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Actualidad

18/12/2016 07:10

"Los DDHH deben estar vinculados a la dignidad de las personas"

El nuevo secretario de Derechos Humanos, Nelson Villarreal, explicó en entrevista con ECOS las prioridades y desafíos de su gestión.

"Los DDHH deben estar vinculados a la dignidad de las personas"

SDH

El licenciado en Filosofía Nelson Villarreal asumió en setiembre de 2016 la Secretaría de Derechos Humanos de Presidencia de la República, cargo que ocupó hasta entonces el actual presidente del Frente Amplio, Javier Miranda.

La Secretaría cuenta con un plan estratégico, creado justamente por Miranda, que el actual Secretario mantendrá, tal cual se lo solicitó el presidente de la República, Tabaré Vázquez.

Sin embargo, dada la especialización de Villarreal -filósofo, actualmente finalizando una maestría en Ciencia Política- se le dará énfasis a otros aspectos también. "Mi cabeza no es la de un abogado", dijo el secretario de Derechos Humanos.

"La clave está en lograr situar a la Secretaría en la rectoría de los derechos humanos, en las políticas públicas. Es necesario que se tenga una visión transversal de esos derechos. Esto implica distinguirse de otros espacios públicos vinculados, como la Secretaria para el Pasado Reciente".

Villarreal se planteó trabajar en cinco ejes de acción durante su gestión pero entiende que se deben priorizar "núcleos duros que tendrán que ser atendidos, como la situación de violencia intrafamiliar, las cárceles, los adolescentes privados de libertad y la construcción de salario digno permanente".

-¿Los uruguayos están educados en derechos humanos?

-Hay que tener en cuenta que la codificación de los derechos humanos ha estado muy vinculada al pasado reciente. Quizás las nuevas agendas que se han desarrollado han puesto sobre la mesa la importancia de incorporar la concepción de derechos humanos en lo educativo.

La sociedad aún da cuenta de tradiciones donde no están presentes de manera explícita, como por ejemplo el violentamiento que vemos a estos derechos en la vida familiar.

Los uruguayos tienen consolidados los derechos como garantías, en forma estructural. Ahora, se está ante el desafío de que se pueda sensibilizar fuertemente su valor en la convivencia, que vemos que muchas veces no se percibe, y que nunca van separados.

-¿La solución pasa por más educación o también porque existan reglas claras que todos sepan que deben seguir?

-Los derechos humanos deben estar vinculados al involucramiento y al compromiso. No son sólo un reconocimiento o demanda. Esto reclama que debamos trabajar los límites, mecanismos que permiten saber que el otro también tiene un derecho. Cuando yo garantizo el derecho del otro también me estoy garantizando mi derecho, no a la inversa.

El límite no es esa idea tradicional de que mi libertad termina cuando empieza la del otro. Somos libres con los otros y no contra o a pesar de los otros.

-Usted se ha referido varias veces a la “pérdida de valores”en la sociedad uruguaya….

-Se están construyendo valores. Hace 20 años había mucha más gente desempleada, sin acceso a la salud o que no tenía visibilidad. Desde una perspectiva socioeconómica se han construido valores.

Respecto a la convivencia, creo que se han reformulado. Lo que la sociedad consolidó como valor en un momento, no puede ser ya rescatado como algo fijo, por que dejaríamos de ser seres éticos y libres.

La clave está en ver hoy por qué un conflicto se resuelve a través de la violencia. En relación al fútbol es claro y el presidente lo dijo: el “enemigo” son aquellos actores mafiosos que están manipulando. Porque, en realidad, la mayoría de la gente quiere vivir el fútbol de manera tranquila.

Estamos ante el desafío no de la pérdida, sino de la creación del valor de la integración.

-¿El Estado no viola los derechos humanos de la gente que no tiene trabajo o que tiene sus necesidades básicas insatisfechas?

