Oficialismo respaldó a Muñoz y su "fortalecimiento" de la educación

Por: Fabian Cambiaso

Actualidad

13/10/2016 06:51

Oficialismo respaldó a Muñoz y su "fortalecimiento" de la educación

Presidencia

La oposición habló de una "deterioro alarmante" en la enseñanza que condicionará la convivencia, el desarrollo y el progreso del país.

A las 4 de la madrugada de este jueves, luego de 18 horas de interpelación a la ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz, el Frente Amplio apoyó a la Secretaria de Estado expresando su “satisfacción” con las explicaciones que dio sobre las políticas desarrolladas en materia educativa en los últimos años.

El oficialismo destacó el crecimiento sostenido en la inversión junto a la instrumentación de diversas medidas para fortalecer a la educación pública, "ampliando su alcance y profundizando su sentido democrático, avanzando en condiciones de igualdad y apuntando a mejorar su calidad.”

Esta concepción -indicó el apoyo a la ministra- requiere una “amplia participación social, el fortalecimiento de la formación y el rol docente y el compromiso de todos los sectores involucrados, que permitirá superar los problemas aún existentes”.

Por su parte, la oposición en pleno habló del “gravísimo” estado de la educación pública y justificó el llamado a sala llevado a cabo por la nacionalista Graciela Bianchi en pos de “superar el bloqueo que impide avances y soluciones para la enseñanza”.

Luego de remarcar su disposición para llegar a acuerdos en materia educativa, la legisladora sostuvo que cuando éstos existieron nunca se opusieron en práctica “por los problemas internos del Frente Amplio, evidenciados en las renuncias de jerarcas con reconocida capacidad técnica y voluntad de cambios, pero frustrados por las disputas internas por el poder”.

La moción opositora sostuvo que los datos esgrimidos en sala por las autoridades son contradictorios con el “deterioro alarmante” de la calidad educativa.

“Lamentablemente, el precio del fracaso lo pagan hoy los niños y jóvenes que chocan contra las dificultades de no acceder mediante una educación de calidad a una vía de superación, desarrollo y bienestar personal, y sus familias que hacen enormes esfuerzos para encontrar alternativas en instituciones de educación privadas” .

Se advirtió que si no se reacciona con premura y decisión ante esta situación de emergencia educativa, en un futuro no tan lejano el precio lo pagará el conjunto de la sociedad que verá cada vez más cuestionada la convivencia y la capacidad de desarrollo y progreso nacional.

Pocas novedades

Al finalizar una de sus intervenciones, la ministra de Educación, María Julia Muñoz, anunció la próxima implementación de tres medidas a las que definió como las "más importantes" de este período.

Entre ellas se destaca la conformación de un marco curricular común en todo el ciclo educativo, que irá desde el primer año de preescolar hasta el último del bachillerato.

Aseguró además que en marzo el Poder Ejecutivo enviará al Parlamento un proyecto de ley para proceder a la creación de la Universidad de la Educación, y así otorgarle título universitario a los docentes.

Las medidas responden a propuestas elaboradas en su momento por Fernando Filgueira. El ex subsecretario de Educación renunció cuando Muñoz destituyó al director Juan Pedro Mir, ambos considerados al comienzo de este gobierno como los artífices del "cambio del ADN educativo" largamente anunciando.

La creación de la universidad de la Educación, además, es un proyecto que naufragó en la pasada Legislatura. Al tratarse de un nuevo organismo público necesitaba de mayorías especiales. La oposición se negó a darle los votos al rechazar que los sindicatos participaran en su cogobierno, como se preveía.

La otra "novedad" anunciada por Muñoz es la convocatoria para el Congreso Nacional de Educación, una instancia pendiente desde el pasado año.

Horas y horas

"Fiestera”. “Burra”. “Tal vez sirva para hacer mandados, pero como ministra no da la talla”.

Estos fueron apenas algunos de los cuestionamientos que realizó la diputada nacionalista Graciela Bianchi durante la extensa interpelación a la titular de Educación.

La legisladora pareció dejar de lado su propia propuesta de realizar un llamado a sala “por la positiva”.

Oficialismo y oposición coincidieron que fue un instancia de un nivel muy bajo que la legisladora nacionalista no hiciera preguntas. Optó por hilvanar un discurso en donde mezcló sarcasmo, ironía política y datos estadísticos.

“Venimos a conversar y a escuchar respuestas como personas civilizadas”, había dicho la diputada.

Pese a que el motivo del llamado a sala era hablar sobre la “situación general de la educación pública”, la legisladora prefirió centrar su discurso en críticas muy duras del papel del Frente Amplio como gobierno desde 2005.

Bianchi comenzó interrogando a la ministra sobre el “fracaso” de la gestión en la educación de un partido que integró hasta 2010, aclarándole que “no es un tema personal“. “Tengo parte de la responsabilidad porque integré el Codicen hasta ese año, cuando renuncié" por discrepancias".

