Dos países ya rechazaron a Diyab, Cancillería sigue negociaciones

Actualidad

7/09/2016 17:55

Dos países ya rechazaron a Diyab, Cancillería sigue negociaciones

Mirza cree que "no fue inteligente" el video difundido. La huelga de hambre y cruces con el gobierno pueden jugar en contra de su traslado.

Ya son dos los países que rechazaron al ex preso de Guantánamo Jihad Diyab, en el marco de las negociaciones que realiza Cancillería para cumplir con su pedido de irse del país. Aparentemente sería Qatar y Turquía, según informaron fuentes de la secretaría de Estado.

Por lo tanto continúan los contactos para encontrar una nación árabe que esté dispuesto a recibirlo. El principal freno, es que hoy el sirio vive en condición de refugiado en Uruguay, a través de la legislación local. El país que lo reciba debe aceptarlo de la misma forma, lo que implica cuidar su salud, manutención y protección.

Este martes se difundió un video en el que se ve al sirio acostado en una cama desde la que reclama que si no se va del país y se reencuentra con su familia, morirá en Uruguay.

“Es injusto, hay muchas imprecisiones en lo que dice. No fue muy inteligente la acción”, dijo a ECOS Christian Mirza, intermediario designado por el gobierno para dialogar con los ex reclusos, respecto a las declaraciones de Diyab.

“Decir que vive lo mismo que en Guantánamo es mezclar las tintas, no corresponde con la realidad pero se entiende en esto y la situación”, agregó.

Esta situación se suma a los numerosos enfrentamientos que Diyab tuvo con el gobierno desde que llegó al país. “Su estado de salud delicado y la huelga de hambre puede jugar a favor pero también puede jugar en contra”, expresó.

El apartamento en el que hoy vive es pago por el Estado uruguayo en el marco de lo que marca la Ley del Refugiado. Allí vive acompañado por algunos amigos que se hizo luego de llegar al país, así como el traductor que lo acompaña por algunas horas, y se van turnando según explicó Mirza.

La familia de Diyab no vino a Uruguay porque en primera instancia no querían venir, “pero luego él cambió de opinión y no quiso que vinieran, no lo entiendo, es un poco raro”, expresó.

A diferencia de otros dos ex refugiados, que entre fines del 2015 y principios del 2016 recibieron a su familia, “se quedaron unos días, pasearon y siguen en contacto”, comentó.

Incluso, estas personas están trabajando y analizan tramitar la ciudadanía uruguaya.