-El Estado debe ofrecer las condiciones para que haya empleo para todos. Existen mecanismos en la sociedad que violentan estos derechos. Hoy hay sectores con salarios bajos no porque el Estado no presione para que exista ese derecho, si no porque hay un sector empresarial que no quiere pagar determinados roles en la sociedad por lo que estos valen.

¿Cuál es el rol del Estado? Que existan las distintas normativas, garantías y mecanismos para que se genere empleo, y a la vez que ese empleo se pague en forma digna.

La responsabilidad del Estado de que no se violenten los derechos de las personas es condición necesaria pero no suficiente si el mercado no acepta hacer fluir un capital que en la última década ha generado mucha riqueza. La socialización no pasa sólo por el Estado, si no por buenos salarios en el mercado.

Si no hay un cambio cultural de los empresarios en cuanto a que pagar buenos salarios dará mejores resultados, no basta que el Estado intervenga. Es necesario que la sociedad cambie su lógica desde dónde apoyar mejor las condiciones de desarrollo.

-¿Cuáles son los desafíos?

-Los derechos humanos no pueden estar vinculados al crecimiento, si no a la dignidad de las personas. El que haya o no crecimiento no le debería quitar a las personas la posibilidad del sustento básico.

Al igual que la educación o la salud son gratuitas, deben darse otros mecanismos para que el acceso a la vivienda o a un empleo digno puedan consolidarse para toda la población.

Si bien la pobreza se ha reducido mucho, tenemos un sector de indigencia muy bajo pero que es un núcleo duro sobre el cual debemos trabajar.

Tenemos en asentamientos a casi el 10% de la población. Visto en la perspectiva de América Latina estamos en las mejores condiciones. Pero tenemos también un sector entre la pobreza y la indigencia y de alta vulnerabilidad en las clases medias bajas.

Se requiere entonces fortalecer la dignidad de las personas más allá de las fluctuaciones de la economía, de la política y de las instituciones. Esto es válido en tanto entendamos que la demanda de derechos es también compromiso e involucramiento.

Entiendo que hay núcleos duros que deben ser atendidos, como la situación de violencia intrafamiliar, las cárceles, los adolescentes privados de libertad y la construcción de salario digno permanente.

Uruguay está en muy buenas condiciones en el sentido macro, pero en muchas de estas situaciones reclama que se legitime la construcción de equidad, de igualdad y de reconocimiento. La construcción de derechos humanos es una constante.

-¿Cuáles son las prioridades que se ha marcado para su gestión?

-Pretendo trabajar en cinco ejes. El primero es lograr que se visualice que los derechos humanos sólo son posibles en democracia, trabajando de manera sistemática viendo lo que está pasando en el mundo, donde la democracia está cuestionada.

En segundo término, buscaremos trabajar los derechos humanos en relación al bienestar y al desarrollo. Se los debe entender como parte de los procesos de la economía y no como un plus del crecimiento.

La clave está en poder entender la dignidad humana en relación al bienestar y al desarrollo en forma integral: que a las personas, más allá de los procesos económicos, se les garantice lo básico. Hay un desafío de ver cuáles son los mínimos sociales en relación a la renta básica y el empleo.

Por otro lado, se trabajará en entender los derechos humanos en relación a la cultura. Muchas veces el reconocimiento de los otros y la dignidad de las personas tiene que ver con el cambio cultural. Queremos ir más allá y abordar cómo se legitiman en una sociedad el valor de los derechos.

Es necesario que la cultura sea visualizada como la construcción de una subjetividad y de convivencia. Lo que el presidente de la República ha intervenido con respecto al fútbol es un ejemplo de como construimos la convivencia entre todos en igualdad y diversidad.

Asimismo, los derechos humanos tienen que ver con la educación. Estamos en el debate de un plan nacional en derechos humanos, que en parte podría comenzar a implementarse en 2017. Uno de los puntos fundamentales es cómo se trabaja este tema en las comunidades educativas.