Sostuvo que pasar a integrar el Partido Nacional fue una consecuencia. “Busqué un lugar para luchar por la educación pública. Como me fui del poder, ahora soy libre y la ética me obliga a transparentar lo que viví”, expresó.

Bianchi cuestionó que en este gobierno lo se le haya dado participación a la oposición en la gestión de la enseñanza. “Es el estilo Vázquez”, dijo mirando a Robert Silva, el consejero de la ANEP, de extracción colorada, que integra el Codicen electo por los trabajadores.

Cuestionó las recientes “renuncias muy dolorosas” de jerarcas del Ministerio, destituidos o desplazados. También se refirió a las críticas del presidente en cuanto a que la oposición utiliza los problemas de la educación como botín político. “Lo que más me dolió es que dijera que no queremos a los jóvenes. Porque los queremos, luchamos por una educación pública de calidad”.

En ese momento, Bianchi comenzó a mirar directamente a la ministra y a los legisladores oficialistas que la observaban, entre burlones y enojados. “No vemos por ningún lado el cambio en el ADN ni el 6% del Presupuesto. Queremos que se muevan las raíces de los árboles”.

Bianchi dijo, en cambio, que el Frente Amplio “quebró el tronco que se venía construyendo, con un gran follaje, desde el siglo XIX”.

En su opinión, el oficialismo es el gran responsable del fracaso educativo del país. “Me duele decirlo. Lo fue cuando era oposición y lo es desde que es gobierno. Dejó de ser una herramienta para los cambios. Es mejor buscar esos cambios en otro lado”.

Según dijo, el gran problema del Frente Amplio es que sus “contradicciones internas” le impiden procesar esos cambios. Aludió a un supuesto olvido de su ex partido con respecto a sus postulados históricos. “No me puedo olvidar de mi gran amigo Javier Miranda, llorando ante los huesos de su padre”.

En otro pasaje de su intervención puso el foco en la conflictiva relación del oficialismo con los sindicatos luego de su histórica alianza. “Son compañeros míos. Los quiero aunque me hayan desafiliado. Parece que ahora molestan, por eso les decretan la esencialidad”.

Pese a que minutos antes dijo que no iba a recorrer ese camino, Bianchi aludió personalmente a Muñoz. “No hay que justificar su fracaso utilizando una supuesta discriminación por ser mujer”.

También se refirió a la forma de expresarse de la jerarca al hacer declaraciones públicas. “No se dice hubieron, señora ministra, se dice hubo”. De todas formas, ella misma cayó en un error idiomático común, al reiterar varias veces la expresión "vuelvo a repetir".

Sus cuestionamientos alcanzaron también al presidente del Codicen, Wilson Netto, presente en sala junto a Muñoz. “Está por el apoyo incondicional de Mujica, para que el MPP tenga incidencia en la educación”.

Dijo que el jerarca asegura que cuenta con una especialización en gestión educativa en una universidad privada. “Le creo, aunque en estos días está de moda ostentar títulos que no se tienen”.

A esa altura varios diputados la miraban en forma desencajada. Más de uno le lanzaba comentarios abiertamente. “No importa, voy a seguir hablando” sostuvo antes de disparar una de sus frases más polémicas.

“Tal vez antes del 2005 muchos niños comieran pasto, pero por lo menos aprendían más y mejor”, espetó.

A largo plazo

“Venimos con la firme intención que esto sirva para avanzar en el conocimiento de la situación de la enseñanza,” advirtió María Julia Muñoz al iniciar su intervención.

La ministra ignoró las alusiones de Bianchi y optó por “dormir” la interpelación, como se dice en la jerga parlamentaria, al leer durante casi tres horas un informe previamente armado, en el que detalló el estado de la educación en 2005, destacando los “avances” registrados hasta hoy.

“No vinimos a ocultar los problemas que tenemos, pero tampoco se puede decir que todo está mal en la educación”, dijo sin desviar en ningún momento la vista del documento que le prepararon.

Hizo referencia a la promesa del actual gobierno acerca de cambios radicales en la educación, algo que la oposición viene reclamando y que fue uno de los motivos principales de la interpelación.

“Lograr la universalización de la educación primaria le llevó al país un siglo. Cambiar el ADN será un proceso de larga duración, que necesitará un esfuerzo constante, de largo plazo y con el apoyo de todas las fuerzas políticas”.

Los aspectos principales, según explicó, giran en torno a la universalización de la enseñanza entre los 3 y los 17 años de edad, la revolución en las formas de enseñar y de aprender y el desarrollo de una masa crítica de conocimientos.

Muñoz defendió firmemente al presidente del Codicen, Wilson Netto, que fue duramente cuestionado en su formación por Bianchi. “Cuando se pide respeto todos debemos tener respeto”, señaló la ministra.

“Netto tiene un profundo conocimiento de la educación, una extensa trayectoria docente y el temperamento necesario para dirigir procesos complejos como éste".

La intervención de la ministra fue escuchada sólo por 8 de los 33 diputados nacionalistas, muchos de los cuales tampoco estuvieron en sala durante las tres horas que utilizó Bianchi para plantear el llamado a sala.