El IAVA, el liceo público que le gana a los privados

Por: Joaquín Silva
Publicado: 28/11/2016 07:47
El IAVA, el liceo público que le gana a los privados
Linkedin de Nogués

Jacqueline Nogués, su directora, explicó el éxito educativo del liceo, donde los estudiantes evalúan a los profesores.

El Instituto Alfredo Vásquez Acevedo (IAVA) se jacta de ser el liceo público con los índices más bajos de repetición del país y uno de los centros educativos más requeridos por los estudiantes que provienen tanto de la educación pública como de la privada.

“En las últimas pruebas PISA nos hemos destacado por encima de muchos liceos privados”, contó su directora, Jacqueline Nogués (69), integrante del equipo de dirección desde 2002.

Una de las claves del éxito, dice, es el sentido de pertenencia que se desarrolla en sus estudiantes. “Para la mayoría de los alumnos es una segunda casa, y para otra parte importante que no tienen familia es su hogar”. El apego se transmite de padres a hijos, habiendo familias cuyas tres generaciones cursaron en la institución.

Otra clave es la extendida experiencia de sus profesores: el 67 % cuenta con más de 30 años de enseñanza docente y la mayoría permanece allí varios años.

Y también pesan las connotadas personalidades que han estudiado en el lugar, y la tradición de excelencia educativa que se respira en el ambiente.

-¿Quedan estudiantes fuera del IAVA por falta de cupos?

-Sí, es el liceo más solicitado: el año pasado, por ejemplo, quedaron 200 estudiantes que pretendían ingresar en cuarto año. Pero no hay una lista de espera, porque no somos nosotros los que inscribimos directamente al alumno, sino que lo hace una oficina reguladora, la cual distribuye equitativamente según los cupos disponibles.

Pero sí hemos constatado que cuando un alumno aspira a pasar a un liceo público, elige al IAVA. Y no vienen sólo de la zona, sino de áreas lejanas, e inclusive del interior profundo. Es más, ahora tenemos un sexto año repleto de estudiantes del interior, de casi todos los departamentos. De hecho, hace poco traté de coordinar una reunión de padres en uno de los grupos, pero me di cuenta que sería imposible, porque sólo tres alumnos tenían a sus padres en Montevideo.

-¿Ese flujo se da en todos los años?

-Se da sobre todo en cuarto y en sexto. En quinto el aluvión de estudiantes que ingresan viene de los colegios privados.

-¿En dónde radica la diferencia con otros liceos públicos?

-En los docentes que tenemos: la mayoría –el 65%– son de séptimo grado, lo que significa que tienen entre 30 y 35 años de experiencia en Secundaria, cuando los profesores de los liceos periféricos y de contexto crítico generalmente son de primer o segundo grado. Y esto tiene una explicación sencilla: los profesores de grado alto suelen dirigirse a los liceos cercanos, y la mayoría de los renombrados prefieren la zona del Centro. O sea: el liceo 34, el Zorilla, el Miranda, el Dámaso, y nosotros.

Se prefiere la comodidad a trasladarse durante una hora y media en un ómnibus hacia un liceo limítrofe con San José o Canelones. Hay quienes lo hacen, pero a medida que envejecen eligen la tranquilidad.

Pero no hay un solo factor responsable del estado de la educación. También tienen que ver los quintiles del estudiantado: el nuestro pertenece al espectro social medio y medio-alto, aunque también concurren estudiantes de bajos recursos que se los ayuda con becas de cantina y del Ministerio de Educación y Cultura.

Y además, tenemos permanencia de los docentes. Cuando entran, lo hacen muy contentos, sobre todo los veteranos, que festejan el llegar aquí como si hubieran conseguido una meta luego de muchos años de esfuerzo, y luego se quedan un buen tiempo en la institución.

De todas formas, lo que nosotros llamamos corrimiento docente –que es el recambio de los profesores- es inevitable, porque es muy común que se corra la voz sobre la satisfacción con el ambiente laboral, y muchos docentes con horas en otros liceos eligen dictar asignaturas con nosotros y de ese modo se anticipan y desplazan a algunos que estaban desde hace años.

-Pero también tienen docentes jóvenes.

-Sí, claro. Las edades de nuestros docentes cubren un espectro muy amplio y eso es una riqueza de nuestra institución, y aunque no sea considerado un liceo de práctica, a mi modo de ver lo es: tenemos más de 30 practicantes dando clase.

Nuestros resultados están a la vista: en las últimas pruebas PISA nos hemos destacado por encima de muchos liceos privados. Fuimos sobresalientes en matemáticas y en ciencias.

-También hay una tradición de militancia política en los estudiantes del IAVA.

-Tenemos un gremio muy activo, pero es muy correcto y tiene un muy buen nexo con la dirección; la mayoría de sus estudiantes son excelentes alumnos, no es que no quieran saber nada con el estudio; todo lo contrario. Cuando asisten a un plenario, cada uno se lleva un documento elaborado por el propio gremio que constata la presencia en la asamblea y se justifica su inasistencia a clase.

-¿Comparte el mensaje del cántico del gremio de estudiantes dedicado a la ministra de Educación, María Julia Muñoz, cuando visitó el liceo en setiembre en el día de la Educación Pública?

-La ministra vino a un liceo en el cual hay dos salones clausurados y los estudiantes le mostraron su hilacha. Yo sólo les pedí que fueran correctos, y no hubo una sola palabra fuera de lugar. No se puede compartir en su totalidad, aunque nosotros queremos una ministra más activa y con mayor protagonismo respecto a la educación.

-¿Qué devolución puede hacer del informe sobre la educación nacional que presentó días atrás la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, en el cual plantea que la injerencia docente en la política de la educación es “debatible”?

-No lo he leído en profundidad aún, pero creo que todo es pasible de mejoras. Y es necesario aclarar que hay situaciones en las que se piensa que hay participación política de los docentes, cuando no es tan así. Es el caso de las Asambleas Técnico Docente, en donde no hay oportunidad de resolver sobre nada, porque las decisiones ya vienen resueltas, y los temas pre cocinados; no tenemos mucho espacio para modificar.

Sí creo que la educación debería ser una política de Estado. Más allá del gobierno de turno, tendríamos que planificar qué educación queremos para el siglo XXI. Hay una falta generalizada de motivación por parte de los docentes para que el alumno se impregne de lo que realmente quiere estudiar. Hay docentes que siguen con la clase magistral sin interacción con los estudiantes, ni apoyo tecnológico de ningún tipo. Hay gente que se quedó en su tiempo.

-¿También pasa en el IAVA?

-Para evitarlo, tenemos la devolución de los estudiantes, y nosotros tenemos una gran credibilidad en ellos. Han creado un sistema de evaluación docente, anónimo, donde toman en cuenta su desempeño. Se va a tratar de implementar para todos los años en 2017.