Pese a indicaciones médicas, Diyab regresó a su domicilio

Por: Fabian Cambiaso

Actualidad

10/09/2016 08:11

Pese a indicaciones médicas, Diyab regresó a su domicilio

Ecos

Se estableció un "monitorio permanente" sobre su salud. Según su entorno, el refugiado dice que "Uruguay será responsable si muere".

Jihad Ahmad Diyab regresó a su domicilio "por propia voluntad" a pesar de que los médicos le aconsejaron quedarse en el centro de salud, confirmó Christian Mirza.

"No quiso realizarse un chequeo médico y salió por propia voluntad, en contra de las indicaciones médicas que recomendaban que se quedara y fuera sometido a los chequeos médicos", comentó.

Diyab había ingresado en las primeras horas de este sábado en el Hospital de Clínicas de la capital uruguaya debido a un deterioro de su salud fruto de la huelga de hambre que realiza desde hace casi un mes.

"De ningún modo se le indicó que se le fuera a dar siquiera líquidos, simplemente era hacer un chequeo médico", puntualizó Mirza.

Asimismo, constató que el refugiado "hizo caso omiso" de las recomendaciones tanto del equipo médico como de sus allegados que "lo persuadieron para que se quedara internado, ya tenía las condiciones para ser monitoreado".

Mirza recalcó que él mismo conversó con él "ayer de tarde y manifestó que, después de hablar con su familia por skype, estaría dispuesto a internarse en el hospital".

"Simplemente cambió de opinión", concluyó.

Jihad Diyad ingresó esta mañana al Hospital de Clínicas. Se encuentra afectado por una huelga de hambre que lleva ya 31 días, y sufriendo un cuadro de deshidratación agudo producto de su negativa a ingerir líquidos desde hace varias jornadas.

En el gobierno hay una seria preocupación por un eventual desenlace negativo para su salud y es por eso que se dispuso un “monitoreo permanente y más estrecho” de su situación clínica, a través de una coordinación entre Asse y el Poder Ejecutivo.

Así lo dijo Christian Mirza, el interlocutor voluntario entre el refugiado y las autoridades, luego de conversar con el sirio este viernes y confirmar que su estado es “delicado”.

Mirza sostuvo que se están haciendo “gestiones del más alto nivel” para buscar un nuevo país de destino según lo que Diyab ha planteado, de acuerdo a su negativa a permanecer en Uruguay. Según dijo, esa solución debería llegar “en las próximas horas o en los próximos días”.

Más allá de cumplir con su voluntad, el interlocutor señaló que lo que más le interesa al gobierno es “evitar que su salud se siga deteriorando”.

El médico que lo atendió en la mañana del viernes lo quiso internar, pero él se negó. Tuvo que firmar un documento, desligando al profesional de cualquier responsabilidad. La negativa estuvo fundamentada en que Diyab quería lograr un postergado contacto con su familia.

Al gobierno no deja de preocuparle, además, el vínculo que el sirio estableció con militantes de diversas organizaciones, entre los que se destacan Irma Leites y su Plenaria, Memoria y Justicia.

“Los que tenemos un interés genuino por su salud estamos instándolo por todos los medios para que deponga su actitud. A ninguno que se interese por su bienestar se le ocurriría recomendarle seguir”.

Según confió Mirza a ECOS, se está buscando “preservarlo” y “generarle un ámbito más privado, en concordancia con el respeto que merece su propia dignidad”.

Entre 10 y 15 “allegados” a Diyab estaban este viernes en su departamento, cuando el sirio se dispuso a conversar vía Skype con su familia en Turquía.

Ellos fueron los que convocaron a la prensa para una conferencia, e hicieron ingresar a los periodistas al pequeño dormitorio.

Acostado sobre su colchón y tapado con una manta, Diyab habló en árabe y con voz apenas audible, mientras miraba a una laptop a su costado. Del otro lado se escuchaba a una mujer y a dos hombres.

Según habían confiado sus allegados a ECOS este jueves, Diyab quería hablar con su familia para “despedirse”, aunque el tono con el que habló no pareció demostrarlo.

La conversación de Diyab llegó a la prensa después de varias traducciones sucesivas entre el árabe, el inglés y el castellano.

El eslabón final fue Andrés Conteris, integrante de la organización “Testigos contra la Tortura”, que pugna por el cierre de la Cárcel de Guantánamo. Allí estuvo detenido Diyab desde 2002 hasta 2014, cuando fue trasladado a Uruguay.

Según esta traducción, Diyab transmitió un mensaje muy radicalizado.

“Estoy muy mal de salud. Si muero, será responsabilidad de Estados Unidos y de Uruguay.

“La razón de la separación de mi familia es Estados Unidos. Estuve en Guantánamo por su causa. Estados Unidos es la razón por la que mi esposa y mis hijos fueran encarcelados en Siria, y que a mi hijo lo mataran con bombas”.

Según expresó el vocero, Diyab dijo: “me hace mucha falta mi familia. Hace un mes que no tenía contacto con ellos”.

Su esposa, a su vez, expresó una “gran preocupación por su situación, por verlo muy triste y débil, y porque su cara ha cambiado”.

El sirio asegura que el principal objetivo de la huelga de hambre es reencontrarse con su familia. “Mi mensaje al mundo es que no solo estoy sufriendo yo, sino también mis hermanos que siguen en Guantánamo y aquellos que han salido”.

Aseguró: “quiero encontrarme con mi familia en un nuevo país, donde se nos respete y no se nos controle. Queremos vivir un vida sagrada y con paz”.

Diyab expresó además otro deseo. “Quiero ver a mi mamá. No la he visto desde hace 20 años. Mi madre está hospitalizada y necesita un procedimiento médico que cuesta 12.000 dólares. No ha encontrado la ayuda que requiere”.

Dijo que necesita ayuda, “pero auténtica y real, no de personas hipócritas que dicen que van a ayudar y no hacen nada”.

Ratificó su voluntad de seguir en huelga de hambre hasta las últimas consecuencias. “Amo mucho a mi familia y espero verlos muy pronto. tengo dos opciones: reunirme con ellos en un lugar que nosotros escojamos, o morir aquí en Uruguay”.

Diyab fue deportado el es pasado desde Venezuela por haber ingresado ilegalmente a ese país luego de irse en secreto de Uruguay.

Según Conteris, Caracas mostró su disposición por recibirlo a él y a su familia, pero dice que el sirio “supone que Estados Unidos presionó a Uruguay para que fuera deportado”.

El activista ratificó que Diyab no quiere estar en Uruguay y que su familia tampoco quiere venir. Considera que es inviable ya que el programa que lo ampara aquí como refugiado caducará en pocos meses y no será renovado, por lo que “estaríamos en la calle”.

Su voluntad sigue siendo ir a un país en donde se hable árabe. Su preferencia es Qatar, pero allí se lo rechazó. Igual respuesta se recibió en Turquía y en Emiratos Arabes Unidos.