"La política está cerca de los palacios pero lejos de la gente"

Por: Leonel García

Actualidad

19/11/2016 08:38

"La política está cerca de los palacios pero lejos de la gente"

ECOS/María José Mallot

Juan Pedro Ribas, director del Proyecto Charruítas de la Fundación Winners.

El comunicador Juan Pedro Ribas impulsa al Movimiento Preocuparse por la Gente. Quiere llevar una mujer de los asentamientos al Parlamento.

“Yo soy outsider y pico”. Así se describió a ECOS el comunicador y referente social Juan Pedro Ribas (66) al referirse a él como recién llegado a su nueva actividad: la política.

Su grupo lleva por nombre Movimiento Preocuparse por la Gente. Comenzó a germinar a fines del año pasado. Y aseguró que ya tiene 15 mil adherentes.

Recordado conductor de En positivo, fue el creador y presidente de la Fundación Winners, organización que trabaja con la población más vulnerable. También es director del Proyecto Charruítas, de esa misma fundación, que busca integrar en la sociedad a través del deporte a niños de barrios carenciados.

Según dijo, no busca cargos. Sí quiere armar una plataforma para llevar al Parlamento a alguna “madre o abuela de los asentamientos del norte” de Montevideo.

En estos tiempos de división, expresó su orgullo en haber logrado que el Carrasco Lawn Tennis recibiera este jueves 17 a niños del asentamiento Acosta y Lara, dos mundos a la vez cercanos y distantes, que parecieron alejarse más luego del asesinato en Carrasco Norte del vecino Heriberto Prati, el 1° de octubre.

Finalmente, Juan Pedro Ribas, divorciado, cuatro hijos y cuatro nietos, aseguró no temer a que no lo tomen en serio. Está acostumbrado, afirmó.

- ¿Cómo surge este Movimiento Preocuparse por la Gente?

-De la propia inercia, del trabajo en la Fundación Winners, de la que voy a renunciar ahora. Se nota la poca preocupación por los problemas angustiantes de la gente. La gente está sola y desguarnecida. Las estructuras político partidarias están cerca de los palacios y las fórmulas, pero lejos de la gente.

- ¿Dónde ha percibido eso?

-En todos lados. Desde el Borro al Cerro, de Villa Isestel por Camino Maldonado a El Gallo en Pando. Hablo de asentamientos y de barrios. Yo colaboro mucho con el grupo Madres y Abuelas de Asentamientos y Barrios del Norte, que son las destinatarias de este movimiento. Son mujeres que fueron unidas a partir de mi programa En positivo (en las madrugadas de Sarandí Sport, entre 1996 y 2000). Son las mismas que colaboraron para sofocar los saqueos en 2002 en la zona del Borro, durante la crisis. Son esas mujeres que llevan adelante los asentamientos en los barrios.

- ¿Qué características tienen esas mujeres?

-Son luchadoras. Y tienen la sabiduría y el conocimiento de la madre pobre. Eso incluye desde estirar el guiso para que dure tres o cuatro días hasta poner una mesa de ping pong en la bocacalle para impedir el paso de las camionetas 4 x 4 que llevan la droga. Es emocionante escucharlas.
Estas mujeres tienen la sabiduría y el conocimiento de la madre pobre.

SIN LUGAR.

El Movimiento comenzó a surgir a fines del año pasado. Ribas dijo que ya le desesperaba buscar soluciones para gente a quien constantemente se le cerraban las puertas. Ya fuera una familia sin lugar donde ir, ya sea una madre aplastada por la burocracia estatal. “Mi pregunta era: ¿quién defiende a esa gente?”.

- ¿Quiere ocupar un lugar en política?

-¡De ninguna manera! No quiero cargos de diputado, senador, de gobierno, de nada. ¡Absolutamente nada!

- ¿Y qué es lo que quiere?

-Que alguna de las madres y abuelas entre a la Cámara de Diputados para renovar ese ambiente. Para aportar una cosa distinta a lo que oímos cada día y cada hora.

- Entonces, Preocuparse por la Gente es una plataforma para ellas.

-Exacto. Te puedo asegurar que le pueden dar mucho al país y a enorgullecer mucho a la gente. Por ejemplo, logramos que el Carrasco Lawn Tennis, ayer (por el jueves 17), recibiera a niños del asentamiento Acosta y Lara. Fueron madres y abuelas de todos lados y fueron distinguidas señoras de Carrasco a darles un abrazo. Fue un acto muy reservado, en una cancha en medio del Uruguay Open. Lo que queremos hacer es que toda la sociedad se involucre en un acto de conciliación para los graves problemas de violencia que se ven todos los días.

- ¿Qué respaldo tiene este movimiento?

-Ninguno. La Fundación Winners lo ve con simpatía pero no puede involucrarse. Yo estoy a título personal, por eso voy a renunciar a la fundación. Me voy a dedicar a esto. No necesito más respaldo.

SERIO

Ribas dijo que cuando comenzó a incorporar a la Fundación Winners niños con problemas físicos o provenientes de los asentamientos, varias empresas que solían acompañarlo en sus cruzadas sociales, en las que está embarcado desde 1980, decidieron abrirse. Esto a mediados de los noventa. “Muchos me dijeron que no querían estar con ‘chiquilines deformes’. A muchos los ves hoy aportando en la Teletón…”.

En todo caso, admitió, el reconocimiento le ha llegado via email (preocuparseporlagente@gmail.com), por teléfono, o por las redes sociales de las madres y abuelas. En total, estimó, tiene unas 15 mil adhesiones, potenciadas luego de la carta abierta que le escribió al héroe de los Andes Roberto Canessa, quien tras el asesinato de Prati pidió hacer un relevamiento de personas con antecedentes en Acosta y Lara, en Carrasco Norte.

