El boxeador que prometía y terminó preso en Maldonado

Actualidad

31/01/2017 16:25

El boxeador que prometía y terminó preso en Maldonado

PRESIDENCIA

Rodrigo Pias, ex profesional uruguayo, volvió a reincidir en eso de tener problemas con la Justicia. Una historia a los golpes.

por Leonel García

Rodrigo Pias Silva, un ex boxeador que fue conocido como “El Divo”, pudo haber peleado por un título internacional, incluso mundial. En lugar de eso, no zafa de los problemas con la Justicia. Su propio carácter y la nula contención de un medio profesional casi inexistente terminaron con lo que era un buen proyecto.

Eran las dos de la madrugada del sábado 28. Alertados por un incidente de esos de mediano para arriba en un baile por avenida España, la policía de Maldonado interceptó un BMW por calle Haití. Adentro había varios sujetos, los mismos que habían participado en esa trifulca generalizada. En el auto, había un bate de béisbol y una piña americana. Estaban preparados para pelear.

Esos tipos estaban denunciados por uno de los guardias de seguridad del baile, con notorias marcas de haberla pasado mal.

La jueza procesó a tres hombres. A uno de ellos, menor de edad, le impuso como medida cautelar 60 días de arresto domiciliario por violencia privada. A otro, de 19 años, la misma pena por 90 días, por violencia privada “agravada por la pluriparticipación (en buen criollo: una buena generala) y el uso de armas”. Pero peor le fue a El Divo.

Según el parte de la Jefatura de Policía de Maldonado, fechado el lunes 30, a Rodrigo Pias Silva, de 33 años (aunque el documento decía 34), la jueza le dispuso el procesamiento con prisión por “la presunta comisión de un delito de violencia privada agravada por la pluriparticipación”. Presunta, ni siquiera había certezas. Pero los antecedentes penales lo mataron.

Su rostro, de frente y de perfil, lo retrataba y presentaba en sociedad para todos los medios. Estaba rapado y gordo, muy lejos de aquel límite de 66,678 kilos de peso welter por los que se llegó a medir en los cuadriláteros. Mantenía, eso sí, la mirada agresiva que lo hizo famoso. Ya no se le veía ese brillo canchero, hasta atractivo para el público femenino, por lo que se hizo merecedor del apodo.

“Es un hombre conflictivo, tiene problemas con la ley bastante seguido. Por eso decidimos quemarlo, es un ‘fantasmón’ el loco”, dice una fuente de la Policía de Maldonado.
Cuando era "El Divo" (Boxeouruguayo.com)
Cuando era "El Divo" (Boxeouruguayo.com)

“Pias pintaba muy bien, tenía condiciones. El problema que tenía era que era muy desprolijo para entrenarse. Bah, era desprolijo en más cosas…”, le dice a ECOS Enrique Abella, encargado de la página boxeouruguayo.com, especialista en este deporte. “Él siempre fue su peor enemigo”.

Pías Silva nació el 20 de noviembre de 1983, en Montevideo. Oriundo de Colón, barrio boxístico como muy pocos, fijó su residencia en Maldonado. El periodista deportivo Jorge Savia, comentarista de boxeo de VTV, lo recuerda “muy impulsivo, combativo, casi agresivo, excéntrico y canchero en el ring, donde se manifestaba como un loco suelto”.

Pias debutó a lo grande, el 13 de marzo de 2004, en el Hotel Radisson. Fue ante quien sería su sombra negra, Rafael Sosa Pintos, "La Locomotora Salteña", quien le ganó por puntos. El récord profesional de El Divo es, podría decirse, interesante: 14 victorias y 4 derrotas. Pero de sus derrotas, tres de ellas, en tres peleas, fueron ante Sosa Pintos.

No deja de ser curioso que El Divo ganó las últimas nueve peleas que disputó, seis de ellas por nocaut. Su despedida fue, recuerda Savia, el 17 de diciembre de 2010 en Argentina, cuando mandó a la lona en el segundo round al debutante locatario José María Mercado. El combate fue en el Sapito Rojas Boxing Club, en un barrio llamado El Zaizar. El súper restringido medio profesional uruguayo lo obligaba a irse, adonde sea.

Ya había pasado su tiempo, el de veladas en el Palacio Peñarol y el Hotel Conrad. Su falta de contracción al entrenamiento había transformado una promisoria figura en un medio pelo. Ya le había pasado el tren en realidad el 9 de setiembre de 2006, cuando el tucumano Luis Carlos Abregú lo hizo besar el piso por primera y única vez en su carrera. Fue un cruce de caminos: Abregú, que venía invicto, luego pelearía por un título mundial. El Divo no volvió a tener una chance semejante.

Otro tren, el de la vida, también comenzaría a irse. En marzo de 2009, fue a prisión a la cárcel fernandina de Las Rosas por proxenetismo. Según publicó La República el 27 de ese mes, amenazaba y se quedaba con el dinero de una mujer a la que había llevado a Maldonado a ejercer el meretricio. Por entonces no tenía antecedentes y ocupaba un apartamento por la avenida Acuña de Figueroa de Maldonado.
Fichado por la policía (Jefatura de Maldonado)
Fichado por la policía (Jefatura de Maldonado)

“Efectivos de Investigaciones estaban hace tiempo tras los pasos de un joven boxeador, que habría incursionado en los negocios ‘de la noche’ con mujeres que trasladaba desde Montevideo a esta ciudad”, decía la crónica firmada por Ricardo Almada. Antes, dicen los que saben, había comenzado a terminar su carrera profesional. Tres años después, en 2012, fue procesado de nuevo, ahora por un tema vinculado a las drogas.

Su peor enemigo, él, ya llevaba tiempo venciéndolo por paliza.