O sea, una persona que se haga un aborto en la semana 14 o 15 no está amparada en la ley y puede estar incurriendo en delito. Si lo vemos desde el punto de vista biológico, ahí hay una vida y es distinta a la de la madre. Empezó en un acto sexual y terminó en un embarazo. El aborto es una situación evitable. No tendríamos todo este lío si esas dos personas se hubieran cuidado. Me podrán decir: “los métodos anticonceptivos no son 100% eficaces”. Ok, pero que use preservativo él, que use preservativo femenino ella y que tome píldoras anticonceptivas y decime cuántos se escapan. Ni uno. Entonces: justificar la pérdida de una vida por no cuidarse antes, ahí estoy en desacuerdo.
El aborto es una situación evitable. No tendríamos todo este lío si esas dos personas se hubieran cuidado.

-¿Qué mérito le atribuye a la política antitabaco?

-El primer gobierno (NdeR. de izquierda, encabezado por su padre, Tabaré Vázquez) fue muy valiente cuando en 2005, 2006, luego de firmarse el convenio marco de lucha antitabaco, fue de los primeros países en asumir posturas fuertes contra el tabaco. Eso viene de una lucha personal de mucho tiempo atrás, yo que lo conozco… te diría de toda la vida. Pero si uno quiere medir a nivel oncológico los resultados de la política antitabaco, todavía no estamos a tiempo de medirlo. El cáncer de pulmón cedió el primer lugar, pero no creo que se deba a esto, porque el tabaquismo precisa 30 años entre que la persona empieza a fumar y se desarrolla el cáncer de pulmón. Pero en otros factores no oncológicos, como los infartos agudos de miocardio, la consulta de hace 10 años en emergencia médica por infartos ha bajado y muchísimo, y es directamente proporcional a la disminución en el consumo de tabaco. Eso nos hace suponer que de acá a 20 años más, seguramente vayamos a ver una caída firme de la tendencia a enfermar por cáncer de pulmón.

-A mediados de los '90 usted denunció las situaciones de abuso y explotación del padre Adolfo Antelo en la secta Comunidad Jerusalén, donde estuvo durante ocho años. Recuérdeme en qué consistieron esos abusos.

-Te digo lo que yo vi: golpes, sobre todo a varones, y algunos manoseos a mujeres. Yo nunca vi nadie que tuviera que mostrar un seno, sabía que esas cosas estaban pasando, pero no las llegué a ver. Sí manoseos. Después se supo mucho más, como abusos sexuales. De los golpes sí puedo hablar porque yo me los ligué, de eso puedo dar fe. Tengo las piernas marcadas por patadas. Eran situaciones muy violentas, sobre todo con interrogatorios a la fuerza. Para zafar de la cosa, terminabas haciéndote cargo de cosas que no habías hecho. Cuando alguno se acusaba, ahí, para sacarlo del embrollo venía el golpe, para sacarte eso del cuerpo.
De los golpes puedo hablar porque yo me los ligué, de eso puedo dar fe. Tengo las piernas marcadas por patadas. Eran situaciones muy violentas

-¿Fue una experiencia traumática para usted?

-En ese momento sí, claro. Fue traumático porque me había planteado un proyecto de vida, sanamente. Hasta que empezaron todos estos líos, ahí empecé a dudarlo y cuando me fui, estaba decidido que eso no era para mí. Cuando uno entra a un lugar como estos, en el cual uno entra convencido de algo bueno que va a hacer y desde una base de fe, pasado el tiempo lo que queda es la parte buena. La parte mala uno la bloquea, por una cuestión de salud mental. Sí me quedan cosas buenas de lo vivido en la comunidad. Yo arranqué ahí queriendo ser sacerdote, algo bueno. El clima se degeneró después. Entonces, la primera experiencia fuerte de fe la tuve ahí. Eso fue lo que nos dejó con cordura y lucidez ahí dentro, eso lo rescato.

-El 1° de marzo su padre hizo un discurso por cadena nacional analizando los años de gestión del Frente Amplio. ¿Cómo los evalúa usted?

-Es un acto más de lo que es su forma de hacer política. Creo que no puede tomarse la cadena sola, descolgada, sino la cadena más los consejos de ministros con la gente, las campañas políticas, la preocupación por todos los temas, los viajes afuera del país tratando de abrir los mercados para Uruguay. Que haya tomado los 12 años para analizar es propio de su formación científica, porque las cosas no pasan de un día para el otro, es un proceso. En relación a estos dos últimos años de gobierno: el primero fue de reordenamiento de las prioridades y de armado de equipos. Este segundo año creo que fue más de apertura a otros mercados, tratando de abrir las chances para Uruguay. Hay diferencias entre el primer gobierno y este segundo. Y hay diferencia en la forma de gobernar, en lo internacional también, y en las expectativas de la gente. Hay mucho más demanda hoy que en 2005 y mucho más disconformidad hoy, pero no sólo con el gobierno, sino con la vida en sociedad de lo que era en 2005 o 2006.

-El discurso fue muy criticado por dirigentes de la oposición...

-Y es lógico. Ahora, ninguno salió a decir que eran mentira los datos. Nadie pudo negar los datos y las cifras que se dieron. Y él dio datos buenos y muy buenos. Lo que queda en la historia es la evolución de la verdad, las opiniones pasan, quedan perdidas en el tiempo.

-¿Con qué frecuencia habla con su padre?

-Todas las semanas. Aprendí a ser muy tiempista con mi padre. Aprendí a respetarle los tiempos a mi viejo, y eso me ha dado la oportunidad de estar cerca en el momento preciso y un poco más lejos cuando hay que tomar distancia. Pero todas las semanas hablamos, primero de la familia, de sus nietos, y después algún intercambio u opinión política siempre hay.

-¿Sobre qué hablaron por última vez?

-Sí, del cumpleaños de mi vieja (María Auxiliadora Delgado), el sábado, que cumplió 80 años. El regalo lo eligió él.

-¿Lo acompaña a pescar algún fin de semana?

-No, no me gusta pescar. Los otros dos sí, lo acompañan. Hace tiempo, cuando era más chico, iba a los campamentos, hasta que un día le dije que iba a ir cuando tuviera ganas. Pero soy bicho de ciudad.