La idea de Godín y Lugano que puede salvar la cementera de Ancap

Por: Fabian Cambiaso

Actualidad

8/01/2017 18:39

La idea de Godín y Lugano que puede salvar la cementera de Ancap

ECOS

La asociación propuesta por los futbolistas aparece como la única alternativa de una unidad de negocios afectada por pérdidas millonarias.

Con pérdidas registradas de 25 millones de dólares el año pasado y con un resultado similar previsto para 2017, Ancap se apresta a tomar una definición sobre el futuro de su unidad de cemento.

El histórico déficit que le significa al ente este negocio, sumado a los cientos de millones que implicarían poner a punto sus tres plantas, implican la posibilidad cierta que alguna de estas unidades productivas sea clausurada a corto plazo.

Así lo admitieron las autoridades de ente y el Ministerio de Industria, cuando fueron convocadas al Parlamento a mediados de diciembre.

Allí se habló de la "obsolencia" de las plantas, que provoca que produzcan por debajo de su capacidad, obligando a la empresa a comprarle cemento a su competencia.

Ancap tiene vigente un "memorándum de entendimiento" con Cimsa, la compañía cementera propiedad, entre otros, de los futbolistas Diego Godín y Diego Lugano. El acuerdo está destinado a explorar la posibilidad de una complementación mutua en el negocio.

La asociación con Lugano y Godín aparece hoy como la única chance concreta de asegurarle un futuro a la unidad cementera pública.

El proyecto de los futbolistas empresarios fue explicado en diciembre ante la Comisión de Industria del Senado por una delegación encabezada por el propio ex capitán de la Selección Uruguaya.

La compañía se fijo un objetivo claro, y es la exportación a Brasil. "Diego Lugano, dado su conocimiento de industriales importantes en ese país, mantuvo algunos contactos y comprobó que existe una demanda importante a explorar", dijo Ricardo Scaglia, ex presidente de UTE y contratado por el jugador como gerente general de su empresa.

De ahí la intención de firmar un acuerdo con Ancap.

En Minas, el ente produce clinker, el producto base del cemento, pero no puede molerlo porque su planta requiere una inversión de 40 millones de dólares. Cimsa sí tiene el molino. Según Scaglia se le compraría el clinker al ente, volcando el dinero en un fideicomiso o similar.

"La asociación le permitiría a Ancap fabricar, a nosotros moler, a la gente trabajar y al país exportar", aseguró el responsable de la firma.

Otras alternativas

La segunda "pata" del proyecto comercial es similar, pero con cemento en Paraguay. Según explicó Scaglia, la base de la producción debería ser Paysandú, aprovechando que ese departamento está más cerca del destino.

El cemento de Ancap saldría a Paraguay vía fluvial, y Cimsa le adicionaría puzolana, agregándole valor.

Existe además una tercera posibilidad, aunque más lejana en el tiempo, de negocios con base también en Paysandú.

Ancap tiene en la planta de esa ciudad un horno sin funcionar. Para ponerlo a trabajar se requiere de una inversión de 120 millones de dólares que el ente no está en condiciones de realizar.

En ese sentido, Cimsa propone una asociación con Ancap para explotar ese horno.

El proyecto en números

Cimsa cuenta en su planta de Treinta y Tres con un equipo de técnicos especializados uruguayos, argentinos y brasileños.

Apunta a completar todo el proceso industrial, desde la explotación de las canteras hasta la producción de clinker y cemento, el despacho a granel y el embolsado.

Hoy cuenta con un horno pronto para producir 240.000 toneladas anuales. También con un molino con el cual se piensa comenzar a moler y producir cemento de albañilería.

Está disponible un segundo molino que se instalará allí o en Montevideo, y un tercero, para 500.000 toneladas, que se destinará al proyecto de exportación a Brasil.

Cimsa adquirió recientemente en la capital el predio de la ex Ence,en la zona de Peñarol, conectado a la vía férrea hacia la frontera con Brasil. Según Scaglia, existe una muy buena relación con los vecinos. "En su mayoría van a hacer nuestros empleados". Allí está instalado otro molino, aunque de 80.000 toneladas.

En ese lugar se proyecta instalar el despacho de la producción y la planta comercial.

El 90% de la empresa está conformada por capitales uruguayos, y el resto es de procedencia argentina. Inició formalmente sus actividades en setiembre de 2015 y hoy capta el 5% del mercado cementero nacional. "No le hacemos mal a nadie", aseguró Scaglia.

Lugano, junto a Godín y los demás socios, llevan invertidos 35 millones de dólares en una compañía que emplea a 35 personas. El objetivo es llegar en los próximos tres años a los 80 puestos de trabajo, con una inversión total de 80 millones.