Ribas enumeró a algunas personas que le han manifestado su apoyo: Alejandro Garay, director técnico de la selección uruguaya de fútbol sub 15, el inspector general Alcides Caballero, “primer jefe de Policía negro que hubo en el país”, el padre Gonzalo Aemilius, ex director del Liceo Jubilar. También recordó, con emoción, a algunas personalidades ya fallecidas que lo acompañaron a lo largo de todo este tiempo, en la Fundación Winners: los ex campeones de Maracaná Roque Máspoli y Julio Pérez, la actriz Nelly Goitiño, el cantante Pablo Estramín y el militante social y dirigente deportivo Daniel “Pistola” Marsicano.

- ¿Por qué se mete en política a esta altura de su vida? Usted ha empresario, comunicador, predicador del islam, activista social.

-Yo no ingreso a la política electoral. Ingreso a la alta política, la política moral, la política de ideas. Y lo hago por la misma razón que trabajaba en la Fundación Winners: la defensa de los más infelices y los menos privilegiados. Y en eso también tiene que ver el islam: he aprendido a despojarme de los egoísmos y las ambiciones.

- ¿Y eso por el Islam?

-Tuvo muchísima influencia. Me di cuenta que he perdido todo. De la poca fortuna que tenía, me queda poco, la gasté en esta lucha. ¡Y no te imaginás cuánta plata puse para esta Fundación! Yo vivo de una jubilación del Estado, porque trabajé en la Oficina de Asistencia Social del Ministerio del Interior, y del alquiler de tres casas. De repente vi que se acerca el tiempo de culminación de la vida y… yo considero que tengo una deuda con la sociedad. MI abuelo (general y ex candidato a la Presidencia por los sectores derechistas del Partido Colorado en 1971, protagonista ese año de un recordado duelo a pistola con el fundador del Frente Amplio, Líber Seregni), a quien respeto y quiero mucho, dejó una huella de enemistad y una idea de contraposición. Y yo quiero dejarle a mis hijos una huella de conciliación.

- ¿Y cree posible hacer política fuera de los márgenes partidarios en un país con tradiciones partidarias tan fuertes?

-Yo creo que es posible. Pero si las Madres y Abuelas quieren ir en un partido yo no tengo ningún problema. Yo ya tengo mis preferencias, yo creo que el Frente Amplio ha hecho un gobierno, en líneas generales, favorable para le gente que yo quiero. Ahora bien, algunas madres y abuelas irán con algún sector del FA, otras con otros, otras con blancos, otras con colorados. Lo que sí propongo, es que en vez de dividir permanentemente como hacen los políticos profesionales, es hermanar. Todo aquel que se preocupe por la gente va a ser nuestro hermano.

- Sí, pero si usted quiere que una llegue al Parlamento va a tener que aliarse con alguno. No se puede sumar entre partidos.

-No sé. Vamos a aliarnos a quien quiera la mayoría. Pero las otras van a seguir siendo hermanas nuestras. Si tengo que apoyar a una madre o abuela que consiguió un lugarcito entre los colorados, por ejemplo, yo la voy a apoyar, y voy a meter, y le haré hasta de chofer. ¡De repente no la voto, pero le voy a hacer de empleado, como lo hago por esa gente todos los días! Yo aporto mi fuerza para sostener y empujar a estas mujeres que van a refrescar al Parlamento.

- ¿Qué cree que anda haciendo falta en la política?

-Muchas cosas. Preocuparse por la gente es una. Hace poco me dijeron: “Saliste con este movimiento y Edgardo Novick hace el Partido por la Gente”. ¡Me parece brillante! ¡Todos los partidos deberían ser de la gente! Pero hay que ver cuáles son las prioridades: si es la gente para que me vote o para preocuparme por ella.
Todos los partidos deberían ser de la gente. Pero hay que ver si es para que me vote o para preocuparme por ella.

- Alguien podría pensar que es un guiño a Novick.

-¡Pero cómo va a ser un guiño a Novick si esto yo ya lo propuse en Radio Nacional, cuando hacía La hora del pataleo, en la época de la crisis! Yo me alegro que Lacalle (Pou) hable de “la positiva”, como mi programa En positivo, de 1996.

- En todo caso, como Novick, usted sería otro outsider en la política.

-¡Outsider y pico! No tengo sistema, no tengo plata, no quiero cargos. ¿Más outsider que eso? Y solo estoy con la ayuda que puedo conseguir a través de las redes sociales. Si tuviera la plata de Novick o de (Donald) Trump, no sería outsider (risas).

- ¿Sigue predicando el Islam en cárceles y asentamientos?

-Ahora no puedo. No vamos a empezar con cuestiones religiosas ni con consignas partidarias, porque eso sería manchar este movimiento.

- ¿Usted no tiene miedo que no le tomen en serio?

-¡Por supuesto! En realidad, miedo no tengo a nada. Pero sé, porque así ha sido mi vida, que no nos van a tomar en serio. Pero vamos a ver qué pasa con los millares de ofendidos que hay. Quizá los vivos que hoy se ríen quizá mañana pierdan su poder. Yo no voy a dejar, pese a los golpes, humillaciones y desaires, la línea de la conciliación. En En positivo, en el estudio se reunían 30 personas. En la esquina de radio Sarandí hacíamos “cabildos” de madrugada con prostitutas, hurgadores, carritos, limpiaparabrisas, ex presos salidos de las cárceles. Y esa compasión, esa misericordia, ese afecto que tuve por ellos, me dieron un tesoro: sus conocimientos de la sociedad. ¿Quién puede reírse de un movimiento que, con todos los defectos del mundo, quiere a la gente?